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Qué hacer con los niños encerrados en casa durante la pandemia

El Cooperante | 18 marzo, 2020

Caracas.-Michael Rich, director del Centro de Medios y Salud Infantil del Boston Children’s Hospital, asegura que para minimizar la interrupción de la educación de los niños, mientras deban permanecer en casa durante la pandemia del coronavirus, los padres deben mantener un horario estricto y una lista de objetivos que se deben cumplir.

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«Eso mantendrá claras las expectativas y evitará que los niños pasen horas interminables en TikTok o mirando programas sin sentido».





El experto recomienda a los padres que el estar en casa permite la oportunidad de que los niños vean películas clásicas o profundizar en áreas de interés personal del niño. Pero eso requerirá que los padres seleccionen el contenido apropiado, por lo que es importante que los padres reconozcan que no pueden hacerlo todo: ser padres, trabajar y enseñar a la vez.
» Necesitamos ser capaces de ser padres y guiarlos y, francamente, modelar autodisciplina y enfoque porque van a aprender de eso mucho más de lo que aprenderán de lo que les decimos».

Qué hacer

1) Lo primero que tenemos que pensar es cómo nos vamos a organizar los adultos, ya que el bienestar de nuestros niños depende de nosotros. No hay que mentir ni ocultar la realidad, si no simplemente adaptar el mensaje a la edad de nuestros pequeños para que puedan entender lo que está sucediendo, y ofrecerles espacio y confianza para que puedan preguntarnos sobre sus dudas o posibles preocupaciones.

2) Los adultos debemos levantarnos antes que los niños para tratar de cumplir con nuestras responsabilidades, por tanto no está de más dedicarnos unos minutos al autocuidado, tales como meditar o hacer alguna rutina como por ejemplo sencillos ejercicios de yogaonectar cuerpo y mente.





3) Una vez que los niños se levanten, podemos invitarles a hacer lo mismo, en este caso una rutina de ejercicios y estiramientos en familia, hoy en día existen muchos juegos para niños que explican posturas de yoga.

4) Podemos preparar el desayuno juntos, ahora que la vida nos obliga a frenar en seco, es un gran momento para disfrutar del modo de vida lenta que tanto añoramos. A los niños les encanta participar, y de este modo fomentamos su sentido de pertenencia, aumentamos su autoestima y estaremos trabajando muchas habilidades como la concentración, destreza motora fina, coordinación óculo manual…etc

5) No olvidemos la higiene, ahora más importante que nunca. Lavarse las manos una y otra vez, tanto antes de cocinar y tocar alimentos, como cuando entramos en casa y venimos de la calle. Y por supuesto, ahora más que nunca es el momento de dejar malos hábitos como morderse las uñas, ya que boca y ojos son vías de entrada del virus. Podemos aprendernos esta frase pegadiza: lavarse las manos con agua y jabón todo el tiempo que dura una canción. Algunas propuestas que circulan ya por la red sugieren pintar un coronavirus en las manos de nuestros hijos cada mañana e invitarles a observar cómo se va borrando con los lavados.

6) Sentarse y hablar de la planificación del día: qué vamos a hacer de comer, si es necesario ir a comprar, cómo podemos ahorrar algunos gastos estos días, si podemos preparar juntos recetas saludable…

7) Dejar que nuestros hijos experimenten con actividades de la vida práctica: regar las plantas, dar de comer a las mascotas en el caso de que las tengamos, limpiarlas, ocuparse de mantener limpio el espacio en el que vivimos, hacer las camas, ventilar, etc.. En los colegios con pedagogía Montessori muchas de estas actividades se contemplan dentro del currículo, ya que preparan de forma indirecta a aprendizajes posteriores.

8) Las horas de la mañana las podemos dedicar a hacer alguna actividad educativa juntos, ya sea ojear los libros del colegio o desarrollar trabajos que hayamos acordado con los maestros de nuestros niños para no perder el ritmo escolar. Es aconsejable leer libros en voz alta o incluso atreverse a preparar nuestro propio antiséptico familiar a modo de experimento mezclando en un bote 250 ml de alcohol de 96º, 90 ml de agua y 25 ml de glicerina (ya circulan algunos vídeos de farmacéuticos explicando cómo hacerlo por la red).

9) Podemos organizar alguna reunión virtual con los compañeros de clase en la que volvamos a la rutina de las asambleas diarias. Hoy en día se puede hacer de una forma sencilla a través de Skype o con salas de video conferencia gratuitas como Zoom Meetings. ¿A qué niño no le encantará compartir un poquito de su vida familiar con sus amigos?

10) Para los adultos es buen momento para aprender a investigar, recabar noticias y enseñarles a diferenciar las fuentes fiables y lo que son bulos o fakes, que estos días circulan peligrosamente de una forma muy viral. Hay webs especializadas en este tema como por ejemplo esta.

También podemos enseñarles a los niños herramientas tecnológicas, como por ejemplo Google Earth, desde la cual es posible visitar virtualmente el Louvre o el Museo del Prado, o Google Sky que nos invita a descubrir el Universo y los cuerpos celestes.

12) Es normal que ante esta situación los niños nos piden TV; no estresarse porque estos días las horas de pantallas sean un poco mayores de las que nos gustaría, ya que estamos ante una situación excepcional. Sin embargo, podemos pensar un poco antes de acudir directamente a Netflix o los clásicos programas de entretenimiento; puede ser un buen momento para descubrir preciosos documentales que nos inviten a trasladarnos a otros lugares y descansar nuestra mente del monotema de estos días (por ejemplo al mundo marino), así como rememorar el clásico “Érase una vez la vida” que nos ayudará a explicar a los más pequeños de la casa cómo funciona el cuerpo humano y cómo la propia naturaleza se defiende de los virus de una forma lúdica.

13) No olvidemos los juegos de mesa, las famosas construcciones de Lego que nos permiten recrear mundos, o juegos en los que pueden interactuar todos los miembros de la familia como el de adivinar películas a través de la mímica (no necesitamos nada más que nuestra imaginación y ganas de divertirnos).

14) Según va anocheciendo continuaremos las rutinas habituales, como bañar a los niños, cenar y prepararse para irse a la cama a la hora a la que ya están acostumbrados, (no provoquemos posibles desajustes posteriores). Una buena idea que se puede poner en práctica es comenzar a escribir un Diario de gratitud entre toda la familia, pasando un agradable momento después de cenar en el que recordemos todo lo bueno que nos ha pasado a lo largo del día, como por ejemplo haber tenido tiempo juntos para compartir, algo que tristemente escasea en una sociedad en la que prima la cultura de la velocidad.

Importante: Intentemos ante todo mantener la mayor serenidad posible, meditar al final del día, mirar a largo plazo y pensar cómo nos gustaría recordar estos momentos dentro de unos años, si queremos vivirlos como una crisis o una oportunidad, y todas las lecciones aprendidas que podemos sacar de esta experiencia que nos ha tocado vivir.