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“Por un loro pueden pagar hasta un millón de pesos": Los productos venezolanos que "bachaquean" en Maicao

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Caracas, 27 de diciembre.- Ya no es solo gasolina y alimentos lo que se llevan a Colombia a través de la frontera con Venezuela. La lista de productos que atraviesan la línea limítrofe de manera clandestina es bastante insólita, tanto así que incluye desde pitillos hasta mondongo congelado en ollas.

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Todo esto pasa por las trochas, que conectan de forma ilegal el bachaqueo entre las fronteras de ambos países. A la lista se suman preservativos, aguacates, cremas para desrizar el cabello, latas de chocolate, aceite quemado de motor, máscara para pestañas, bisutería y hasta las piñatas, reseñó Panorama.

Las bebidas alcohólicas también entran entre los rubros, siendo el ron uno de los más extraídos de manera ilegal. Las botellas de vodka, ginebra, gaveras de cervezas retornables y hasta el cocuy de penca también es vendido. Una mujer que se identificó como María Martínez, contó que viaja una vez a la semana en su día libre del trabajo, por 128 kilómetros por la Troncal del Caribe para vender productos en Colombia. "Una semana viajo con keratina y gelatina para el cabello, la otra con sobres de Cerelac y Toddy, luego cargo con envases plásticos y así voy”, contó sin pudor.

Para poder pasar la mercancía a Colombia hay dos opciones: la primera es sobornar a los funcionarios de cada alcabala con dinero en efectivo o tener productos de más para cuando los efectivos quieran quitárselos a los "bachaqueros". Los vendedores explicaron que la gasolina ya no es un negocio tan rentable por las complicaciones que existen en torno al combustible. Pero mientras la gasolina deja de cotizarse, otros productos suben su valor. Tal caso es el de los cigarros.

 

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El bachaqueo también ha hecho mano de la chatarra. Por las trochas pasan los camiones llenos de hierro colado, baterías viejas, tapas de compresión y todo ese material que compran “los chatarreros a precio de gallina flaca” por las calles de la ciudad. También se venden pájaros, gatos y hasta conejos. Según un vendedor, “Por un loro pueden pagar hasta un millón de pesos".

Una vez que el producto llegue a Maicao, que haya pasado por todas las alcabalas y trochas, el vendedor debe caminar por el centro de la ciudad para vender. Todo los productos los pagan en pesos colombianos, pero en dicha ciudad, de una vez se puede cambiar la moneda neogranadina por dólares o bolívares.



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