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La Lupa

Prostitución infantil, ejecuciones extrajudiciales, dolarización y sin servicios públicos: así viven la crisis en Güigüe

Los altos precios de los alimentos, la miseria y el hambre han provocado que muchos coman de la basura

Cortesía

Caracas / Foto Portada: Cortesía.- La pandemia por COVID-19 obligó a Carla Guzmán a volver a las calles que la vieron crecer en Güigüe. Desde allí denunció la grave crisis que viven sus habitantes en medio de precarias condiciones de pobreza, desnutrición, prostitución y violencia que parecen ser invisibles a los ojos del alcalde oficialista Yorman Alvarado.

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Güigüe pertenece al municipio Carlos Arvelo del estado Carabobo y pese a que alguna vez fue una ciudad llena de vida y productiva, hoy está sumida en la miseria. Carla Guzmán vive en Caracas pero tuvo que trasladarse a la casa de su familia en medio de la pandemia en el mes de marzo, para cuidar de sus padres.

Contó con tristeza a El Cooperante lo deteriorada que está la ciudad y los «episodios de terror» que ha visto durante los últimos meses. Guzmán describió como un «caos» fuera de la burbuja de Caracas lo que sucede en el interior del país y reprochó que no existan autoridades que se percaten de las injusticias cometidas por los cuerpos de seguridad como las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

La mujer, de 40 años, dijo que el tema de los servicios básicos en el municipio es un total desastre.

«Tengo 6 meses por aquí y se ve de todo. La falta de servicios públicos, la gente comiendo de la basura, temen a la asistencia médica porque es precaria y saben que al único hospital que existe pueden ir pero se morirán de mengua. Ahora mismo, tenemos cinco días sin recibir agua y cuando llega sale negra. Es terrible ver como gente que nació y creció contigo tiene signos de desnutrición”, expresó.

Destacó que los habitantes de Güigüe no reciben ayudas sociales pese a que el alcalde es del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Precisó que la bolsa de alimentación que debe llegar cada mes no la reciben desde mayo. Lo mismo pasa con el gas.

“El gas tiene más de cuatros meses que no llega. En  mayo llegó el gas comunal y más nunca. Hay que comprar el gas en el mercado negro, la bombona de 10 kilos cuesta 15 dólares”, detalló.

Ha pasado hasta doce días haciendo cola para poder surtir gasolina.

“Desde que empezó el tema del coronavirus se agudizó la escasez de gasolina. Sabemos que es algo de todo el país, pero acá es insoportable. La única manera de tener gasolina y no morir en el intento es comprarla a revendedores por 2 dólares el litro, si no, debes pasar hasta 12 días en la cola”, reprochó. “Además, el trato del personal militar hacia los habitantes es bárbaro, todo es una anarquía”.

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El terror de la FAES

Hace unos meses, la familia Guzmán vivió en carne propia lo descrito por la Misión Internacional Independiente de las Naciones Unidas: ejecuciones extrajudiciales a manos de funcionarios del FAES.

“Yo pensé que eso de verdad no ocurría, que eran delincuentes y la FAES hacia su trabajo, pero nosotros teníamos a un muchacho en la casa trabajando como albañil, de unos 19 años, y a plena luz del día, unos 10 funcionarios se metieron a la casa, violaron la propiedad privada y apuntaron a todo el mundo. No les importó que había menores de edad, ancianos y mujeres”, fustigó.

Los efectivos de la FAES buscaban a Pedro por ser un delincuente colombiano, según le explicaron a la familia. Ellos no tenían pruebas, pero igual se lo llevaron.

“No lo mataron en la casa porque mi esposo salió y se puso firme. Pero se lo llevaron y al siguiente día nos enteramos de que lo asesinaron en una finca y dijeron que fue en un enfrentamiento. Por supuesto, sabemos que es mentira porque se lo llevaron de la casa”.

Afirmó que lo mismo pasa en otras zonas y que los efectivos hacen estos operativos “esporádicamente”.

Cambian su cuerpo por un arroz

En Guigue no aceptan bolívares, todo está dolarizado. Carla rechazó que comerciantes crean que viven en un “pueblo minero”. Las víctimas son los más vulnerables que no tienen como subsistir y se han tenido que dedicar a la indigencia y hasta a la prostitución.  

“Aquí todo lo venden en dólares. Un kilo de carne cuesta 6 dólares, un pollo te cuesta hasta 10 dólares, te podrás imaginar qué hay que hacer para comer. Gracias a Dios nosotros somos una familia grande y nos ayudamos, pero es triste ver como niñas de 12, 13, 14 y 15 años se prostituyen por un arroz o por una pasta en el centro del pueblo”.

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Resaltó que la prostitución infantil es conocida por todos en Güigüe, ya que sucede a toda hora.

“La inercia de las autoridades es descarada. Todo el mundo sabe que están haciendo eso por la forma de vestirse y porque todos lo comentan. Reciben un kilo de arroz o de pasta y usan espacios del pueblo que están abandonados y allí se prostituyen”.

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