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Opinion

"No se sorprenda si el régimen culmina con el remate de Pdvsa"

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Caracas, 1 de abril.- Ante la crisis, el Gobierno podría provocar un default intencional que terminará con lo que queda de Pdvsa. La historia es vieja. Data de los años de Hugo Chávez en el poder. La crecida de los precios del petróleo que el chavismo se atribuye erróneamente como logro propio, impulsó una política de despilfarro que terminó con un monstruoso endeudamiento del cual hoy se observan las consecuencias. Es la "deuda eterna", ironizaba el fallecido Chávez, refiriéndose a los compromisos contraídos por los gobiernos de la República Civil.

El chavismo arrancó con Petróleos de Venezuela. La industria fue aniquilada progresivamente hasta llevarla a lo que es hoy: un cascarón vacío que está a punto de entrar en margen de pérdidas netas, pues la extracción de barriles por día, apenas alcanza la cifra de 1,5 millones, insuficiente para abastecer la demanda interna, los compromisos adquiridos con Cuba y China, y garantizar un respaldo de ventas de contado que permita un flujo de divisas suficiente para cubrir importaciones y el pago de la deuda externa. De allí que Pdvsa solamente es capaz de recibir ingresos por la venta de no más de medio millón de barriles por día, una cifra ridícula para un país con una deuda externa no inferior a 150 mil millones de dólares.

La estrategia de Nicolás Maduro de privilegiar los pagos de la deuda externa en detrimento de las importaciones ya alcanzó su máximo técnico. Los síntomas de la crisis comenzaron en forma desde el año 2015, se intensificaron con las absurdas invitaciones "a la fuerza" a los tenedores para canjear sus bonos en condiciones leoninas para la República, y terminaron con la entrada oficial del país en default el año pasado, con los inversionistas recurriendo al uso de los Credit Default Swaps para protegerse del impago del régimen.

La historia vieja está vigente. Otra vez el Gobierno hizo default por al menos 2 mil 400 millones de dólares, cifra que podría elevarse a finales de abril en 800 millones de dólares adicionales por concepto de intereses cuyo pago por vencerse luce imposible de honrar.

Que nadie se sorprenda si mañana el régimen, en vista de que ya no puede seguir comprimiendo las importaciones de alimentos y medicinas por encontrarse en una rara campaña electoral, termine produciendo un default intencional que culmine con el remate de lo que queda de Petróleos de Venezuela.

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