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Pesadilla tuyera: Retrasos, trifulcas y suciedad reinan en el tren de Valles del Tuy

El Cooperante | 8 mayo, 2018

Caracas, 8 de mayo.- El Instituto de Ferrocarriles del Estado (IFE), a once años de haber sido inaugurado, presenta fallas es la prestación de sus servicios, deterioro de instalaciones y trenes, similares al Metro de Caracas, C.A. Retrasos, suciedad, buhoneros y pedigüeños, inundan el sistema, en el que diariamente viajaban, hasta 2016, más de 200 mil pasajeros. La desidia que reina en el ferrocarril, ha prevalecido año tras año, sumiendo al servicio en una precariedad descarada.

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Pese a esto, a través de los parlantes distribuidos entre las tres estaciones en funcionamiento: Charallave Norte, Charallave Sur y Cúa; el sistema de ferrocarriles se hace eco de prestar un servicio digno y sin pormenores que, además, va a la par con la tecnología, y es que recientemente, el IFE ha implementado el pago de pasaje a través del código QR. Por cuatro bolívares, quienes no poseen la tarjeta de acceso al sistema, pueden adquirir en las taquillas de venta un ticket de papel que contiene el código, el cual, es escaneado por un láser incluido en las máquinas, sin embargo, ahora el Carnet de la Patria también podrá ser utilizado para el pago de pasaje.

Inaugurado el 15 de octubre de 2006, este sistema de transporte público masivo, tenía como fin mejorar la calidad de vida de los tuyeros, quienes dependían exclusivamente de las líneas de autobuses operativas en el terminal de Nuevo Circo. Para entonces, la demanda de pasajeros superaba por mucho la cantidad de buses disponibles para trasladar a los habitantes del Tuy hacia Caracas y viceversa. Las interminables colas y luego el desorden para montarse en la camioneta, era la pesadilla diaria de quienes trabajaban en la ciudad capital. A esto se sumaba la inseguridad y las madrugadas que estos debían hacer, para poder llegar a tiempo a sus puestos de trabajo.

Con la inauguración del tren, los problemas parecían haber encontrado solución, sin embargo, no fue así. Trece trenes de cuatro vagones con capacidad para trasladar a 922 viajeros, de pie y sentados, iniciaron su marcha entonces, cuando 86 mil 700 pasajeros realizaban el viaje diario. Con el primer viaje partiendo desde Cúa a las 5:10 a.m., los tuyeros iniciaban el trayecto entre empujones y forcejeos para ingresar a los vagones del tren, el cual, tenía un frecuencia de abordaje en los andenes de una hora, pese a que lo prometido, eran 3 minutos y 20 segundos.

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Al llegar a la estación La Rinconada, la trifulca continuaba. El tramo que ahora comprende Los Jardines, Coche y Mercado, no estaba listo entonces, por lo que los viajeros debían hacer doble traslado: desde La Rinconada hasta El Valle y luego desde El Valle hasta Plaza Venezuela. Con la construcción y puesta en marcha de las estaciones faltantes en el tramo El Valle-La Rinconada, el tiempo de espera y de viaje, ciertamente sufrió un drástico cambio a favor, sin embargo, este se vio entorpecido por la cantidad de personas que se mudaron hacia los poblados dormitorio.

De acuerdo con el último censo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), hasta 2011, 690.837 personas habitaban en los Valles del Tuy, no obstante, con la edificación de urbanizaciones públicas y privadas, se estima que esta cifra se incremento notablemente. Esta gran movilización se evidenció en el sistema ferroviario. Entre 2006 y 2017, ocho nuevos trenes fueron incorporados, y en vez de cuatro, cada tren pasó a tener ocho vagones. Asimismo, el IFE sufrió cambios en sus horarios de funcionamiento, partiendo el primer tren con viaje a Caracas, a las 4:30 a.m., y siendo el tiempo de ingreso a los andenes, de 30 a 10 minutos.

Pese a esto, la gran afluencia de pasajeros, rápidamente colapsó el sistema. Actualmente, los viajeros deben esperar hasta 20 minutos un tren, esto sin contar los retrasos por las fallas presentadas. Inicialmente, el viaje promedio, desde Cúa hasta Caracas, era de 30 minutos, sin embargo, en la actualidad es de una hora. A esto se suman las fallas técnicas que presentan los vagones, los cuales, funcionan sin aire y derraman agua por las ventanillas, mojando los asientos y reduciendo la capacidad de pasajeros que puedan viajar sentados.

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Cada vez es más frecuente que los vagones vayan a oscuras, debido a que no reponen las lámparas una vez que estas se queman. La limpieza tampoco es prioridad para la institución. Ventanas tan sucias que hacen imposible disfrutar del paisaje; basura y restos de comida en el piso, son la regla del día a día. Los buhoneros y pedigüeños, también hacen de las suyas en el sistema. A gritos y tropezando a los viajeros, pasan entre la multitud, haciendo más incómodo el ya engorroso trayecto. Entretanto, los parlantes en las estaciones tuyeras, pregonan a viva voz, que el servicio es una maravilla gracias al “galáctico” Hugo Chávez.

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