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Pdvsa, la mina de oro quebrada que no da para aumentar la producción en 2018

El Cooperante | 23 enero, 2018

Caracas, 23 de enero.- Durante 2017, la producción petrolera cayó estrepitosamente, reflejando por primera vez en los últimos 28 años, las cifras más bajas de barriles diarios. Según el informe emitido por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), este jueves, la producción petrolera de Venezuela cayó el pasado diciembre un 11,75%, el equivalente a 216 mil barriles diarios, situándose en 1.621 millones de barriles diarios. En octubre, la alarma ya se hacía sonar, cuando la coalición de países petroleros, registró la primera caída por debajo de los dos millones de barriles desde 1989.

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No obstante, Manuel Quevedo, ministro para el Petróleo y presidente de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), aseguró en una entrevista ofrecida a José Vicente Rangel, que en 2018 la producción será recuperada y rondará los 2.5 millones de barriles diarios. Pero, ¿cómo podrá el Ejecutivo alcanzar esta meta? ¿Es realmente factible, tomando en cuenta los factores socioeconómicos a los que se encuentra sometida Venezuela en la actualidad?





Industria en caída

Según la OPEP, desde la llegada de Hugo Chávez en 1998, hasta 2016, la producción de petróleo cayó 30.43%. Para entonces, Venezuela alcanzó el máximo de producción, logrando procesar 3.1 millones de barriles de crudo diario. Los años que le sucedieron, no lograron alcanzar este nivel de producción y contrario a lo que se planteó durante la gestión de Chávez con el Plan Siembra Petrolera y Plan de la Patria, la industria continuó cayendo, a pesar de que su costo de exportación alcanzó la máxima, logrando un promedio anual de USD 103 por barril en el año 2012.

En 2005, Chávez propuso el Plan Siembra Petrolera, con el cual se pretendía expandir la industria. El mismo, consta con las directrices a seguir hasta el año 2030 y comprende varias faces. La primera, planteó metas desde 2006 hasta 2012, años en los que se prometió la construcción de varios complejos para la producción de gas, así como la optimización de capacidad de refinación de crudos pesados y extrapesados, y para los cuales, se tenía estimada una inversión de 26.5 billones de dólares.


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Para este periodo, el Plan Siembra Petrolera también propuso alcanzar otras cuatro metas, que incluían infraestructura, integración, Proyecto Magna Reserva y Proyecto Orinoco. Ninguno cumplido cabalmente hasta la fecha.

Metas inalcanzables

De acuerdo con el economista profesional en políticas petroleras, José Toro Hardy, las cifras que reflejan la estrepitosa caída de la industria, demuestran que es “absolutamente imposible” aumentar la producción como los dispone el Ejecutivo nacional. Con una caída de 650 mil barriles diarios durante 2017, Pdvsa está en su peor época de producción. “Implica un nivel de deterioro masivo, es decir, que durante muchos años, no se hicieron las inversiones requeridas para mantener en funcionamiento de las instalaciones”, refirió.

En este sentido, el exdirectivo de la estatal petrolera, enfatizó que las refinerías son las más afectadas por la desidia gubernamental. “Es deplorable el estado en el que se encuentran. Un ejemplo claro, es Amuay. De 80 plantas que hay, solo 6 o 7, están en funcionamiento”, es decir, que menos del 10 % de la refinería está operativa.

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Aunado a esto, según Toro Hardy, las plantas activas están produciendo muy por debajo de lo que deberían, por lo que Venezuela se ve obligada a importar gasolina y otros combustibles, y más grave aún, adquirir crudo liviano para diluir el crudo extrapesado que se explota en la Faja Petrolífera del Orinoco, debido a que las refinerías de esta, también están paralizadas.

¿Cómo recuperar la industria?

Asimismo, el profesor universitario aclaró que ningún país en el mundo ha logrado aumentar la producción como proyecta el ministro Quevedo, pero con un cambio de modelo económico y político, podría generarse un recuperación sustancial en la industria petrolera en los años venideros. Toro Hardy sostiene que para la recuperación de Pdvsa, es necesario realizar tres cambios claves.

El primero, modificar la Ley de Hidrocarburos. Para el economista, es esencial permitir que trabajen empresas mixtas en la industria que sean propietarias del más del 40%. Actualmente, las compañías que trabajan de la mano del Gobierno, solo aportan un 40% de inversión del capital a la industria, esto debido a que el 60% de la sociedad le pertenece al Estado por ley, lo que también lo obliga a aportar el 60% a las inversiones, a pesar de no estar en capacidad de hacerlo.

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El segundo cambio, debe incluir la eliminación del control cambiario, y el tercero, generar confianza en inversionistas extranjeros. Tres factores que el Gobierno se ha negado a modificar y que, contrariamente, ha afianzado en su modelo político y económico. Toro Hardy cree que Pdvsa se recuperará en la medida de las políticas sensatas que aplique el Ejecutivo, la importancia de las inversiones que se realice y el personal humano capacitado que se disponga para esto, una de las medidas que la estatal no cumple.

“Entre 2002 y 2003, Pdvsa botó a más de 20 mil empleados, quienes tenían alrededor de 15 años laborando en la empresa, es decir, que 300 mil años de experiencia y conocimiento en conjunto, se lanzaron al basurero”, y aunque la estatal ha aumentado considerablemente su personal, pasando de 40 mil a 150 mil, no consta con las capacidades que exige la industria.

Para recuperar a la petrolera nacional, es necesario dejar de enfocarse en el precio de exportación del barril y hacer cuantiosas inversiones en otras materias. El profesional apuntó que Venezuela debe enfocarse en la explotación de otras materias, como la petroquímica, para potenciar ganancias que realmente beneficien al Estado y su reposición económica. “El efecto multiplicador de esas inversiones elevadas, es lo que más necesita la industria venezolana para recobrar su producción”, sostuvo Toro Hardy, quien alertó que el aumento del costo de venta del barril de petróleo, más que beneficiar, perjudica al país.

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Tal como explicó, países como Estados Unidos, son los más beneficiados con la subida del precio del petróleo, esto debido a que estimula las inversiones del “craqueo”, una técnica utilizada en el país norteamericano que ha calado en el mercado local y le permite obtener alrededor de un millón de barriles diarios, lo que a futuro, con la modernización de la técnica, ayudará a EE.UU. a independizarse de la importación del crudo, afectando directamente a Venezuela.

Es esta, una de las razones por las que el país debe explotar otros ámbitos, como la educación o el turismo sostenible, y alejarse del rentismo petrolero. Además, varios países han acordado limitar el uso de combustibles para automóviles derivados de los hidrocarburos para el año 2030, e incluso antes, lo que también afectará a Venezuela.

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Según Toro Hardy, la industria petrolera básica como se trabaja en la actualidad, no se extenderá por más de 70 años en el futuro, debido a que surgirán nuevas tecnologías reemplazarán el crudo, a pesar de que Venezuela tiene reservas que alcanzarían para varios cientos de años. “Si no explotamos en ese periodo lo que tenemos, quedarán esos pozos de petróleo sin provecho. Es por eso que hay que invertir en otras materias, y no solo en la extracción, refinación y exportación”, sostuvo.

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