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¿Por qué ya no necesitas cuatro años de carrera para triunfar en Google o Apple?

El Cooperante | 4 septiembre, 2018

Caracas.- Varios gigantes de Silicon Valley, Starbucks o Hilton han empezado a buscar talento al margen de la enseñanza académica tradicional, la transformación del entorno laboral y la apuesta de las empresas por la formación interna está acabando con la ‘titulitis’ que durante años marcó el proceso de selección de personal.

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¿Qué ha pasado para que gigantes de Silicon Valley como el propio Google, Apple o IBM, la cadena Starbucks, la consultora Ernest & Young y la hotelera Hilton consideren que cuatro años de carrera ya no es algo tan importante y se hayan lanzado a buscar talento al margen del circuito académico tradicional? Por un lado, la transformación de las industrias está generando empleos que exigen nuevas habilidades, lo que a su vez requiere otros enfoques de capacitación y reclutamiento. Por otro, que a diferencia de lo que se creía, el título no lo es todo en esta vida.

Google, en la primera etapa de su crecimiento, quería personas que a lo largo de su etapa de formación hubiesen estado en el 5% o 10% superior de sus aulas, porque eso suponía que le garantizaba una base de personas top”, explica Enrique Dans, profesor de la IE Business School y experto en innovación. “¿Qué pasa al cabo de cierto tiempo? Que Google, como buena empresa analítica que es, compara el éxito profesional de sus empleados y las notas que habían obtenido. Entonces descubre que no hay correlación entre el desempeño académico y el profesional, y esto es gravísimo. De repente la industria de la formación, las universidades y escuelas de negocio, se encuentran con que el indicador más importante que tienen para medir su actividad -las notas- es completamente inútil”.

Tener una visión inclusiva, demostrar sentido común, apostar por la formación autodidacta y en diferentes campos, estar familiarizado con la resolución de problemas y acreditar una experiencia práctica son herramientas al alza, en detrimento de la foto de la orla que Gates prefirió no hacerse. A principios del año pasado, IBM empezó a analizar la brecha de habilidades y los problemas de contratación que se avecinaban. El miedo a no poder cubrir la creciente demanda de trabajadores llevó a la empresa informática a impulsar su propio programa de enseñanza a través de campamentos de entrenamiento, acuerdos con otras compañías, desarrollo interno… El 15% de sus empleados más recientes, a los que denominan de cuello nuevo -en oposición a la tradicional distinción entre cuello azul(obreros) y cuello blanco (oficinistas)-, ya procede de este programa. Un camino que también han decidido seguir el fabricante de procesadores Intel y el desarrollador de software GitHub.


La implantación de algoritmos y otros parámetros de la Inteligencia Artificial en cualquier entorno profesional -del reparto de comida a domicilio al alquiler de pisos- está provocando un cambio tan gigantesco que ni siquiera lo estamos percibiendo. “Hoy casi todo el mundo trabaja en el sector servicios o en burocracias. La tecnología más importante no son los robots de las industrias, sino los sistemas informáticos que hay en casi todas las organizaciones“, aseguraba Tim Bresnahan el pasado mes de junio en Madrid. Experto en Mercados y organización industrial, se extrañaba de que todavía pensemos en un agricultor o un camionero como arquetipos de currela. “En EEUU, los servicios financieros, el comercio minorista y la sanidad suponen casi el 45% del empleo. Así que la imagen que deberíamos tener en la cabeza del trabajador típico debería ser la del encargado de la facturación de un hospital o la del analista de los inventarios en un gran almacén”, insistía Bresnahan, refiere El Mundo.

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