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La Lupa

Para ser de izquierda no hay que andar mal vestido

Para la toma de posesión de Gustavo Petro, los nuevos funcionarios abandonaron sus ideas radicales y se entregaron a lo más representativo del capitalismo, la moda. Diseñadores colombianos de peso estuvieron detrás de cada personaje importante, todos muy bien vestidos,incluyendo al ex guerrillero quien lució un traje a la medida de Marsanti, la sastrería más exclusiva de Colombia

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Caracas. La toma de posesión de Gustavo Petro fue un desfile de modas. Nada de jeans apretados con franelas rojas y chaqueticas, nada de mal gusto  en las chicas con poder -como ocurre en Venezuela-, ni gente con pinta de que lleva días sin bañarse: aquello fue  pura  ropa de marca  made in Colombia, asesores de imagen detrás de cada quien y un mensaje de lo más  fashionista a sus votantes y al resto. 

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Petro llega al poder con elegancia, podría decir su nuevo slogan. Toda una puesta en escena dirigida a espantar los temores que su triunfo pudo haber  desatado en la elite colombiana, así como un guiño a la mano de obra local, como en su momento lo hizo Michelle Obama cuando escogió al newyorkino Thom Browne como su diseñador favorito. 

Porque tanto el presidente como su hijo Nicolás lucieron sendos trajes hechos a la medida en la prestigiosa y carisima sastrería   Marsanti, la hija Sofia ( que suele postear sus pintas en las redes) se lució con un diseño de Diego Guarnizo -quien le elaboró una chaqueta color obispo  en crepé de seda y bordada artesanalmente para “Dejar registrada la vida cotidiana de los campesinos colombianos"-,  mientras la primera dama eligió un traje blanco del  colombiano Virgilio Madinah (lo escogió a ultima hora porque se suponía llevaría un vestido realizado también por Diego Guarnizo, quién trabajó durante más de un mes en la elaboración de esa pieza única), traje que despertó cierta polémica no solo porque era un pantalón, sino por la capa menuda que incluía y recordaba a la figura de un Papa. 

Incluso  para los fanáticos de la Vicepresidenta Francia Márquez hubo sorpresas.  Porque la primera mujer y primera negra que llega a semejante cargo,  también olvidó por ese día sus ideas radicales y se entregó a lo más representativo del capitalismo, la moda.  Para ese día Márquez lució un vestido de Esteban Sinisterra, su diseñador de cabecera,  y quien trabajó  junto a la asesora de imagen Diana Rojas, para " mostrar la esencia y las luchas de Márquez", según declaró a la prensa colombiana.

Larga sería  la lista de etiquetas y modelos que desfilaron el día de la toma de posesión de Gustavo Petro, todos de diseñadores  colombianos de envergadura que, gracias a eso que llamen el libre mercado, han logrado desarrollar su trabajo y en algunos casos, trascender hacia otros países y exportar sus productos. Porque en Colombia se ha respetado la propiedad privada y allá se fabrican telas, botones y lo que se necesite para  apoyar a la industria de la moda. Que se cuentan por miles quienes se dedican al fashion y elaboran desde fluxes y chaquetas hasta trajes de baño y zapatos, para todos los gustos y precios. Porque basta con ir a un mercado popular en Bogotá para encontrarse con centenares de emprendimientos artesanales, como la  cestería o la orfebreria que llevan años trabajando sin que ningún gobierno haya osado meterle la mano. 

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Y es gracias a esa Colombia y sus gobiernos democráticos, que hoy la familia Petro se puede vestir de lujo para asistir a su ascenso al poder, algo que seguramente va a pesar antes de tomar alguna decisión mínimamente parecida a lo que han hecho sus vecinos "de izquierda" y el fardo de mal gusto con el que han teñido todo.



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