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Pedro Carreño le delató a Colombia toda la estrategia militar venezolana en caso de guerra

Elizabeth Fuentes | 9 julio, 2018

Caracas.- Hasta el fondo metió sus mocasines Gucci el dirigente Pedro Carreño en la entrevista dominical que le hizo José Vicente Rangel. Y no solamente porque utilizó muy mal la palabra “misionó” ( que significa realmente predicar o dar sermones), sino que se emocionó tanto delatando lo que sería la respuesta militar venezolana en caso de una guerra con Colombia, que hasta pronunció mal el modelo de las armas que van a ser utilizadas para derribar los aviones colombianos porque las llamo Iglar cuando en realidad son Igla-S.

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Por si fuese poco, el bien vestido Carreño -armado de un mapa y un bolígrafo MontBlanc-, le explicó a sus enemigos del ejército colombiano dónde y cómo exactamente sería que los aviones Sukoi irían a atacar cada uno de los siete puentes que cruzan el río Magdalena “que atraviesan de norte a sur a Colombia, para dividirla en dos”. Y para terminar de poner la torta, reveló que el “El Psuv se va a incorporar a la guerra popular prolongada con 1.200 batallones” revelando también el número de efectivos civiles a combatir, cifra que seguramente generó una carcajada infinita en el generalato colombiano quienes lucharon y derrotaron a la guerrilla de las FARC y el ELN -que en sus mejores tiempos llegaron a tener más de 20 mil efectivos entrenados y en armas- , pero fueron reducidos tras 50 años de “oficio” por el ejército colombiano, a solo 6.700 hombres, quienes culminaron sus días de guerra fracasados y abandonando la lucha armada.





Se equivocó también Carreño cuando aseguró que la revolución tenía 2.500 hombres entrenados para usar los dispositivos antiaéreos porque es público y notorio que Hugo Chávez le compró a Rusia “por decenas de millones de dólares” 5.000 sistemas portátiles de defensa antiaérea- como publicó el portal www.FanBolivariana el año 2008-, pero luego de la revelación de Carreño en TV, queda abierta una vieja interrogante: si existen 5.000 armas antiaéreas y solo hay 2.500 hombres entrenados para usarlas, obviamente se dilapidó mucho dinero comprando armas en exceso. O, como señala la teoría de la conspiración, supuestamente buena parte de esas armas hayan pasado a manos de la guerrilla colombiana o del hamponato o del terrorismo planetario, y el ejército venezolano hoy solo cuenta con la mitad. Dato que le agradece infinitamente el bien armado y alimentado y entrenado ejército colombiano.

Le faltó decir a Carreño que cada Igla-S pesa casi 12 kilos y, como sabemos todos, los soldados y las milicias han adelgazado igual que cualquier venezolano por la falta de alimentos y resulta difícil verlos cargando semejante arma con el “general estomago” vacío. Ya hemos visto sus quejas en vídeos, a los soldados jurungando la basura. Tanta hambre pasan que el presidente Nicolás Maduro les aumentó el sueldo a todos para que vivan medianamente bien, hasta que los nuevos índices de inflación les derrita el salario. Y además, como bien lo ha documentado el periodista Javier Ignacio Mayorca, experto en temas militares y de seguridad, el ejército en pie de Venezuela está siendo mermado a diario. Los soldados y oficiales o bien piden la baja (al extremo de que ahora está prohibido hacerlo), se van del país o desertan. Y la deserción ha sido tan alta, y cada una amerita un juicio militar, las autoridades han decidido modificar el nombre de esa práctica y ahora lo llaman algo así como “Retiro Arbitrario…”, una fórmula de lo más chavista para evitar tener que abrirle juicios a los miles y miles de militares desertores porque ahora esa práctica se llama distinto.


“Si esto es una guerra, decía Carreño molesto a JVR, creo que es la hora que tomemos acciones de guerra. Chávez dotó con excelentes unidades de guerra electrónica a la Fuerza Armada Nacional. ¿Dónde están esas unidades que no utilizamos para hackear esas páginas de Dólar Today? No podemos esperar a que nos tumben”, dijo. Revelando nuevamente más información estratégica – con la guerra electrónica se podría tumbar al gobierno- pero sobre todo el pánico que siente, al menos Pedro Carreño, ante la complicada situación en la que está entrampada el gobierno.

Viéndolo tan nervioso ante las cámaras de Televen, lamenté muchísimo que Carreño haya sido sancionado por el gobierno de Donald Trump. Porque como es evidente que no estudió mucho las materias sobre estrategia militar, habría sido de lo mas útil que hubiese visitado el Museo de la Segunda Guerra Mundial, en New Orléans, para que viese en vivo y directo el ejército de goma que se fabricó en Hollywood para engañar a Hitler. Señuelos infalibles supuestamente comandados por el general Patton y que les hizo creer a los nazis que la invasión vendría por Pas-de-Calais. La Operación Bodyguard, que así se llamó, fue tan exitosa en su desinformación el ejército enemigo que los alemanes llegaron a creer que el desembarco de Normandía era una maniobra de distracción para proteger el verdadero desembarco por Pas-de-Calais. Y, colorín colorado, los aliados ganaron la guerra en contra de uno de los ejércitos más poderosos del planeta.

Quizás Carreño deba revisar sus conocimientos sobre el espionaje de DirecTV y aunque sea por esa vía – en Netflix debe haber documentales a montón-, aprender un poco más de historia contemporánea. Aunque siempre cabe imaginar que quizás el miembro de la ilegitima ANC lanzó ese misil para despistar al ejército de Colombia. Pero -vaya calamidad-,jamás veremos a un militar o diputado colombiano respondiendo ni mucho menos revelando qué va a hacer su ejército a la hora de una hipotética guerra entre ambos países.
Por eso los campos de marihuana, que estaban tomados y explotados por la guerrilla colombiana, están hoy en manos de campesinos y productores privados que han hecho de la yerba un buen negocio y la están vendiendo a grandes laboratorios colombianos que la transforman en marihuana medicinal.

Mejor metáfora sobre el triunfo del capitalismo sobre las revoluciones, imposible.

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