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“Nos arrebataron la identidad”: La fuerte revelación de Shirley Varnagy sobre su apellido

Luis De Jesús | 27 enero, 2018

Caracas, 27 de enero.- La periodista Shirley Varnagy reveló este sábado toda la historia que se escondía detrás de su apellido, puesto que no es el que realmente debería llevar. En una fotografía publicada en su cuenta en Instagram, Varnagy contó que su verdadero apellido era Weisz y que su familia, de origen judío, se vio obligada a cambiarlo para evitar ser víctimas del holocausto.

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“El holocausto ocurrió en un mundo no muy lejano al nuestro. En un estado moderno, en el centro de un continente civilizado, se puso en marcha una decisión cuyo objetivo era localizar, registrar, marcar, aislar de su entorno, desposeer, humillar, concentrar, transportar y asesinar a cada uno de los miembros de un grupo étnico”, escribió la periodista en la publicación.

Comentó Varnagy que el mundo calló y el silencio legitimó la barbarie, “por ello todo judío tiene dos tareas después del Holocausto: recordar y contar la historia para que no se repita”. Esta publicación la realizó debido a que el 27 de enero fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas como el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

“Hoy el mundo suele recordar a las víctimas del holocausto, yo recuerdo la sobrevivencia de mis abuelos cada día de mi vida, convivo con un apellido que no es el nuestro, tuvieron que cambiar el Weisz, un apellido muy judío en los tiempos de persecución nazi en Hungría, por el Varnagy para poder sobrevivir; así que mi nombre real sería Shirley Weisz. Nos arrebataron la identidad pero no pudieron exterminar nuestra fe, esa es la mejor muestra de sobrevivencia”, finalizó.


El del círculo rojo es mi abuelo, Tibor Weisz, el de azul es mi bisabuelo Marton, el día de su liberación del campo de exterminio de Mauthausen. Mi abuelo tenía 23 años y 28 kilos, esa es solo la muestra tangible de la barbarie a la que fueron sometidos por ser judíos. El holocausto ocurrió en un mundo no muy lejano al nuestro. En un estado moderno, en el centro de un continente civilizado, se puso en marcha una decisión cuyo objetivo era localizar, registrar, marcar, aislar de su entorno, desposeer, humillar, concentrar, transportar y asesinar a cada uno de los miembros de un grupo étnico. La Shoá -el termino que utilizamos los hebreos para referirnos a aquél episodio oscuro de la historia- es una advertencia sobre la capacidad del hombre de cometer atrocidades en nombre de una ideología. A los seis millones de judíos asesinados durante la segunda guerra mundial los mató la ignorancia, la intolerancia y la indiferencia. El mundo calló y el silencio legitimó la barbarie; por ello todo judío tiene dos tareas después del Holocausto: recordar y contar la historia para que no se repita. Hoy el mundo suele recordar a las víctimas del holocausto, yo recuerdo la sobrevivencia de mis abuelos cada día de mi vida, convivo con un apellido que no es el nuestro, tuvieron que cambiar el Weisz, un apellido muy judío en los tiempos de persecución nazi en Hungría, por el Varnagy para poder sobrevivir; así que mi nombre real sería Shirley Weisz. Nos arrebataron la identidad pero no pudieron exterminar nuestra fe, esa es la mejor muestra de sobrevivencia. #WeRemember #NuncaMás

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