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Plebiscito del 5 de octubre: la alegría llegó

Luis Daniel Álvarez | 7 octubre, 2018

Caracas.- No solo en Chile, sino en gran parte del mundo, se está hablando en estos días del plebiscito del 5 de octubre de 1988, en el que los demócratas, de manera organizada y convencida, lograron revertir una cantidad de variables adversas y pudieron derrotar a un sistema que desde hacía años venia mancillando la dignidad y sumiendo de dolor a la nación.

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Era un momento álgido, pues había que competir contra el Estado en un sistema impulsado y diseñado por el gobierno. Sin embargo, pese a que algunas voces tildaban de colaboracionistas a quienes decidieron concurrir, a la par de que repetían consignas vacías sobre supuestos que no se darían, la sensatez llevó a que el grueso de la clase política optara por participar, aprovechando las escasas rendijas que se tenían para hacer política.

La lucha contra el continuismo pinochetista y militarista fue la coyuntura que sirvió para que las diferencias se dejaran de lado y los grupos entendieran que solo unidos podían vencer a la tiranía, la cual, para colmo de males, era la que contaba los votos y anunciaba la opción triunfadora. Mientras ciertos sectores fustigaban a los que participaban, los concurrentes diseñaron una estrategia.

La campaña fue una oda a la esperanza y a mostrar que era factible recuperar el país con reglas claras y justas. Las cuñas no hicieron énfasis en el pasado, pues no era necesario mostrar las heridas: lo fundamental era contrarrestar la conseja de que la nación colapsaría al negar las pretensiones continuistas del gobierno.


Treinta años de lecciones y de remembranzas. Tres décadas de la convicción de que las dictaduras pueden derrotarse electoralmente si hay alta participación, claridad y vigilancia. En Chile, la ciudadanía obligó a que la lúgubre tiranía admitiera la derrota y diera paso a una realidad en la que la alegría llegó.

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