article-thumb
   

#OpiniónEC: “Las obscenidades de Nicolás Maduro”, por Alejandro Conejero

Christhian Colina

Alejandro Conejero.- En las últimas semana hemos sido testigos de acciones, jurídicas y políticas, y rumores que han generado gran convulsión en la opinión pública nacional. Por un lado, las rumores de una posible intervención a la empresa de Alimentos Polar y la detención de Lorenzo Mendoza, y por otro, las sentencias de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, declarando nulas las decisiones de la Asamblea Nacional en cuanto al Decreto de Emergencia Económica, revocándole sus competencias; y atribuyéndoselas a si mismo.

Lo cierto es que estas acciones han generado conmoción en medida en que denotan un cambio radical en el comportamiento y estrategia del partido de gobierno. Si dibujásemos una línea imaginaria, y en ella colocásemos los diferentes espectros de comportamiento político que ha tenido el PSUV, podríamos coincidir en que, en un principio, el espectro de un totalitarismo populista, que inducía un status quo de alegría, fue la etapa de gobierno del ex presidente Hugo Chávez; algo muy parecido a aquella novela literaria de Aldous Huxley titulada Un mundo feliz.

Al empezar el gobierno de Maduro, y las fuertes protestas de 2014; el gobierno nacional se vio en la necesidad de mutar su comportamiento hacia uno de totalitarismo dominante, en el cual, las fuerzas represivas del Estado jugaron un papel fundamental para mantener el control político nacional, a toda costa y a todo costo. Si continuamos con los referentes literarios, George Orwell seguro se habría sentido plagiado.

Pero, y aunque no parecía a primera vista suceder así, el gobierno nacional ha sufrido una última transformación a partir de la victoria de la oposición democrática en las pasadas elecciones parlamentarias. Se recogieron las fuerzas represivas del Estado, pues los costos políticos que éstas generaban desplegadas, ya no eran costeables por el PSUV; sin embargo, el modelo totalitario de gobierno se volvió aún más dominante, a tal punto que llegó a realizar acciones obscenas. En la novela Fahrenheit 451º, el gobierno era capaz hasta de incinerar libros. De hecho, era una política de Estado.

La amenaza de desaparecer la Harina PAN es, definitivamente, un símil a la quema de libros. En unas condiciones socioeconómicas como las que vivimos en Venezuela en este momento, expropiar la mayor empresa de distribución de alimentos del país, es básicamente una demostración de inhumanidad por parte de quienes realizan estas acciones.

Afortunadamente, esta fase, la fase obscena de los procesos políticos no democráticos, suele ser la fase terminal. El buen ejercicio del poder que está llevando la MUD desde la Asamblea Nacional, desmerita en toda medida cualquier acción que tome el gobierno.

Solo queda decidir, por la Enmienda, por la Reforma, por el Referéndum, o por la constituyente.

Comentarios

comentarios