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La Lupa

Onapre fracciona pagos a jubilados del sector salud: "Los robados somos nosotros"

El pago por concepto de uniformes equivalente a diez salarios mínimos debía ser cancelado en dos partes, una en mayo y otra en julio, pero a la fecha no ha sido abonado en sus cuentas; mientras que jubilados esperan desde el pasado 25 de mayo el pago de su bono recreacional, equivalente a 85 días

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Caracas / Foto Portada: Cortesía.- Durante los últimos años, la palabra protesta en Venezuela ha sido una constante, los venezolanos han protestado a diario para rechazar la violencia, el déficit de los servicios públicos, han protestado contra violación de Derechos Humanos (DDHH), han pedido mejoras y aumentos de salario, han protestado por un cambio de gobierno: los venezolanos han protestado hasta el cansancio. Pero a pesar de no recibir respuestas, seguirán en las calles. Así lo expresó una enfermera jubilada que formó parte del grupo que protestó el pasado jueves 2 de junio, en Caracas, para exigirle al gobierno de Nicolás Maduro una pensión "digna" y que "paguen lo que les deben". En palabras de Sandra Oropeza, los jubilados y pensionados venezolanos sobreviven gracias a la ayuda de familiares y porque tienen otros empleos u oficios: taxistas, masajistas, cuidadores de ancianos, entre otros.

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Según cifras del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), durante los primeros cuatro meses del año en curso, en el país se registraron un total de 2 667 protestas, lo que se traduce en unas 22 protestas diarias a nivel nacional. Los derechos laborales fueron la principal razón de las protestas, alcanzando un total de 1 012 manifestaciones.

Y es que Nicolás Maduro ordenó en marzo aumentar el salario mínimo a unos 130 bolívares, que a la tasa del dólar paralelo representa unos 24,25 dólares, por supuesto, insuficientes para cubrir la canasta básica familiar, que según datos del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), se ubicó en casi 500 dólares en abril: 2 232 bolívares. Se necesitaron 17,6 salarios mínimos en abril para cubrir el costo de los alimentos para una familia de cinco integrantes.

Son justamente esas cifras las que se dibujan como un vacío en la cotidianidad de los jubilados y pensionados venezolanos, que intentan sobrevivir comprando lo poquito que les alcanza. Sandra Oropeza es jubilada, anteriormente pertenecía al Colegio Nacional de Enfermeras y durante años ha protestado porque se le respeten los derechos al gremio. En conversación telefónica con El Cooperante, explicó los motivos de la manifestación del pasado martes.

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"Nos han dado la espalda a los trabajadores del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), y a todos los trabajadores. No nos quieren reconocer el dinero que nos deben, no nos han cancelado una bonificación especial que nos daban cada año por uniformes y recreación. Eso nos pertenece por derecho, pero nos están violando ese derecho", fustigó.

"Los trabajadores de salud firmaron un acta de convenio que venció el 31 de diciembre del 2021. Dicha acta de convenio ya se había puesto en la mesa de negociación y una vez que el presidente ordenó la discusión de los contratos colectivos a nivel nacional, seguimos en la discusión con el ministerio del Trabajo y el ministerio de Salud. Pero han pasado seis meses y siguen en espera de alguna respuesta. Exigen el pago de uniformes que lo tenían que realizar el 30 de mayo, pero la Onapre no ha bajado los recursos", sostuvo.

La mujer de 65 años, comentó que devenga mensualmente 560 bolívares, unos 100 dólares y pese a que esto no le alcanza para comprar "casi nada", reprochó que medidas que ha tomado la Onapre, empeoran la situación.

"Antes cobrábamos una vez al mes, los 560 bolívares digitales, pero en mayo, empezaron a fraccionar el pago. Ahora gracias a esta brillante idea nos han venido quitando dinero. Una parte la cobramos el 15 y otra parte el 30. Esto impide que podamos comprar lo poco que podemos, todo sube y cada día cobramos menos".

Los jubilados, siguió, sobreviven con lo poco que se compra con ese dinero fraccionado, hacemos guardias particulares, cuidando a pacientes, otros son comerciantes, otros taxistas y otros tenemos otras profesiones.

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"Mi esposo y yo somos abogados y ambos licenciados en enfermería, una que otra vez hacemos alguna diligencia, documentos y con eso nos ayudamos, es mi caso particular, pero hay muchas personas en avanzada edad que no tienen ninguna posibilidad, que solo tienen la pensión, o están discapacitadas y deben optar por comer o comprar medicamentos para enfermedades crónicas, como cáncer, diabetes, leucemia. La situación no es nada fácil".

"Salud arrecho reclama sus derechos"

Durante la protesta de este martes, los trabajadores de la salud recorrieron las calles para exigir el pago de las bonificaciones que explicó Oropeza. “¡Maduro paga ya! ¡Maduro paga ya!”, “¡Salud arrecho, reclama sus derechos!”, “¡Onapre ladrones!", fueron algunas de las consignas que expresaron con bastones, zapatos rotos y cacerolazos.

Nos eliminaron el contrato colectivo o acta convenio en julio del año pasado porque aquí todo se impone”, dijo Pablo Zambrano, dirigente sindical del sector salud y secretario ejecutivo de Fetrasalud, quien reclamó que las autoridades del Gobierno de Nicolás Maduro hablen de diálogo, pero cuando hacen reuniones para buscarle soluciones a los problemas sociales solo invitan a los sindicatos chavistas.

Sandra Oropeza criticó que Maduro arremeta contra el sector salud y diga que buscará "ladrones" en todos los hospitales del país, sabiendo que es la Onapre la que les está robando su salario y reivindicaciones.

"Los robados fuimos nosotros y todos sabemos que la Onaopre, el sistema patria y la vicepresidencia son los responsables, ninguna de las autoridades que conforman esas brigadas caza médicos hacen nada para ocuparse de quienes nos están robando a nosotros. Violan contrataciones colectivas, la Ley Orgánica del Trabajo (LOT), la cosntitución , a través de instrumentos completamente ilegales como el instructivo de lineamientos de aplicación de salud".

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En sus palabras, no se cansaran de denunciar y exigir que se les pague hasta el último bolívar, y descartan que sea cierto lo que les han dicho en reuniones "que no tienen presupuesto ni dinero para pagar las deudas".

"Hoy somos nosotros los que salimos a las calles y alzamos la voz porque estamos cansados, pero imagínate, el personal fijo tiene que pagar transporte, comprar uniformes, zapatos, llevar comida, atender a sus hijos, pagar colegios, comprar medicinas. Los hijos de los empleados del sector salud no pueden pensar ni en recreación, ni ir a la playa, eso no existe".

Asimismo, Oropeza recalcó la importancia que tienen los empleados del sector salud para el país, pese a que los hospitales están por el piso.

"Llevamos un gran peso, a diario nos enfrentamos a grandes situaciones de estrés porque somos los que le damos la cara al público cuando va a un hospital y no hay nada. Yo soy especialista en neonatología y te podrás imaginar el estrés de operar con máquinas y aparatos en mal estado, corre riesgo la vida del paciente, tanto de la madre, como del bebé. En esas condiciones críticas, toda la concentración que necesita uno para estar en ese ambiente y aparte que no te paguen lo que te corresponde por ley, no estamos pidiendo nada fuera de nuestros derechos", alegó. "Es muy triste pedirle a un paciente que no tiene recursos, que tiene que parir por una inyectadora, unos guantes, una bata porque no hay insumos. Nosotros trabamos con amor y pasión, por vocación, pero es muy lamentable toda esta situación de caos".



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