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La Lupa

Primarias del PSUV: las bases hablaron ¿se traducirá en pluralismo dentro del partido?

El día 8-8-21 el PSUV realizó sus primeras primarias abiertas. El análisis tiene dos caras: la participación y los resultados. Sobre la primera, fue una buena movilización de la base del PSUV para una primaria abierta. En valores relativos, asistió cerca del 17% del REP, valor similar a quienes votaron en las primarias abiertas de la MUD de febrero de 2012. En los resultados, las bases hablaron y en algunos estados hubo competencia. De 23 estados, 9 pasaron a “revisión” de la comisión electoral. El día 9-8-21 Cabello anunció un cambio en las reglas para definir a los ganadores en gobernaciones y alcaldías. Aquí entraron las negociaciones políticas porque los no favorecidos son figuras importantes dentro del chavismo. La comisión decidió los ganadores con una mezcla de respetar a los ganadores en estados en disputa y buscar terceros, distintos a los que compitieron. Las primarias pasaron la prueba, pero queda ver si sus resultados se traducen en una vida interna más plural dentro de un partido cuya concepción de la democracia es hegemónica y no acepta pesos y contrapesos al ejercicio del poder. Las bases privilegiaron la competencia que tiende al pluralismo. La dirección del PSUV la unidad del partido

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Caracas.- El día 8-8-21 el PSUV hizo sus primeras primarias abiertas. Los análisis se van en las loas del gobierno a la épica de los votantes y en la oposición, a alimentar la fantasía de la “pelea entre Diosdado y Maduro” al subir videos de trifulcas en centros de votación. Me salgo de estas cómodas explicaciones del status quo que hoy reina en Venezuela, para hacer un análisis de las primarias del partido socialista desde otra perspectiva.

No es la primera vez que escribo para el portal de la casa, El Cooperante, acerca de estas primarias. El 9-6-21 redacté para analizar el diseño de esta elección que Maduro expuso a la dirección del PSUV el día 24-5-21. El segundo artículo del 14-7-21, examinó las postulaciones de candidatos que las UBCh realizaron el día 27-6-21. En los dos textos, la hipótesis central es que hay una tensión entre la base y lo que se llamó las “familias políticas”. El voto del domingo 8 de agosto respalda esta hipótesis.

Para un no chavista el PSUV es desconocido. Por la insatisfacción que tengo hacia la información que viene desde la oposición sobre este partido y su primaria, consideré participar porque fue una primaria abierta. Incluso, envié mi cédula al 2406 y devolvió un mensaje que indicó que votaba en el centro en el cual sufrago desde 1985.

Como politólogo, como analista, quise hacer una suerte de “observación participante” de las primarias del PSUV para tener mi propio análisis, y no descansar en titulares como el de ABC de España tipo “Cabello desafía a Maduro en las primarias chavistas” o tuits de famosos e influencers quienes hicieron lo mismo de siempre: subieron el video de una pelea de votantes del PSUV en algún centro de votación o videos de centros vacíos. Las “jugadas de rutina” de la inercia política.

Este desconocimiento de una organización compleja como un partido político, se hizo visible en que muchos opositores quedaron sorprendidos por las primarias del PSUV, cuando éstas vienen desde marzo. Un analista no puede ser sorprendido o limitarse a repetir “líneas” o tuits que “bajan” para marcar la agenda.

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Lo más cercano que he tenido de una “experiencia PSUV” fue cuando la gobernación de Miranda hizo una consulta pública en diciembre de 2019 para decidir sobre el manejo por parte de las comunas de recursos derivados de la ley de convivencia ciudadana. Participé en esa consulta y mi balance es que fue para la base del PSUV. Todo fluyó bien para sufragar, pero percibí que me vieron como un extraño. Su militancia sabe quién es “camarada” y quién no.

Al final no asistí a las primarias abiertas del PSUV del domingo 8 de agosto, porque privó mi identidad como opositor. Fueron primarias del adversario y eso se respeta. Además, la oposición no definió alguna estrategia hacia esta consulta del PSUV. Finalmente, si en el PSUV no estudiaron psicología social, la intuyen. Una manera de enganchar a la gente es con la llamada “técnica con el pie en la puerta”. Las primarias buscaron ese enganche con el mundo opositor con una técnica parecida que Cabello atizó en sus palabras el día de las primarias, para “ver quien caía”.

El análisis de las primarias tiene dos niveles. La participación y los resultados, que es en donde está lo político. La evaluación que presento en el artículo se sustenta en lo dicho principalmente por Maduro, Cabello, y Jorge Rodríguez el día de las primarias, en el seguimiento al proceso del PSUV que hice en el canal 8 desde las 12pm. hasta las 11pm del día 8 de agosto, y en la información oficial del PSUV que apareció luego de las votaciones.

II

En cuanto a la participación, al tomar las cifras dadas por Cabello en la noche del 8 de agosto al reportar una asistencia de 3,5 millones de “camaradas”, fue un millón de votantes por encima de la participación en las postulaciones del 27 de junio, a la que asistieron 2,5 millones de chavistas.

Salvo que haya sido una selección intencionada por el canal 8, vi cosas interesantes en las entrevistas que los reporteros hicieron a los votantes. Observé militantes de base. Algunos revelaron problemas para comunicar su opinión. Dificultades para verbalizar su punto, lo que me comunicó una militancia muy básica. No lo escribo para desmeritarlos sino, al contrario, para reconocerlos al tiempo que esa militancia que votó me reforzó la importancia de los partidos políticos -junto a las Fuerzas Armadas, las universidades y las artes en general- para una democracia, aunque el PSUV no crea en una democracia con límites al poder sino en una hegemonía que consulta, pero al final dispone. Pero su militancia asistió y eso lo valoro de manera positiva.

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Esta cifra superó el mejor número que el PSUV tiene para sus primarias, que fue la del 28-6-15 en la que votaron poco más de 3,2 millones de “camaradas”. En agosto de 2021 esta cifra se superó ligeramente, aunque la de 2015 no fue abierta. Desde el punto de vista cualitativo, la primaria de 2015 es más importante que la de 2021.

En términos del voto en primarias abiertas, en valores absolutos la del PSUV superó a la de la MUD de 2012 en poco más de 400 mil votos, pero en valores relativos con base en el REP de cada momento, las dos se ubicaron alrededor del 17% de la población electoral registrada. Es decir, aunque primarias para elegir cargos distintos, 1 de cada 5 venezolanos registrado en el CNE, votó en las primarias de la MUD de febrero de 2012 y en las primarias del PSUV de agosto de 2021. Tentativamente, a partir de estas dos primarias abiertas importantes, puede decirse que las primarias movilizan a 1 de cada 5 venezolanos inscrito en el REP.

Fuera de las primarias de 2012, lo más cercano de la oposición al proceso del PSUV fueron las primarias del 10-9-17 para elegir los candidatos a gobernadores en 19 estados. El REP para ese entonces en las entidades en las que se votó, fue de casi 15 millones de personas. La asistencia, de acuerdo a la MUD, fue cerca del 7% es decir, un millón de personas, que no es una mala cifra si se toma en cuenta la situación de la oposición en septiembre de 2017 y las grandes asimetrías de recursos frente al gobierno. Falta un estudio para conocer cuánto cuesta un voto de una primaria del PSUV y un voto de una primaria de la oposición para medir la eficiencia de cada movimiento político.

Aunque la del PSUV fue una primaria abierta, la cifra de participación sugiere que votó mayormente el público chavista. Si participó gente no chavista, fue poca. Fue una consulta dentro del PSUV. La participación del domingo 8 pudiera ser el piso del PSUV para una competencia electoral, porque en las elecciones para escoger a los concejos municipales de diciembre de 2018 –no movilizaron mucho porque no hubo cargos ejecutivos en disputa- el PSUV obtuvo casi 3,7 millones de votos. Este valor puede ser el piso, y el promedio del PSUV puede estar en los 5 millones de votos para una elección nacional.

El promedio de sufragios para este partido a partir de las presidenciales de 2006 hasta las parlamentarias de 2020, arrojó una media de cerca de 5,7 millones de votos si se incluyen los resultados de la ANC de 2017 (16 elecciones de 2006 a 2020). Si se excluyen, que serían 15 elecciones, el promedio está cerca de 5,6 millones de sufragios como desempeño del PSUV. En una primera lectura, el PSUV se mueve entre 3,7-5,7 millones de votantes. No debe bajar de 3,7 millones pero para pasar de 5,7 millones de votos -que equivale a un 28% del REP- supone llegar a públicos distintos al PSUV. Quizás hacerla abierta, haya sido un ensayo de la dirección de este partido para ver cuáles públicos no chavistas se acercaron a votar.

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Si se analiza la participación con base en las regiones del país según la clasificación del INE que son 9 regiones, las primarias del PSUV siguieron el patrón de comportamiento de otras elecciones nacionales. La región Capital -DC, La Guaira, y Miranda- se movilizó más, mientras que la región Central -Aragua, Carabobo, y Cojedes- lo hizo menos. En las primarias de 2021 la participación en esta región estuvo por debajo del promedio nacional de la primaria que fue de 16,1 por ciento. Un caso parecido a la región Andes -Barinas, Mérida, Táchira, y Trujillo- y Zuliana –Zulia- cuya participación en elecciones nacionales tiende a estar por debajo de la participación nacional.

Las regiones Llanos -Apure y Guárico- y Centro Occidental -Falcón, Lara, Portuguesa, y Yaracuy- tienen un buen nivel de participación, mientras que las regiones Guayana -Amazonas, Bolívar, y Delta Amacuro- Nor Oriental -Anzoátegui, Monagas, y Sucre- e Insular -Nueva Esparta- tienen una “participación situacional” que va en función de lo que motive para ir a votar.

Al menos en el sentido de las magnitudes para participar, el votante del PSUV no es diferente al votante nacional, aunque debe llamar la atención al PSUV que cuatro regiones que concentran 9 estados de los cuales uno tiene la mayor población electoral del país que es Zulia, la participación esté por debajo del valor nacional.

Esta primaria del PSUV muestra algo que no es nuevo. Tal vez sorprenda a cierto público de la oposición, por sus reacciones luego de las primarias. El PSUV tiene una militancia consecuente a pesar de las tensiones con la dirección. Se siente parte de un proyecto que trasciende a personas en posiciones de poder. Es decir, son chavistas no por Maduro o Cabello, por ejemplo, sino a pesar de. Los respetan como líderes y figuras de la dirección, pero el compromiso es con la propuesta de Chávez y la visión chavista, o con un proyecto de izquierda que no se pacificó durante los gobiernos de AD y Copei.

Fue interesante en la cobertura que el canal 8 hizo de las primarias, en las entrevistas a los votantes, algunos fueron ejemplares de esta izquierda no pacificada. Tipo Julio Escalona: una gorrita francesa a lo García Ponce durante la clandestinidad cuando Pérez Jiménez, adultos mayores, con un nivel político que se evidenció en su lenguaje, muy probablemente en su juventud formaron parte de la izquierda insurreccional, no se pacificaron, sino llevaron su doctrina con AD y Copei. Con Chávez volvieron a la vida política y se sienten comprometidos con esa izquierda que perciben que Chávez y el chavismo reivindicaron. Por supuesto, hablo de un solo grupo dentro de quienes apoyan al PSUV, pero todos coinciden es ser consecuentes con un proyecto político y “no saltar talanqueras” sino resolver sus diferencias dentro del mundo chavista, que es lo que abre la tensión permanente entre la base y la dirección.

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III

Acerca de los resultados, en los artículos para El Cooperante se dijo que hay tensiones entre la base y las “familias políticas”. También, que las alcaldías son el espacio de la base y las gobernaciones son instancias más políticas y sujetas al control de la dirección del PSUV. Que hay una suerte de “división de los espacios” entre la base y la cúpula. Luego de las primarias del 8 de agosto, es sí y no.

Sí porque no hubo sorpresas. En general más de la mitad de las 335 alcaldías se adjudicaron sin contratiempos. Solo 6 fueron a “revisión” por la dirección nacional. En los ganadores de varias alcaldías no hubo sorpresas. En Caracas, donde se esperaba la victoria de Meléndez Rivas, de Rangel Avalos en Sucre, de Topalian en Baruta, y de Herrera en El Hatillo. Tampoco hubo sorpresas en las victorias de Lacava, Marcano, Chávez, Clark, Bernal, Guzmán, Vásquez, León Heredia, Rodríguez, Hernández, por mencionar algunos de los ganadores en los estados.

En un sentido, varias “familias políticas” quedaron ratificadas. Por ejemplo, en Barinas en la que compitieron dos Chávez, la suma de lo que cada uno obtuvo, totaliza casi el 90% de los votos chavistas por lo que el estado llanero es de la “familia política Chávez”.

El voto chavista legitimó a figuras regionales. Por ejemplo, Lacava puede sentir que su “familia política” en Carabobo es estable. Sus “cómicas” ahora tienen respaldo de la base chavista. Bernal podrá afirmar que es el “señor del PSUV en Táchira”, y cuando fue a votar en familia el domingo 8, fue la imagen que comunicó.

Que hayan sido elegidos por las bases traerá un cambio en las relaciones políticas dentro del PSUV. Antes de estas primarias, las “familias políticas” debían su espacio político principalmente a Maduro y a la cúpula. No es que van a rechazar al mandatario o a Cabello –estos también quedaron legitimados porque respaldaron las primarias; hay una legitimidad de doble vía- pero tienen un apoyo propio que quedará medir qué tanto fue competencia y qué tanto maquinaria o poder público. En todo caso, la fuente de legitimidad ya no es sólo Maduro o la dirección del PSUV, sino también la base. Lo que puede configurarse dentro del PSUV es una suerte de lógica “Guzmán Blanco” que retrató Ramón J. Velásquez en su libro “La caída del liberalismo amarillo”. Un intercambio de poder versus reconocimiento. Maduro y Cabello como “primeros entre iguales”, y las “familias políticas” de los estados reconocidas por los dos.

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Pero también hay conflicto en los estados. De las cifras aportadas por Cabello el día 8-8-21, de los 23 estados, en hubo 9 disputa. Es una cifra importante que muestra niveles de competencia y de expresión de las bases en estados que vi como seguros para las “familias políticas”. Es decir, de 23 estados, en 9 hubo competencia. Un 40 por cierto, que no es un valor menor. Hay consenso, pero también hay conflicto.

Lo revelador es que hay competencia porque las bases retaron a figuras como Santaella del estado de donde es Cabello y figura importante del PSUV, en Apure con una persona vinculada a Chávez, en Aragua con un militar y quien fue ministro de Maduro, o en Bolívar con otro militar importante para contener La Salida durante 2014, cercano a Maduro y a Cabello. En otros estados en los que no hay una figura importante o “core” de la cúpula, la competencia fue entre los “navegaos” y las “familias políticas” de los estados. Por ejemplo, Sucre, donde hubo una cerrada competencia entre Pinto Blanco –el “navegao”, fue comandante de la Marina con Maduro, y hoy es diputado por ese estado- y Luis Sifontes, alcalde de Cumaná, quien es de una “familia política” local. Quedará para un estudio más profundo indagar sobre las motivaciones de los votantes para resultados cerrados, pero pueden ser tres: castigar malas gestiones –Bolívar, tal vez- cansancio con las “familias políticas” –Monagas quizás- o rechazar a los “navegaos” de Caracas –posiblemente Sucre.

La sorpresa de las bases fue tanta que el día 9-8-21 Cabello informó una modificación del reglamento en su artículo 43 que define al ganador en las primarias. La norma original establece que el ganador se define si saca más del 50% “o” si entre los dos primeros hay una diferencia del al menos 10 puntos. Si no sucede alguna de estas dos condiciones, la lógica del reglamento es que los casos pasan a la dirección nacional para su consideración con las alianzas. Es como un descarte, si no se sale bien en alguno de los dos criterios, pasa a la discusión con las alianzas.

El cambio al reglamento anunciado por Cabello fue bajar el umbral del 50% al 40% para gobernadores y 35% para alcaldes, “y” como dijo Cabello, con una diferencia superior a 10 por ciento. Ya no es “o” sino “y”. Es decir, ya no es uno de dos criterios como es la fórmula original del artículo 43, sino las dos condiciones deben cumplirse para definir a un ganador. Los estados que fueron “a revisión” son Apure, Aragua, Bolívar, Cojedes, Monagas, Nueva Esparta, Sucre, y Trujillo.

En los 8 estados las diferencias entre el primero y el segundo fueron cerradas, por lo que esta medida tuvo un fin político que fue decidir cuál ganador porque los no ganadores son figuras importantes del PSUV, y no pueden simplemente ser desmeritadas de la competencia sin que eso sea motivo para tensiones dentro del PSUV o poner en riesgo a estados por descontento de los perdedores.

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La comisión electoral del PSUV decidió con una mezcla de respetar al ganador en 3 estados así la diferencia haya sido pequeña -Aragua, Nueva Esparta, y Sucre- y buscar a un tercero que no participó en las primarias, en la idea de “no darle la razón al primero o al segundo” para evitar tensiones. Es decir, la comisión electoral decidió los candidatos en 5 entidades: Apure, Bolívar, Cojedes, Monagas, y Trujillo. Ayudó a esta decisión que muchos de los que compitieron eran alcaldes, aceptaron repetir y cedieron su posición al primero en las primarias como en Sucre o al designado por la comisión electoral del PSUV como en Bolívar.

Aunque el reglamento de junio en su artículo 44 habla de la “unión como bien inestimable” e indica que los ganadores pueden no ser candidatos en aras de la unidad con el GPP, queda el sabor que este artículo es el control que tiene la dirección para ir en contra del voto de las bases. Una suerte de “artículo filtro” para no atender la voluntad del elector chavista si hay un motivo político, como es el caso ahora. Además de algo ilógico para una primaria aunque racional para un lógica de poder. Una persona fue elegida, pero al final no será el candidato porque su candidatura se dispuso para una alianza ¿cuál es el sentido de las primarias, entonces? pueden preguntarse los votantes de ese candidato, más allá de “todo en aras de la unidad”. Es como poner la carreta delante de los caballos, porque no se sabe cuál será la competencia. Por lo dicho por Cabello el día 14-8-21 en un acto con ganadores de las primarias, las alcaldías serán el nivel en donde el PSUV negociará espacios con los partidos del GPP. Hasta el día 14, de los 358 cargos para gobernadores y alcaldes, el PSUV tiene definidos 196 candidatos que son el 55% del total para gobernadores y alcaldes. El 45% restante posiblemente sea el que entre en las conversaciones con el GPP.

IV

Hay otra dimensión de las primarias. Por lo dicho por Cabello, Maduro, y Rodríguez, las primarias ahora entran en el juego político nacional. Para la cúpula, se cerró el capítulo de las primarias dentro del PSUV, y si hay diferencias, serán tratadas internamente. Es lo que Cabello dejó ver luego de votar en Monagas el día 8-8-21. Las primarias cumplieron su función dentro del PSUV, y ahora tendrán una función fuera del PSUV, con tres mensajes fundamentales: uno a la comunidad internacional, otro hacia el PSUV, y lo más relevante, hacia lo que llamamos el “sistema político a lo Maduro”. Con las primarias, el gobierno cierra un capítulo político y abre otro de cara a noviembre de 2021 y para después.

El primer mensaje va a la comunidad internacional, y seguramente el gobierno lo llevará a México. El mensaje es “¿quién hace primarias abiertas como las del PSUV, dentro y fuera de Venezuela?”. Algo como, “ustedes hablan de dictadura, pero el partido consulta a sus bases ¿ustedes que son demócratas, hacen lo mismo?”. Mostrar al mundo que el PSUV tiene su fuente de legitimidad en el pueblo, no en una dirección que impone líneas.

El segundo mensaje es hacia el PSUV. Es reforzar la cohesión dentro del partido de cara a noviembre. Como expresó Jorge Rodríguez luego de sufragar, “las primarias son los ejercicios de verano antes del ejercicio real que será en noviembre”. El PSUV desplegó lo que puede ser su guion para noviembre de 2021, incluido la extensión del voto si lo considera necesario para ese día. Midió tiempos de despliegue, los estados más rápidos, los menos rápidos; donde hay más oportunidades y en los que hay menos; dónde el PSUV está más unido y en los que está menos unido. Posiblemente por eso el anuncio de Cabello para activar nuevamente el 1 x 10 de la maquinaria chavista.

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Los dos mensajes anteriores no son nuevos. Forman parte del “by the book” del PSUV cada vez que hay una elección. Pero el tercer mensaje es nuevo. Apunta a lo que puedo llamar el “sistema político a lo Maduro”.

Aunque las primarias están previstas en la constitución pero siempre se fue laxo para ese tema –convenía al gobierno y a la oposición no hacer primarias de verdad- ahora esto cambió para el gobierno. Este siente que pasó la prueba de sus primarias, y ahora quiere hacer obligatorio lo que ya es mandato en la constitución, pero que cumplió a medias. Luego de votar, Maduro propuso llevar a la AN una ley para hacer obligatorias las primarias dentro de los partidos.

Lo que Maduro observa es que los partidos de la oposición no están en una posición de fortaleza –por la represión del gobierno, pero también por una pésima estrategia de la oposición, aunque no se quiera reconocer así- y quiere dibujar a la oposición, no sabemos si “pret a porter” como se dice desde la “oposición que resiste y no coexiste”, pero sí una oposición distinta. Intuye que la oposición no cambiará, entonces plantea cambiarla desde las bases con primarias, a las que será difícil negarse porque es la expresión de la base de los partidos, y éstos tienen direcciones que no se han renovado desde hace tiempo o son “renovaciones impuestas” por el TSJ o “renovaciones chucutas” desde los partidos. Por supuesto, aquí hay un truco del gobierno. Una cosa es validar candidatos a alcaldes y gobernadores, y otra la dirección de los partidos. Salvo que la propuesta de Maduro sea solo para seleccionar a candidatos a gobernadores y alcaldes y no la dirección de los partidos –que sería extraño- el gobierno equipara una cosa con la otra.

Lo anterior abre una escenario interesante ¿Se prepara el gobierno para renovar a su dirección, ahora que las primarias quedaron legitimadas porque fueron abiertas y la cúpula tendrá su “consejo federal” a lo Guzmán Blanco? Es decir, todavía hay incertidumbre para el sistema autoritario, pero más limitada y que la dirección del PSUV puede manejar. Y lo más importante ¿Maduro considera hacer primarias para las presidenciales de 2024? Fue él quien propuso las primarias en mayo de 2021, y luciría extraño que si quiere reelegirse sea impuesto por él mismo o por los felicitadores que nunca faltan en la política venezolana. Caben muchas hipótesis, pero Maduro puede considerar algún tipo de consulta para legitimar su reelección, si nuevamente quiere competir.

Debido a lo anterior, el tercer mensaje es importante. Si la AN aprueba una ley que ratifique lo que la constitución establece como primarias para los partidos, Maduro avanza en la configuración del “sistema político a lo Maduro”. La incertidumbre es hasta dónde llegará el gobierno con la “fiebre de las primarias”.

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En un análisis formal, las primarias del PSUV salieron bien. Las discrepancias fueron resueltas de manera política por la comisión electoral.

Lo interesante serán los efectos de las primarias dentro del PSUV en términos del pluralismo en su vida interna, en un partido con vocación hegemónica. Es evidente que hay diferencias internas, que hay tensión entre la base y las “familias políticas”, y que la pugnacidad se canalizó a través de las primarias y en las decisiones de la comisión electoral. Queda ver si la competencia expresada por la base fue por poder entre grupos, por “caudillos”, o por motivos doctrinarios, de visiones.

En mi criterio, la prueba de la democracia dentro de un partido son la existencia de tendencias junto a hacer primarias. Estas poco a poco se cuelan en la vida de los partidos. Pero las tendencias no son aceptadas de manera abierta. Por éstas me refiero a visiones programáticas, leales a un partido, pero que lo contesten, no grupos políticos para controlar espacios de poder o “cuadres” con los famosos “ismos”. Por ejemplo ¿El PSUV aceptará tendencias sobre la visión de la economía, por ejemplo?

Las tendencias son el culillo de las elites del gobierno –y también de la oposición- del “si no se consolida la unión” de la “última proclama” de El Libertador. Aparecen las direcciones políticas como los “gendarmes necesarios” para evitar el faccionalismo o las “trompadas estatutarias”. Las bases del PSUV votaron por la competencia. La comisión electoral optó por la unidad del partido. A partir de esta elección, se abren nuevas maneras en que la tensión entre las bases y las “familias políticas” del PSUV se manifestará.



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