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Presidente de Guatemala niega renuncia y denuncia intervencionismo extranjero

Christhian Colina

EFE.- El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, acusado de corrupción de manera oficial desde el pasado viernes, ha defendido su inocencia y ha denunciado una “estrategia intervencionista” de determinados sectores como el extranjero. “Si a ciertos sectores de la comunidad internacional y a algunos grupos del poder del país no les parecen adecuados los candidatos a dirigir Guatemala, primero deberán de hacer a un lado sus intereses particulares y por fin ver con el interés del pueblo y de la nación guatemalteca”, sostuvo el mandatario.

Manifestó que esta situación “no es aceptable” porque el objetivo de dicha estrategia es “dictarnos qué o no hacer y quebrantar la democracia” incipiente que tiene la nación centroamericana. En un mensaje, el mandatario guatemalteco ha hablado así por primera vez desde que se oficializará su acusación el pasado viernes, cuando el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala lo acusaron de ser uno de los líderes de “La Línea”.

Dichas acusaciones, argumentó, son “graves” y tiene como fin establecer su vinculación contra la trama de corrupción, pero Pérez Molina dijo rechazar “categóricamente” su participación, así como haber recibido dinero alguno de esa “operación de defraudación aduanera”. “Mi conciencia, en ese sentido, está tranquilo”, sostuvo el mandatario, y agregó que dará “la cara” y que demostrará “que no he sido parte, y mucho menos, receptor de esos fondos mal habidos en prejuicio del pueblo de Guatemala”.

Aunque dijo que entendía “la lógica” de los Fiscales, lo que existe en esta estructura criminal son más actores implicados, avanzó. “No hay una línea, son dos, y hasta ahora ha aparecido la que recibe, pero no la que paga. Sin duda, enraizada en el sector empresarial y que espero pronto aparezca en toda su magnitud”, proclamó enérgico en acusación a la patronal guatemalteca. Asimismo, el mandatario negó cualquier posibilidad de renunciar ya que no está directamente involucrado.

No obstante, con el mismo carácter con el que negó su participación, el presidente dijo sentir la necesidad de “pedir perdón” porque estos hechos habían sucedido dentro de su Gobierno y por funcionarios “cercanos” o a los que él mismo designó. Pérez Molina aseguró que el fin superior es “resguardar la institucionalidad” y que la indignación ciudadana se focaliza en que el erario público se ha visto como un “botín” del que se aprovechan funcionarios y autoridades “sin escrúpulos”.

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