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“Picados en pedacitos”: El descuartizamiento, la práctica sangrienta de los “narcosobrinos”

El Cooperante | 14 agosto, 2018

Caracas.- Las artimañas de los sobrinos de Cilia Flores y Nicolás Maduro para mantener el poder de la droga y otros negocios en Venezuela los llevaron a cometer acciones sangrientas y aborrecibles. Como ya hace un tiempo se conoció, Efraín Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas estuvieron involucrados en casos de descuartizamientos.

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Durante una  reunión el 26 de octubre de 2015 con una fuente encubierta de la DEA,  Efraín Campo narró la historia de un empleado descarriado a quien tuvo que “mandar a pelar”, tras solicitar registros de llamadas y descubrir que el trabajador estaba tratando de meterlo en problemas con su esposa.

Según refiere la página Porque soy Flores, un trabajo de las periodistas Jessica Carrillo y Adriana Núñez,  la  capacidad de neutralizar a los saboteadores enviándolos “picados en pedacitos” fue otra de las ventajas que Campo ofreció a los supuestos miembros del Cartel de Sinaloa. Esta promesa cobró fuerza el 6 de noviembre de 2015 cuando unos pilotos designados por Campo no fueron capaces de completar un vuelo de prueba, como antesala al envío de 800 kilogramos de cocaína desde Caracas hasta Honduras. “Mire mi señor se lo juro por diosito que a esos malditos pilotos los mato porque los mato”, dijo Campo; luego se ofreció a llevar, personalmente, las sillas y las mesas (término clave para cocaína).

De acuerdo con la investigación, el  21 de julio de 2015 la indisciplina de otro aliado sacó a Campo de sus casillas. El asesinato a balazos del expolicía del municipio Sucre, Gustavo Pulido, el 18 de julio, lo hizo confrontarse con su supuesto socio identificado como “Peter Pan + Campanita”. Ahí el sobrino de Flores se dio por enterado de los crímenes cometidos por “Peter” y sus socios.


“Yo antes de lanzar la bomba les dije que había que matar a esos locos, ya después no. Se los dije en la bomba de las mercedes: no pueden hacerle nada a esos tipos, ahorita no pueden”, dijo Campo en un chat de Blackberry Messenger con “Peter” . Poco después “Peter” respondió: “acuerdate que todo el pensado era que, al hablar con Fernando, pagara”.

Ese Fernando era  Da Lavandinha, un comerciante de origen portugués, copropietario de dos restaurantes de Las Mercedes y empresario del sector de alimentos que fue detenido en abril de 2013 en La Romana, República Dominicana, cuando intentaba salir de ese país con más de 165.000 dólares en efectivo adheridos al cuerpo, en compañía de otras cinco personas.

Lea el trabajo íntegro en el siguiente link 

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