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Si Maduro fuera presidente de Guatemala desde hace rato estaría preso por corrupción

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Jose Á. Palacios.-  Escándalos de corrupción han salpicado a países de Suramérica como Brasil, Argentina y Chile. Ahora, un nuevo un acto delictivo, más grave, se hace público en América Central: El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, dimitió y fue imputado por tres delitos, vinculados al caso de corrupción conocido como “La Línea”. Caso contrario, Venezuela, donde las acusaciones por irregularidades administrativas contra el presidente Nicolás Maduro, y de su antecesor Hugo Chávez, han quedado engavetadas en el Ministerio Público (MP).

Sobre el presidente Nicolás Maduro pesa una denuncia que se encuentra archivada en uno de los escritorios del despacho que preside Luisa Ortega Díaz, y de la cual la Fiscalía no ha hecho ningún tipo de mención.

En el 2005 se pidió una investigación en contra del mandatario nacional, cuando era presidente de la Asamblea Nacional (AN); se le acusó de que, a través de la inmobiliaria Triani, arrendaba el edificio Pas de Calais, ubicado en el centro de Caracas, sin justificación alguna. El contrato estuvo vigente desde el 20 de abril hasta el 31 de diciembre de 2005 y, aunque el edificio nunca se ocupó, el contrato fue pagado íntegramente. La denuncia la hizo el diputado a la AN por Un Nuevo Tiempo (UNT), Guillermo Palacios.

Además al mandatario se le ha acusado de “enchufar” a su familia en diferentes cargos del Gobierno, con lo que, según los artículos 52 y 61 de la Ley Contra la Corrupción, estaría incurriendo en tráfico de influencias. La primera combatiente, Cilia Flores, heredó la presidencia del Parlamento cuando Maduro fue designado canciller, mientras que el hijo de la ahora primera combatiente, Walter Gavidia Flores, fue “enchunfado” en el Poder Judicial como juez titular cuando apenas tenía 27 años.

Por su parte, Temir Porras, quien fuera mano derecha de Maduro como vicecanciller, fue designado en el 2013 como presidente de Bandes, a pesar que sobre él pesaba una acusación de la exembajadora de Venezuela en China, Rocío Maneiro, quien pidió que lo investigaran por la pérdida de 4 millones de euros. La acusadora fue destituida y no se abrió investigación alguna.

Una sola denuncia bastó en Guatemala para hacer justicia 

En cambio, contra Otto Pérez Molina pesa una sola denuncia que llevó a las autoridades independientes de Guatemala a pedir su renuncia y llevarlo a los Tribuales: Tráfico aduanero.

Se le acusó de liderar la denominada organización La Línea, en la que además estaría involucrada, la ya aprehendida, ex vicepresidenta Roxana Baldetti. El expresidente Pérez Molina al igual que Maduro prometieron “mano dura” contra la corrupción.

Sin embargo, al corrupción forma parte de los principales problemas que sus ciudadanos rechazan y han incidido en su baja popularidad, y en el peor de los casos, la renuncia del guatemalteco.

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