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“Nosotros que luchamos contra la dictadura no vamos a aceptar otro golpe”, dice Lula

Christhian Colina

Efe.- El expresidente brasileño y ministro Luiz Inácio Lula da Silva, investigado por corrupción, empleó este viernes un tono conciliador para dirigirse a los miles de manifestantes que se concentraron en Sao Paulo para defender al Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

El exjefe de Estado dejó de lado las palabras desafiantes y aguerridas utilizadas en sus últimas intervenciones y pronunció un discurso adaptado a su nuevo papel de ministro de la Presidencia, cargo del que tomó posesión la mañana del jueves.

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Arropado por unos 380 mil simpatizantes según cálculos de los organizadores y unos 80 mil de acuerdo con las autoridades, Lula advirtió de que ha vuelto el “Lulinha paz y amor”, el lema con el que el expresidente ganó sus primeras elecciones presidenciales en 2002. Consciente de la creciente polarización política que se vive en las calles del país, Lula señaló que “no hay espacio para el odio” en Brasil” y aseguró que la democracia es el único sistema que permite la convivencia de la “diversidad”.

“Yo no quiero que quien votó en Aecio (Neves) vote en mí, no quiero que quien votó en Dilma vote en él, quiero que la gente aprenda de forma civilizada a convivir en la diferencia”, sostuvo. El expresidente fue fuertemente ovacionado por los participantes de la protesta, que, repitieron la consigna “no habrá golpe”, en referencia al juicio político.

“Nosotros que luchamos contra la dictadura militar no vamos a aceptar otro golpe”, advirtió el expresidente, quien vistió una camisa roja, el color que representa al PT y que inundó la Avenida Paulista, el corazón financiero de Brasil.

Al igual que Lula, miles de manifestantes expresaron su apoyo a Rousseff con carteles en los que se podía leer “Dilma se queda” y despotricaron contra el presidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, enemigo político de la jefa de Estado.

Más de 750 mil personas, según los organizadores, participaron en las manifestaciones convocadas en todo el país, aunque la policía reduce la cifra a unos 150 mil. Las marchas pacíficas de este viernes fueron respuesta a la multitudinaria manifestación que el pasado domingo movilizó a 3,6 millones de personas en Brasil, según cálculos policiales, para protestar contra Rousseff, Lula y la corrupción.

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