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La Lupa

Oro de Venezuela en Inglaterra: nada que celebrar

Cierta oposición celebró que un tribunal de Inglaterra mantuviera el reconocimiento de ese país a Guaidó como “presidente interino” a los efectos de representar el oro de Venezuela custodiado en el Banco de Inglaterra. La consecuencia –según esta lógica- es que el “régimen no se robará el oro” y por eso hay que celebrar. En mi caso, no tengo nada que ovacionar. No solo por un motivo nacionalista al rechazar que un tercer país decida que los venezolanos no podemos velar por nuestros recursos. Pero la razón más relevante para no anotarme en la “celebración” es que si no se le exige al gobierno ahora que ese gobierno extrae recursos de la sociedad ¿cómo se va a lograr un cambio? ¿Esperando sentando a que la cuerda reviente porque lo privan de recursos? Esa estrategia fracasó. Tal vez sea necesario un cambio de estrategia: que la sociedad exija al Estado. Que lo pueda hacer supone organización interna. Cuando la sociedad y la oposición tengan un verdadero tejido social y político para reclamarle al Estado, una propuesta política, y representar de verdad a la sociedad, ahí sí aplaudiré, pero no puedo festejar que se asuma que como sociedad no tenemos capacidad “porque lo hemos hecho todo” -hasta cuándo eso- y la respuesta sea esperar a que un tercer país produzca los cambios que los venezolanos no podemos hacer

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Caracas. El día 29-7-22 la justicia de UK emitió un fallo sobre el caso del oro de Venezuela en custodia del Banco de Inglaterra. Si me informé bien, la decisión ocurrió a instancias de una demanda del gobierno de Venezuela que hizo en 2020. Este solicitó a la justicia inglesa no reconocer la designación de una “junta ad hoc” del BCV que hizo el interinato en 2019, porque el TSJ declaró írrita tal “junta ad hoc”.

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El tribunal inglés –leí la nota de la agencia EFE- falló en contra de la petición del gobierno y recalcó el principio de ese país que no hay doble reconocimiento sino “una sola voz”, por lo que ratificó el reconocimiento a la figura de Guaidó como poder ejecutivo, aunque sin capacidad para disponer del oro. Como UK reconoce al interinato, luego, las designaciones hechas por esta instancia son válidas para la justicia inglesa. En este caso, sobre el BCV.

Al conocerse la decisión, quienes apoyan al interinato celebraron pero, como siempre, son simpatiquísimos y educadísimos, pero se les salió el comisario político soviético que llevan detrás. Se quejaron que quienes no celebraron la decisión judicial es porque “son mezquinos” y “odian a la oposición” (¿?). Es curioso que un grupo que no se define precisamente por la generosidad y la amplitud haga ese reclamo. Pero ahora a los defensores del interinato les queda jugar a las víctimas para ver si recuperan algo del cariño que tuvieron de una parte importante de su público. Ese público que comentó el tuit de Freddy Guevara cuando anunció le decisión del tribunal de UK. Estoy seguro que no pocos de los ácidos contra el tuit de Guevara fueron entusiastas asistentes a la plaza Brión en la época del “cese a la usurpación, gobierno de transición, y elecciones libres”.

Pero este artículo no es para analizar por qué buena parte del público del interinato le dio la espalda. Corresponderá a quienes apoyan al interinato examinar los motivos del rechazo de buena parte de su público que tiene en la actualidad.

Mi artículo es para analizar por qué, aunque soy de la oposición, no tengo nada qué festejar por la decisión del tribunal de UK, y por qué creo no será una decisión políticamente eficaz así el ejecutivo arme su berrinche como hizo Maduro el día 9-8-22, que es el indicador de “éxito” para quienes apoyan al interinato, “están molestos”.

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La explicación más sencilla para no celebrar es que soy nacionalista. Nunca me sentí identificado con las sanciones cuando se hicieron más visibles en 2015. Me cuesta mucho desdoblarme para celebrarlas y al mismo tiempo saber que causan efectos en mi país, y no los que se dice que son. No tengo esa sangre de horchata para celebrar sanciones mientras como un sabroso linguini con camarones, vino blanco, en una bonita tarde desde Las Mercedes y, feliz, subirlo en redes. No tengo ese estómago. Tengo que aprender a ser “político”. De los que encantan en tuiter, Tío Conejo y Tío Tigre al mismo tiempo, y saber “cómo cobrar por las dos taquillas” sin que nadie se de cuenta.

Por “ser nacionalista” entiendo no disfrazarme con la bandera o de bandera, subir una foto del piso de Cruz Diez que está en el aeropuerto de Maiquetía, publicar una foto de una hamburguesa de tres pisos bañada en mayonesa con la “polarcita”, o la rumbita con anís Cartujo. En mi concepto, nacionalismo es otra cosa. Es que como país podamos manejar nuestros asuntos, con el respeto y empatía a la nación ajena. El orgullo de poder decir “lo hacemos”, y no solo presumir de ser venezolano y que “a mi jefa en Groenlandia le encantaron los tequeños”.

No soy inglés, pero no me gustaría que un país X le diga a UK que no puede disponer de su oro, por las razones que sean. Tampoco me gusta para Venezuela. Además, la decisión deja abierta las suspicacias y ser “mal pensado”. Ni el gobierno ni la oposición pueden tocar el oro. Lo “mal pensado” es que los ingleses no confían mucho en la sabiduría y honestidad de los dos. También me da vergüenza –y molestia de paso- que un país pueda pensar que los venezolanos no sabemos o podemos manejar nuestros recursos. Refuerza el estereotipo-prejuicio de ladrones y bananeros que tenemos. Entonces, no tengo nada que celebrar. No puedo festejar que me consideren un “nativo” ladrón o, si son benevolentes, “un bueno, pero…”. El “lazy Latino”. Los “autóctonos” incapaces. Pobrecitos. Necesitamos al “musiú” que nos enseñe a ser civilizados. El gran sueño del positivismo y de sus hijos del presente.

Pero mi motivo principal para no participar en el guateque de cierta oposición por la decisión sobre el oro es político. No sé en qué ayuda para lograr una alternancia en el poder o la transición que el interinato busca.

Creo que son pocos los que discuten que los gobiernos chavistas son corruptos, despilfarradores e incompetentes si se miden contra la cantidad de dinero que manejaron. Pero pienso que más que “robarse el oro”, el gobierno reclama por otros motivos, más de tipo político: la centralidad del Estado y su soberanía.

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Lo anterior porque no es un Estado que no reciba ingresos. Tal vez en el punto máximo de la crisis con las sanciones tuvo exiguas entradas, pero ahora no. Por supuesto, no son ni de cerca los montos alucinantes que vimos –y gastamos- durante la época de Chávez, casi todos despilfarrados en sueños de grandeza –llenar a Venezuela de ferrocarriles- y experimentos ideológicos como la triste –fuimos conejillos de Indias para cada locura que se les ocurrió a los gobiernos chavistas- “economía de las equivalencias” de Dieterich quien, para colmo como muchos con su cara bien lavada, saltó la talanquera y ahora es crítico del chavismo. Qué sabroso es ser así. “Qué jamón” como se dice. Pero no me gustaría ser así. Renuncio a “mi derecho a ser feliz” que a “saber cobrar por las dos taquillas”.

En la actualidad, el gobierno de Maduro genera ingresos. El presidente hizo una descripción de esos ingresos en una actividad el día 11-8-22. No solo por los servicios que ofrece el Estado, al que cada vez se añaden nuevos. Por ejemplo, la AN aprobó una ley de antecedentes peales. Leí que solicitar un certificado de antecedentes tendrá un precio entre 10 a 50 euros. Muchos de los que se quejaron del costo, seguramente se abstuvieron en las parlamentarias de 2020 porque “cuidar los espacios” les pareció aborrecible y cosas de “Chamberlain y Munich”. Bueno, cuando paguen su certificado de antecedentes tasados en euros se acuerdan de “Chamberlain y Munich”, pero más de la flaqueza que mostraron en diciembre de 2020 al abandonar a los odiosos “espacios” que tanta urticaria les producen.

No sabemos los ingresos que el gobierno recibe por la ley anti-bloqueo y de las ZEE, por el petróleo, minerales, y otras entradas. El día 3-8-22 leí un tuit del director del Seniat, José David Cabello, quien expresó –el cálculo sí es mío- que su oficina de impuestos ha recaudado hasta julio poco más de 2 mil millones de dólares. Si es así para todo el año, el ejecutivo del presidente Maduro puede sumar solo por este concepto casi 4.000 millones de dólares. Más del doble del valor del oro en el Banco de Inglaterra. Con razón Maduro en la actividad del día 11, afirmó que hay que aumentar más los ingresos por impuestos ¿qué el gobierno de Maduro no tiene recursos?

Por supuesto, el brillante plan de los no menos brillantes estrategas de la “presión y el quiebre” era -¿es?- con sanciones y retención de recursos venezolanos, privar al gobierno de ingresos. Esto produciría la “explosión social” -la apuesta ahora es con la protesta de los docentes- la crisis en el ejecutivo entre los “blandos y los duros”, el esperado “pronunciamiento militar”, el “quiebre de la coalición dominante”, y la soñada “transición”. Todo muy bueno en el papel, pero no funcionó en la realidad. Ni va a funcionar, aunque lo justifiquen conque “Bolívar también tuvo fracasos antes de triunfar”. Esos brillantes estrategas no están en Pativilca, sino en tuiter.

Realmente ¿el gobierno no cuenta con recursos? No veo qué celebrar por lo del oro como si eso fuera a producir el “quiebre de la coalición dominante”. Claro, “el régimen se puede robar lo del Seniat”, y todos los ingresos. No dudo que pueda ser así pero ¿no sería más lógico desde el punto de vista político pedirle cuentas al gobierno en vez de esperar cómodamente que los EUA y UK hagan el trabajo que no quiero o puedo hacer porque “lo hemos hecho todo”, que es una buena excusa para la comodidad política?

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Un Estado que extrae de la sociedad cerca de 4.000 millones de dólares solo en impuestos, pero que no es capaz de dar agua a sus ciudadanos, que se excusa con la comodidad del “bloqueo imperial y las medidas coercitivas”, y el presidente de la república arma un show con un “estamos bien arrechos” por el avión retenido en Argentina, show que ya no impresiona a nadie, ni siquiera a los chavistas ¿la sociedad no le debe pedir cuentas a ese gobierno porque cierto grupo de la oposición no lo reconoce y lo ve como un abstracción? No hacerlo sí es tener una mentalidad de oprimido y seguir con la imagen de un país que ya no existe, ese “del todo regalado y en Venezuela no cobran impuestos como en EUA, donde lo único seguro es la mortaja y el IRS”. Ya esa Venezuela no existe. Ahora hay que exigirle al Estado su parte “del contrato social” porque cobra, y bastante.

Maduro afirmó en la actividad del día 11-8-22 que la meta es que el Estado esté financiado en un 100% por impuestos e ingresos no petroleros. Seguro muchos de la oposición se lo tomarán a guasa, pero yo me lo tomo en serio por una razón: el gobierno exige, yo exijo. Nuestra versión del “no taxation without representation” de los colonos norteamericanos frente al parlamento -qué casualidad- británico. El gobierno reclama el oro, y la sociedad, de vuelta, demandarle qué hará con el oro. Es un cambio en la relación de economía política entre el Estado y la sociedad, muy distinto al “esperar sentado” a ver si la retención del oro produce la crisis.

El interinato ha hecho de la tesis de “la presión” uno de sus puntales. No creo en esa tesis, pero ¿no sería más “presión” para el ejecutivo demandarle los servicios que debe prestar a la sociedad o reclamarle que cumpla con los contratos colectivos que firmó con trabajadores? Claro, hacerlo supone tener una estructura política que el interinato abandonó al poner toda la apuesta en las sanciones, en el Grupo de Lima, la OEA –ahora Almagro propone una “cohabitación a la suiza”, otro giro de 180º- y en las amenazas de Trump.

Aquí está el dilema ético de mi propuesta porque ya ocurrió. Si lo apoyas, aplausos en tuiter al mostrar que “no eres mezquino y no odias” al interinato. Si no lo apoyas –como mi caso- es irrelevante porque ya pasó ¿Y entonces?

Entiendo que, desde el punto de vista político, UK no puede conceder el manejo del oro al gobierno. Es un “irrealizable” –para usar la expresión de Almagro de su artículo acerca de la “cohabitación con contrapesos” publicado el 29-7-22- porque para que sea posible el gobierno tendría que conceder cosas, lo que tampoco es viable. Estamos ante hechos que se escapan a nuestros deseos o lo que consideremos correcto. Ninguno puede disponer del oro. A lo mejor la justicia inglesa piensa que si cae en manos de uno u otro, lo van a arrasar.

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Sin embargo, prefería que el BCV tuviera el control del oro como lo tuvo antes del interinato. Ah, “que el régimen se lo va a robar”. Puede ser. También se puede “robar” lo del Seniat o el IVA que sin chistar pagan los que dicen que el “régimen se va a robar el oro”. Prefiero asumir ese riesgo, pero demandar del gobierno rendición de cuentas y hacer un seguimiento permanente a ese oro, en vez de una pírrica celebración –ya se olvidó la decisión del tribunal inglés, duró poco el festejo- porque “el oro está bien protegido”. Prefiero luchar como sociedad por su igualdad frente al Estado –ya la sociedad paga impuestos y servicios, y debe exigir para cambiar también la relación con el Estado- que esperar cómodamente al 2024 para ver si se “unen las presiones” y ocurre el “quiebre de la coalición dominante”.

Opto por promover que la sociedad demande sus derechos, exigir cuentas, capacidad para administrar, transparencia, porque eso supone construir partidos y tejido social que lo hagan. Implica un discurso, un programa, y concienciar al público sobre la nueva realidad de una sociedad que financia al Estado. En vez de aparecerme en una marcha de educadores para mostrar “que los partidos acompañan a la sociedad”, buscaría otro modo de acompañar: un discurso con más empatía y que les diga a los trabajadores cómo lo haría desde el gobierno, sin estar con arengas de liceo que si “Venezuela se levanta” y todo eso que ya no responde a una nueva realidad.

Cuando se habla de “superar el rentismo” no es solo decir que no se vive del petróleo. Si se vive del trabajo que produce la sociedad eso es un cambio de 180º de la relación Estado-sociedad. Prefiero eso y no buscar que el Estado no tenga recursos “porque se lo van a robar” mientras ese Estado genera nuevos ingresos y el resultado es mantener un status quo del que también disfrutan los que celebran la decisión inglesa.

En sencillo, que el Estado maneje sus recursos pero que ahora tenga dolientes concretos porque lo financiamos. Creo que políticamente será más eficaz para lograr un cambio político a mediano y largo plazo, que privarlo de recursos, no pasa nada, y justificarlo conque en algún momento sucederá “la transición”.

Por lo antes expuesto, no tengo nada que celebrar.

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