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Pensionados “a la buena de Dios” solo toman sus medicamentos cuando los consiguen

El Cooperante | 15 septiembre, 2018

Caracas/Foto de portada: Crónica Uno.- Reyna Ibarra, de 63 años de edad, estuvo hospitalizada durante tres días: “Se me subió el azúcar en 500 y la tensión llegó a 300. Tomo mis medicamentos solo cuando los tengo”. También requiere desde hace dos meses unas ampollas para calmar el dolor en piernas y caderas. “En ninguna farmacia hay remedios, seguimos a la buena de Dios”.

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Cuenta que cuando se acuesta a dormir no puede cambiarse de posición, los dolores la inmovilizan: “Entonces me tengo que poner hielo. Pero en realidad, lo que más me preocupa son los medicamentos para la diábetes y la tensión”.

La lista de medicamentos por encontrar es tan extensa como la cola que hicieron este viernes los pensionados para retirar entre 180 y 200 bolívares soberanos en efectivo, correspondientes al último pago de septiembre de 900 bolívares soberanos.

Mientras esperan, muchos debaten a qué le darán prioridad esta vez: alimentación o medicamentos. La mayoría de las veces sus tratamientos quedan en espera durante días, semanas y hasta meses. Losartán, insulina, calcio, aspirinas, omeprazol son algunos de los medicamentos que los jubilados y pensionados esperan reponer este mes. Pero no depende de ellos que así sea.


En Venezuela ocho de cada 10 medicinas no están disponibles, según datos de la Federación Farmacéutica Venezolana. En medio de la restricción de fármacos y una inflación galopante que solo en agosto fue 223 %, Ibarra ha recurrido a unas “pepitas marrones” que consigue en las plazas. “Esas las come la gente, son amargas y dicen que es para bajar la tensión”.

A casi un mes de las medidas económicas que anunció el presidente Nicolás Maduro en cadena nacional, donde el bolívar fue devaluado en 96 %, no solo los supermercados han quedado vacíos tras las fiscalizaciones, las farmacias también. María Rojas, de 67 años, realizó un recorrido por 10 farmacias en busca de losartán y tampoco tuvo éxito. “Desde hace 15 días dejé de tomar la dosis diaria para la tensión. Como no conseguí el losartán, entonces me gasté el dinerito en comida”, dice.

Dayana Torres, de 76 años, lleva tres meses sin tomar la pastilla para la tensión, el dinero que percibe lo gasta en alimentos: “Ahorita que no la estoy tomando trato de no tener discusiones y llevar una vida tranquila. Uno camina y camina buscando las cosas y los precios elevados”.

Y agrega: “Tampoco hay seguro que le cubra a uno una enfermedad, eso me tiene muy nerviosa. Me enfermé y no fui a la clínica porque sabía que el seguro no me cubriría nada, y eso que tengo dos. Estamos desamparados”.

Con información de Crónica Uno.

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