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«No quiero quedarme aquí»: Prostitutas emigran para buscar «nuevos horizontes»

El Cooperante | 18 marzo, 2018

Caracas, 18 de marzo.– Waleska, una morena de 20 años,  viajó desde San Felipe hace cuatro meses para trabajar en un bar del centro de Barquisimeto donde ofrece servicios sexuales. Dice que desde que llegó, muchas “colegas” se han ido del lugar para buscar “nuevos horizontes”. Ella espera hacer lo mismo muy pronto.

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“Llegué aquí por una amiga que se fue a Ecuador para trabajar en lo mismo. Pero yo no quiero quedarme aquí. Estoy gestionando el pasaporte con un gestor para irme a Panamá, que allá está mi madrina”, dijo la joven esperanzada.





El drama que existe en Venezuela por la crisis económica ha llevado que no sólo emigren profesionales con título universitario bajo el brazo, sino que ahora las mujeres que laboran en el “trabajo más antiguo del mundo” agarran sus maletas cargada de sueños para buscar mejorar sus ingresos.

Según publicó La Prensa de Lara,   de acuerdo a lo que dijo Waleska, en lo que va de año se han ido unas 40 muchachas a seguir en “lo mismo” pero en Colombia o Ecuador.Reveló que ella llegó al bar suplantando a una amiga que se fue al país ubicado en la mitad del mundo para seguir ofreciendo sus servicios.

Otros destinos que son “paraísos” para las trabajadoras sexuales venezolanas son las islas del Caribe, como República Dominicana, Anguila y Granada, así como México y España. En el caso del país azteca la mayoría va con ofertas de modelaje.  





Actualmente en Venezuela una trabajadora sexual que ofrezca un servicio básico (sólo penetración) por 25 minutos en un local nocturno cobra a partir 1 millón 500 mil bolívares, de los que apenas el 30 por ciento es de ella: el resto es del encargado del local.

En un día muy bueno, una trabajadora sexual puede recibir hasta tres clientes, como hay otros que no logran nada. Todo dependerá del día y fecha. . “Yo cobro todos los lunes entre 8 y 10 millones de bolívares, y ese dinero lo tengo que repartir para mis gastos personales y lo que le envío a mi mamá”, aseveró otra trabajadora sexual llamada Deborah.

“No me veo trabajando en una oficina porque si ganando mucho más que un licenciado a veces paso trabajo, no me quiero ni imaginar cómo sería mi situación y la de mi familia”, destacó Débora quien al igual que Waleska tiene planes de irse pero al vecino país.