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María Paulina Camejo: Perdiendo la lucha por la aceptación, ganando la “guerra mediática”

El Cooperante

María Paulina Camejo. –  Una de las debilidades más importantes del gobierno de Nicolás Maduro es que, durante sus primeros dos años como primer mandatario, no fue él quien dictó la agenda mediática del país. Por supuesto, el heredero de Hugo Chávez era una figura importante para los medios de comunicación, pero no era percibido como un líder que tuviera poder alguno sobre lo que aparecía en la prensa, o se decía en la radio y la televisión.

Idealmente, ese debería ser el caso, pero veníamos acostumbrados a un Chávez malo pero simpaticón que dictaba el contenido de los medios y, como consecuencia, el tema de conversación que se trataban en los distintos restaurantes, cafés, y salas y cocinas de las casas venezolanas (sobre todo cocinas, pues la mayoría de las reuniones sociales acaban ahí).

Sin embargo, por más que se quiera desprestigiar a Nicolás Maduro, su estrecha cultura y su falta de cualidades para ejercer el liderazgo, no podemos negar que, inevitablemente, la experiencia es la mejor maestra, para todos y sin excepción. Poco a poco, con el tema de Guyana, con la bailadita de cumbia que no pude ver completa y, así, hecho el loco, se ha venido apoderando de la agenda informativa.

Ahora, ya que mencioné el tema de Guyana, pues ¡por supuesto que el tema de Guyana es importantísimo! Pero ¿qué pasa con eso? Primero es un problema que se agravó durante el gobierno del presidente Chávez. Cuba nunca ha estado de acuerdo con la reclamación de Venezuela con respecto al territorio de Guyana. Es por esto que, Chávez, obediente, dejó eso tranquilo y el tema quedó enterrado por un tiempo. Ese tiempo se extendió por años hasta que Maduro necesitó una distracción importante para desviar la atención de los venezolanos.

No podemos olvidar que, en una visita a Georgetown, a comienzos de septiembre del año 2013, Maduro calificó en Acuerdo de Ginebra como un “acuerdo entre el viejo imperio británico y un viejo gobierno de Acción Democrática en Venezuela”. Ahora, que tenemos las elecciones del 6 de diciembre muy cerca, que el control de cambio y la escasez son insoportables, Maduro necesita desempolvar algún tema interesante para distraernos pues sabe que, chavistas o antichavistas, su gestión de gobierno cuenta con el rechazo de la mayoría de los venezolanos.

Es por esto que,ese mismo Acuerdo de Ginebra que en el 2013 desprestigió, ahora lo vuelve a mencionar, pero en esta oración, tan diferente a la anterior: “el presidente de Guyana, David Granger y yo espero, face to face, cara a cara que resolvamos y canalicemos, mediante el Acuerdo de Ginebra y la legalidad internacional, el reclamo histórico de la Guayana Esequiba que tiene Venezuela”.

¿Y por qué este nuevo afán con Guyana?

Pues por esa mala costumbre que han tenido muchos presidentes a lo largo de la historia de querer unir a su pueblo mediante la construcción de un enemigo extranjero ficticio. Con las elecciones cerca, Maduro se ve en la necesidad de unir al pueblo contra un “enemigo común” y ajeno para ver si nos enfocamos en eso y nos dejamos de enfocar en él y en los innumerables problemas que se han originado a lo largo de su gestión. Y lo está logrando…

Maduro, poco a poco, se ha ido apoderando del contenido de los medios y nos tiene hablando de Guyana, de la cumbia y demás. Es verdad que cuenta con gran parte del rechazo de los venezolanos pero, poco a poco, ha logrado hacerse con el control de nuestros temas de conversación y eso, señores, es control puro. No olvidemos que él es un funcionario público electo para administrar nuestra nación y se está creyendo el dueño de la compañía.

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