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¡No todo es diversión! Conoce la psicología detrás de los disfraces de Halloween

Jessica Dirinot | 16 octubre, 2019

Caracas.- Todo indica que los seres humanos son fanáticos de los disfraces, y no solo los infantes, sino los adultos también. Muchos habrían pensado que las intenciones de disfrazarse guardan relación con la diversión, pero en esta ocasión, una psicóloga clínica explica cuáles son las verdaderas razones del porqué hay tantos amantes a los disfraces.

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En una entrevista exclusiva para Salud180, Rocío Sánchez García, Psicóloga Clínica, explicó por qué a las personas no pierden la oportunidad de los días festivos temáticos para disfrazarse.





“Si bien diario al despertar y pensar en nuestras actividades adoptamos un tipo de personalidad que vaya de acuerdo a lo que haremos, no siempre es nuestra favorita (Mamá ejemplar, vendedor exitoso, hija súper deportista…) Pero de alguna manera cumplimos con los constructos sociales”, explica la especialista Rocío Sánchez.

Sí, no solo es elegir disfrazarse de la Mujer Maravilla o de Khaleesi de Game of Thrones, porque dichos personajes están de moda o gustan sus atuendos, el placer que genera el hecho como tal de disfrazarse tiene que ver con que al menos durante un par de horas se puede jugar con otro rol, ser alguien más, adueñarse del personaje y hacer volar la imaginación, vaya que se olvida por un momento de los límites.

¿Qué necesidades cubre disfrazarse?

De acuerdo con la especialista, disfrazarse cubre ciertas necesidades como jugar dentro de otros roles, hacer bromas que normalmente no harían en otros momentos del día a día, expresar ideas que tenemos pero que en otro contexto no serían bien aceptados. Nos ayuda a liberar tensión, incrementar la autoestima (esto porque al disfrazarnos sentimos que nos estamos atreviendo a algo y si “triunfamos” con el disfraz nos genera mucha confianza) y hasta cumplir momentáneamente sueños no cumplidos (cómo ser un astronauta, luminaria famosa, etc.)





“Existe una delgada línea entre realidad y fantasía y es ahí cuando se debe poner atención. Una cosa es disfrazarse para cierta ocasión o bajo algún contexto (carnaval, fiesta temática, obra de teatro) y otra muy distinta es querer vivir todo el tiempo una irrealidad”, resalta Rocío Sánchez.

Los disfraces permiten esconderse dentro del atuendo, pero al mismo tiempo destaparse con mayor facilidad, pues al ser humano sentirse “encubiertos” inconscientemente se sienten a salvo de los juicios y las críticas, según explica la especialista.

Hay muchas personas que compran, inventan o copian un personaje para su día a día, aparentan ser felices y al mismo tiempo la mayoría de las veces dejan de ser individuos funcionales con el paso del tiempo. Es ahí cuando en realidad se está hablando de evasión de la realidad que puede llevarnos a síndromes o trastornos mentales severos.

Hay que aclarar que no a todos los individuos les gusta disfrazarse, generalmente es por miedos, temores o hay alguna relación con su historia de vida, pero eso no significa que por no disfrazarse vivan inhibidos o que nunca digan o hagan lo que piensan. Es como en todo, hay a quien le gusta y a quien no, concluye la especialista.

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