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¿Por qué una intervención militar en Venezuela sería un error?

El Cooperante | 23 septiembre, 2018

Caracas.- Intervenir o no intervenir. Ese es el dilema en el que hoy se encuentra América Latina sobre la profunda crisis que vive Venezuela, cuyos efectos se han empezado a sentir en todo el continente. Mientras que unos países rechazan de tajo cualquier intento de intervención militar, otros no descartan esta opción, y Colombia es uno de ellos.

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Esta semana, casi como si se hubiesen puesto de acuerdo, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y el embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco Santos, coincidieron en que una posible intervención militar en Venezuela era una de las opciones que debían considerarse para tumbar al gobierno de Nicolás Maduro, en el poder desde 2013.

“Creo que no debemos descartar ninguna opción”, dijo Luis Almagro durante su visita a Cúcuta. Muy lejos, en Washington, Francisco Santos casi que repitió las mismas palabras: “Todas las opciones deben ser consideradas en la crisis venezolana”. No obstante, ante la lluvia de críticas por parte de diferentes gobiernos de la región, el secretario general de la OEA aseguró que sus palabras “habían sido malinterpretadas”. En sus redes sociales, Almagro afirmó que él se refería a agotar las acciones diplomáticas, mas no de un ataque militar”.

Pese a que el presidente Iván Duque le bajó la temperatura a las declaraciones del embajador, y afirmó que Colombia “no es un país belicista”, la decisión de Bogotá de no firmar la carta del Grupo de Lima, que rechazaba una eventual intervención militar en Venezuela, causó confusión. Esa posición ambigua de Colombia trajo de nuevo un tema que, desde que se profundizó la crisis en el país vecino, ha estado en consideración por parte de varios líderes colombianos y extranjeros: una posible intervención militar.


Aunque para algunos expertos la política de Colombia frente a Venezuela forma parte de un juego diplomático clásico, la beligerancia de las palabras de Almagro y el apoyo tácito del Gobierno colombiano a ellas implica preguntarse si el país entiende las consecuencias que una posible intervención militar podría tener en su territorio.

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El plan de Trump

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha declarado en varias ocasiones estar a favor de una intervención militar en suelo venezolano: “¿No podemos simplemente invadir Venezuela?”, declaró en julio. A lo largo de su historia, Estados Unidos ha liderado intervenciones (más de 50) en varios países por distintas motivaciones, gran parte de ellas escudadas en “devolverle la democracia al pueblo”. Sin embargo, varios de estos casos resultaron en crisis mucho peores de las que se encontraron, por ejemplo, Irak y Libia.

Trump, quien señaló el viernes que “no permitiría que Estados Unidos se convierta en otra Venezuela” no es el único que soporta una invasión al país sudamericano. Otros republicanos como el asesor de seguridad de Trump, John Bolton, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, van en sintonía con el discurso del presidente. Algunos demócratas, como Rahm Emanuel, alcalde de Chicago, acusan a Trump de querer usar la crisis venezolana como estrategia electoral para conseguir votos para su partido en las legislativas del próximo noviembre, así como lo hizo el expresidente Richard Nixon en la campaña de 1972 con la Guerra de Vietnam y otros mandatarios en periodo preelectoral.

Aunque la opción de intervenir Venezuela no parece imposible y descabellada, pues de acuerdo con The New York Times en septiembre se descubrió una serie de reuniones entre el gobierno estadounidense y exmilitares venezolanos que buscan derrocar a Maduro, es poco probable y recomendable que una operación así se lleve a cabo por razones diplomáticas y tácticas.

Para invadir a Venezuela, Estados Unidos necesita la aprobación del Congreso, así como la del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en donde sería derrotada, pues Rusia y China, países aliados de Venezuela (y con los que Maduro está endeudado hasta el cuello), vetarían la iniciativa.

“El gabinete de Trump ha sido recompuesto con halcones que no ven tan controversial una “solución” militar si la diplomacia fracasa. Tal vez por ello se han publicado múltiples análisis que intentan demostrar que esta sería desastrosa, ya que Venezuela no es Panamá ni República Dominicana, países que Estados Unidos ha invadido en el pasado, sino que se parece más a Irak”, explicaba en este diario la analista Arlene B. Tickner.

En América Latina el rechazo es generalizado. El discurso del Gobierno colombiano, su principal aliado, ha sido contradictorio, pues si bien se ha dicho que “Colombia no tiene un espíritu belicista”, algunos representantes del partido del presidente Iván Duque han planteado la invasión como una posibilidad.

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