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La Lupa

Pandora Papers o cuando el poder sin límites despoja de la existencia

Escándalo mundial con las revelaciones de los “Pandora Papers”. Políticos, funcionarios públicos, y celebridades expuestos en documentos para crear compañías fantasmas que permiten que su dinero no sea rastreado por el Estado. Si bien para los conocedores una empresa “offshore” no es ilegal, que no lo sea no quiere decir que sea lo correcto, principalmente para figuras públicas. Parte del desencanto mundial con el liderazgo es la incongruencia entre demandar sacrificios o hablar “de los problemas de la gente” pero llevar una vida “de ricos y famosos” fuera del alcance de los deberes para una sociedad. Hoy la política es espectáculo pero también se busca otra política cuando se aprecia el liderazgo de Merkel o cuando se explica la caída de Afganistán porque una clase política codiciosa se tragó cerca de 2 billones de dólares de los contribuyentes de los EUA. Entre Merkel y Afganistán la diferencia es una política que conoce sus límites y no aspira a vivir una novela de “ricos y famosos” para que la tomen en cuenta. Ojala los “Pandora Papers” hagan visible la idea de vivir la política con sentido de los límites para dar el ejemplo a sociedades que lo demandan

Caracas- En octubre de 2021 el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación ofreció la investigación de archivos sobre paraísos fiscales que fueron filtrados a esta asociación. En el análisis de casi 12 millones de documentos aparecen empresas en paraísos fiscales en las que se mencionan a 330 funcionarios públicos y políticos de más de 90 países, sin incluir las celebridades. La filtración se llamó “Pandora Papers” y describe cómo estos notables del mundo manejan su dinero en “shell companies” para evadir impuestos en sus países de origen o residencia.

Mi análisis no será para caer en la “justicia popular” de la redes sociales la que, desesperada, busca un chivo expiatorio cada día para desplazar los agravios de la vida y sentirse que está en el “lado correcto de la historia”. Conocedores postulan que registrar una firma en un paraíso fiscal no es necesariamente ilegal. Lo anterior escapa a este análisis. Abordo la dimensión del ejemplo a partir de los “Pandora Papers”. “Porque no sea ilegal no quiere decir que sea bueno”, es mi aproximación. Principalmente el ejemplo que deben dar las figuras políticas.

Que aparezcan personas del mundo privado, de la “libertad de los modernos”, es un debate legal y moral para las sociedades en donde estas figuras viven. Lo que uno puede ponderar es qué haría en una situación así o cree hará porque mi situación y posición no es la de las celebridades que allí aparecen por lo que mi análisis es limitado. No por eso me abstendré de opinar acerca de lo que haría en los zapatos de algún famoso.

Si se vive en sociedad, y de ella obtiene el factor trabajo, clientes, disfruta de servicios privados o bienes públicos como la defensa, y su fama viene de allí, lo correcto es pagar impuestos. No es suficiente rechazar hacerlo por “la voracidad fiscal del Estado” o el “agente racional que maximiza sus beneficios”. Desde los enfoques institucionales habrá una explicación para evadir impuestos aunque sea legal hacerlo, pero un famoso debería contribuir con la sociedad que lo dio a conocer. El éxito no viene de Marte. Es la responsabilidad de las elites hacia la sociedad en la que viven y de la que obtienen sus beneficios económicos, su fama, y su poder. No son agentes solitarios. Viven en sociedad. El problema no se despacha con “mi talento”, mi “esfuerzo”, o “no lo debo nada a nadie”. En la isla solitaria de la película protagonizada por Tom Hanks el “esfuerzo” y el “talento” ayudaron a sobrevivir, pero el reconocimiento vino cuando regresó a la sociedad. En su ausencia, Hanks tuvo que inventarse un Otro en una pelota de basket y ponerle un nombre, Wilson. El talento y el esfuerzo en soledad produce satisfacción individual, pero no reconocimiento social.

Quizás el desencanto mundial con la clase dirigente es porque sus estilos de vida son públicos y contrastan con las exigencias de sacrificios que hacen a los no privilegiados. No en términos del “comunismo”, para eliminar la propiedad privada de los medios de producción y vivir en un “ser no yo, liberado del narcisismo libidinal (que caracteriza la economía capitalista, N. de R) y abocado a las prácticas del bien común” como dejan ver los textos de la filósofa rusa Keti Chukhov, sino en algo más mundano, de sentido común.

La asimetría –para emplear un término de moda en Venezuela- entre el patrimonio y los aportes a la sociedad, es lo que es cuestionable. Fue Warren Buffet quien afirmó que su secretaria paga más impuestos que él, uno de los millonarios que siempre aparece en las listas de los “billonarios del mundo”. Es incongruente que la secretaria de Buffet pague más impuestos que el inversionista residenciado en Nebraska. No se trata de expropiar a Buffet para dárselo a la “pobre secretaria”. No. Como recientemente tuiteó Daniel Innerarity el tema no es centrarse en las personas que aparecen en los “Pandora Papers” –aunque uno se sorprende con algunos nombres y datos como que hay 1.212 venezolanos mencionados en los documentos- sino en un sistema que permite esa disparidad entre Buffet y su secretaria, aunque sea legal. Es una discusión que las sociedades tendrán que dar, y salir del “es su esfuerzo” o con “su dinero hace lo que le da la gana”. En su vida privada claro, pero a la hora de calibrar el aporte a la sociedad y lo que se recibe de ella, no vale “el me da la gana”.

Un ciudadano privado puede disponer de su dinero. Un político también en tanto ciudadano particular, pero cuando su oficio se desarrolla en el marco de la “libertad de los antiguos”, es difícil justificar un paraíso fiscal. También por algo mundano: pedir sacrificios o mostrar que se está preocupado por la suerte de “la gente” –ahora el discurso es el “talento, mi esfuerzo, y mérito” y por eso vale la crítica de Sandel a la idea del mérito como criterio ordenador de la sociedad; en todo caso, hay que plantearse cómo ampliar las fuentes para acceder al mérito- no es creíble en el mundo de hoy. Hablar de los “pobres” pero con una vida de “ricos y famosos” no es creíble en la sociedad digital de hoy. Quizás antes, cuando la vida no estaba expuesta en un tuit o video. No es que “hay que sufrir” escenario que aterra a los famosos e influencers de las redes sociales venezolanas, pero sí mostrar una empatía con el ciudadano. Esto pasa por una austeridad o cierta discreción que puede parecer muy “old fashion” pero es una política hoy aconsejable.

La mayoría de la opinión se rasga las vestiduras por Angela Merkel y todos “admiran su liderazgo” y lo quieren para sus sociedades, pero ¿Por qué les gusta Merkel? El 80% de aprobación para Merkel que reportan medios de comunicación es, entre otras cosas, por su estilo austero y sencillo de vida. Son muchas las fotos en donde la canciller alemana anda con su carrito de mercado junto a su esposo, quien tampoco parece vinculado a algún escándalo de una “shell company” o “de negocios”. En Merkel se reconoce el estilo austero para vivir que produce credibilidad en un político. Entonces, se dirá si la austeridad o el sentido de las proporciones en política no es importante.

Están los ejemplos contrarios: la caída de Afganistán se debe en mucho a que su clase política fue todo menos austera. Una clase realmente voraz, “presupuestívora” término de Valmore Rodríguez para caracterizar a nuestra sociedad venezolana. El Estado afgano de la reconstrucción post Talibán se vino abajo y pocos lucharon por ese modelo, porque quién tenía autoridad para exigir sacrificios cuando sus líderes políticos vivían a cuerpo de rey, no en la “austeridad merkeliana”.

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Pero la credibilidad no se debilita solo con la corrupción. También con creerse “demasiado bueno”, como el poema de Kipling. El 5 de octubre Václav Havel hubiera cumplido 85 años. Ese día, Letras Libres publicó un artículo escrito en 2015 por Michael Ignatieff, quien examina la vida del expresidente de Checoslovaquia a la luz de una biografía escrita por su antiguo jefe de prensa. A diferencia de lo que se pensaría de un Havel “perfecto” por ser un intelectual, era una persona con muchas debilidades. Durante su segundo ejercicio como presidente (hasta 2003) y en momentos de un ajuste tipo Consenso de Washington en la República Checa, los ciudadanos retiraron la confianza al escritor porque había engañado a su esposa Olga con una mujer joven. Luego que su esposa muere, Havel se casó con la joven, pero su credibilidad para demandar sacrificios estaba en el suelo.

Es un error común de la política –del que ni siquiera Havel escapó- lo que escribe Ignatieff, “pareció haber creído que ser honesto respecto a las tentaciones del poder le daba, de alguna manera, permiso para sucumbir ante ellas”. Una vida austera en política puede ser una vía para evitar sucumbir a las tentaciones del poder ¿Qué es ser austero? El que tiene conciencia de esas tentaciones y las evita con un estilo de vida que no les de oportunidad.

Que Merkel sea elogiada revela que es un “rara avis” en la política actual. La política hoy es un espectáculo y dados los niveles de desigualdad mundial, ser político forma parte de un club exclusivo que maneja poder y tiene que exhibirse con los símbolos del lujo para ser tomado en cuenta y no ser menospreciado por quienes tienen dinero. Hasta AOC se permite sus licencias de la “economía libidinal” (capitalista) a pesar de su origen humilde y su empalagoso discurso socialista.

Para ser tomado en cuenta hay que tener un patrimonio y menos un prestigio. El poder político puede ser refractario a cambiar por la corrupción o simplemente por conflictos de intereses como mostró el caso Berlusconi. Se puede dejar el poder formal pero todavía ser una celebridad política que dice cosas para la comidilla de redes sociales. Exhibirse forma parte del show de la política, y quizás por esto no sea casualidad que “showman” incursionen con éxito en la política o figuras no políticas como empresarios o inversionistas. El problema se complejiza ¿dónde están los límites para no hablar de conflictos de intereses entre los privados de un empresario-presidente y los de la res pública que ese empresario-presidente debe representar?

En el famoso libro de Oriana Fallaci “Entrevistas con la historia”, desfilan políticos de todo tipo diseccionados por la ácida pluma de la periodista italiana. Dispendiosos algunos, pero otros austeros. Que muestran lo que el prestigio en política significa. Curiosamente, el origen etimológico de la palabra prestigio significó hasta el Siglo XVIII algo diferente a lo que significa hoy. En su acepción original, prestigio es un truco, un engaño de la magia. Si nos quedamos con este significado, la política tiene mucho de “prestigio”. Pero el significado moderno es “ascendiente, influencia, autoridad” (RAE). El prestigio que reclama la política a partir de los “Pandora Papers” es el de la autoridad y no el del engaño, que es lo que significa una “shell company”.

No sé si sea posible regresar a una época de políticos con sentido de los límites o las proporciones. El público está molesto en casi todos los países pero no sé si quiera políticos austeros sino más bien, mejores “showman” para dar rienda suelta al espectáculo de la política mientras se juega a resolver “los problemas de la gente”.

Vuelvo con el trabajo de Ignatieff acerca de Havel. El escritor fallecido en 2011 expresó que, “Por un lado, el poder político te da la maravillosa oportunidad de corroborar, todo el día, que existes, que tienes una identidad innegable, que con cada palabra y cada acto estás dejando una marca muy visible en el mundo. Sin embargo, dentro de ese mismo poder político(…)reside el terrible peligro de que mientras intentamos confirmar nuestra existencia y nuestra identidad, ese poder político de hecho nos despoje de ellas”.

Quizás reconocernos así sea lo que nos vuelva a relacionar con la política en tanto límites al poder para que en los “Pandora Papers” del futuro –que vendrán- la presencia de los políticos no sea tan alta y llamativa como fue en los documentos publicados durante octubre de 2021. Que la filtración haya causado un terremoto en el mundo político –en Chile, la fiscalía anunció una investigación penal contra Piñera, quien aparece en los papeles de Pandora- evidencia, en los términos del poeta checoslovaco, lo que pasa cuando un político se deja despojar de su identidad y existencia por las tentaciones del poder.



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