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La Lupa

Rayma: Me molesta el anonimato en las redes porque es una forma hamponil de esconderse para insultar

A raíz del escándalo por una caricatura suya donde criticaba las redes sociales, Rayma ha decidido hurgar más en ese tema y convertirlo, por un tiempo, en el centro de su trabajo gráfico. Y si bien reconoce la importancia de la tecnología en la actualidad, la humorista asegura que, a veces, "las redes sociales se utilizan para asesinar de manera virtual". Se niega a explicar sus caricaturas, a abandonar la irreverencia que lo caracteriza y acepta las críticas pero solo desde el respeto porque "esas son las secuelas del totalitarismo que hemos vivido porque el único que impuso la norma de que una persona que piensa diferente a ti es tu enemigo, fue Chávez"

EFE

¿Primera vez que quienes  te censuran no pertenecen al gobierno? 

Yo he tenido muchas críticas siempre. Antes, con 365 días al año publicando una caricatura en un país tan polarizado como Venezuela, por supuesto que hubo candela y críticas por todos lados y un montón de opiniones en contra. Esto ha sido asumido por mi con responsabilidad, con humor y con inteligencia para poder ofrecer a los lectores un trabajo de calidad y  tener un intercambio interesante con ellos. He tenido muchas etapas de crisis. Todo el mundo sabe que la dictadura en Venezuela hizo que me botaran del trabajo, hizo que me fuera del país, me persiguió y, bueno, esa es una historia pasada pero no olvidada. En otros sectores de la sociedad venezolana, mi trabajo también ha sido expuesto y ha sido atacado.

Se me viene a la memoria la caricatura que hice donde estaban Julio Borges y una mujer humilde que tenía a su hijo en los brazos y le pedía ayuda. Y Borges le respondía que tenían unos almuerzos e iban a hablar a nivel internacional y todo lo que involucra su trabajo diplomático,  confrontado con la Venezuela que necesita ayuda inmediata y no puede esperar. Yo lancé esa caricatura en el momento en que Juan Guaidó estaba en su mayor apogeo y esplendor, cuando toda la sociedad lo apoyaba y parecía que no se podía criticar  absolutamente nada. Mucha gente me escribió diciéndome que cómo era posible que yo criticara, que no se le podía tocar, guardar silencio....esa caricatura se satanizó muchísimo.

Se dijo de todo sobre mi trabajo, corrió enorme cantidad de tintas de casi todos los sectores de la oposición, incluidos intelectuales y gente muy brillante que estaba ciegamente analizando la situación.Ya han pasado dos años desde entonces  y la caricatura queda y sigue diciendo lo mismo. Ahora me dan la razón porque la Venezuela que grita y se sigue muriendo de hambre, sigue  estando en esa situación.Creo que hay que confiar más en los caricaturistas que en los políticos.

A varios días del escándalo provocado por tu caricatura contra las redes sociales, ¿has hecho alguna  reflexión sobre por que la gente se ofendió tanto? 

Con  respecto al tema de las redes sociales  que explotó hace algunos días y hasta me hizo trending topic -que agradezco mucho-,  me di cuenta de la necesidad que hay de hurgar en algunos temas sobre las nuevas tecnologías, donde nos hemos metidos todos y  nos produce fascinación y al mismo tiempo  rechazo. Porque las redes son  un espejo de la sociedad y de nosotros mismos, quizás de lo peor y en una forma mas grotesca. Y me di cuenta después de publicarla, que recibió muchísimas criticas sobre todo de la generación millenial,  que es  la que pueda sentirse  más afectada y la llamada "generación de cristal", que son lo mas hipersensibles a la critica sobre el uso que hacen de las redes sociales.

Me pareció insólito que se tratara de silenciar y desprestigiar el trabajo que yo hice simplemente por no querer mirar la posibilidad de que podamos hacer dibujos sobre las redes sociales y reírnos y pensar sobre qué es esa red que tanto nos fascina y que muchas veces nos manipula y  nos convierte en unos tontos buscando un algoritmos de likes, como aceptación.

¿Piensas ahora de una manera un poco distinta a lo que expresaste en ese trabajo?

No. Yo no hago caricaturas para que la gente este de acuerdo conmigo o para imponer un sentido de  pensamiento. Al contrario, me encanta que  no estén de acuerdo siempre y cuando podamos tener educación y me den argumentos pero no insultos. Que podamos aprender sobre tantas  cosas que piensan de mi los demás. La caricatura es un espacio de reflexión, de mirar diversos puntos de vista.  En ningún momento estoy buscando aceptación ni subir mi autoestima o que la gente me quiera o no me quiera en las redes. Las redes suelen ser bastante bipolar: un día te quieren y al otro te odian. Creo que las generaciones de adolescentes que buscan aceptación en las redes sociales deben sufrir mucho porque puede ser un sistema muy cruel y te puede llevar a  hacer cosas que no se parecen a ti. Y allí es donde quiero hurgar, en esos nuevos modos  tecnológicos de manipulación de la sociedad y del pensamiento libre.


Hay un ambiente muy hostil sobre todo en Twitter, donde la gente entra con un empoderamiento fuerte, con respuestas aniquiladoras, con insultos. Entrar allí es una batalla intensa. No se por qué esa actitud. Hay una especie de modo donde todo molesta, todo parece terrible, todo lo debo criticar...el otro día leí un tuit que decía: "Me encanta el trabajo de Rayma, pero ella no me gusta". Y yo pensaba, "¿Cómo es posible que yo no le guste si no me conoce?" ...Todo eso es un material valiosísimo para  análisis sociológico, donde yo puedo hacer que el humor se nutra y llenar mis paginas de tinta. Por eso soy ojo acucioso a lo que nos acontece y no me puedo hacer la vista ciega ante esos fenómenos.


- ¿Será que la irreverencia tiene sus limites? -

La irreverencia no sé,  pero si creo que la libertad de expresión no tiene límites y si le vamos a poner límites, ¿bajo qué coordenadas lo vamos a hacer. Quién sería el que va a dar las pautas y bajo qué intereses? Habría que analizar todo eso. Es un tema muy interesante y de una discusión larga. Siempre recuerdo el caso de los caricaturistas de  Charlie Hebdo en Francia, que dibujaron a Mahoma y eso estaba prohibido por el Islam. Y esos caricaturistas fueron asesinados por unos islamistas fanáticos que les dieron ese castigo por haber dibujado a Mahoma. Es una situación extrema pero real. Y dio una pauta sobre cómo actúan los fanatismos extremos. Quizás otras veces las redes sociales se utilizan para asesinar de otra forma, más virtual.

Existe la cultura de la cancelación, para boicotear alguna cuenta que no interesa o que no se quiere dejar que siga publicando. Esta cultura de la cancelación es un acuerdo tácito entre muchísimas personas de las redes donde se boicotea la libertad del otro. Y allí vemos el poder enorme que tienen las redes en este momento. Aunque volviendo al tema de la irreverencia, es interesante porque la caricatura es básicamente irreverente. Ella se nutre de eso. ¿Quién pone la pauta en relación con eso? 

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Por ejemplo, si yo estoy frente al papa y le muestro una caricatura sobre la pedofilia, quizás el va a pensar que soy irreverente, que me estoy pasando de la raya, quizás se va a molestar y me va a  botar de El Vaticano. Pero está en la responsabilidad del caricaturista hacer  caricaturas sobre la pedofilia cuando El Vaticano ha escondido por años  esa situación tan horrorosa donde muchos niños han sufrido abusos sexuales.

¿Después del reciente escándalo, vas a tener que explicar tus caricaturas?

No me gusta explicar mis caricaturas porque es un insulto a la gente. La gente no es idiota y puede mirar entre líneas mucho más allá de lo que dice el dibujo, y eso me encanta. Quizás de eso se trata el juego con los lectores.

¿Tu quisiste decir que la gente que se educó de una manera formal, salieron todos muy buenos, y las nuevas generaciones, educada entre comillas en la época de las redes, son una partida de idiotas?

En  la caricatura  "Como fui educado",  se ven  dos situaciones quizás antagónicas. La interpretación de la caricatura puede ser muy amplia. Alguien la puede mal interpretar. El caricaturista deja una brecha amplia para que cada quien piense o vea las cosas de acuerdo a su criterio. Y como estamos en un momento de la historia donde mucha gente se ofende por todo, pues muchos leen lo que no está. A mí no me gusta explicar las caricaturas, me parece aburridísimo, pero podríamos pensar que en esa caso específico, ¿Por qué no? Una nueva generación se educó con todas esas redes sociales que yo dibujo. Pero también hay una vieja generación que ha tenido que reeducarse con estas mismas herramientas, porque veo a mucha gente mayor haciendo uso de todas las redes.

Y embruteciendo o no, estupidizando o no, sin importar la edad. Quizás podríamos pensarlo así.  Habría que ver cual es la ventaja o la desventaja de los dos mundos, sin necesidad de querer parar la modernidad ni la vida como es.  Mucha gente me dice que yo uso las redes y sin embargo las critico. Precisamente porque  es donde estoy y quiero estar, es a eso a lo que le meto el ojo critico, la reflexión. Desde adentro es donde se puede ver el estómago del animal y poder reflexionar sobre eso. Con eso se podría hacer un foro completo de discusión y sobre todo de la interpretación.


En Francia, los niños aprenden a interpretar las caricaturas porque allá es muy importante la caricatura. Y ellos analizan y ven desde muy pequeños qué es lo que esta tratando de decir en ese espacio.  Eso es muy interesante porque te da amplitud. No puede ser que  en las redes todo nos ofende, todo nos molesta.

¿Esta no es una generación boba sino qué?

Yo no la he nombrado en mi dibujo. Gente boba han existido en todas las generaciones. En todas las épocas habrá gente brillante y gente que no. A mí me encantan las redes sociales, es contradictorio pero es así.  Es una herramienta que nos ha ayudado a pasar el guayabo del encierro, es parte ya de la vida. Y quizás para mi es un modo de nutrir mi trabajo, de ver todos estos nuevos movimientos virtuales, donde nos encontramos con diferentes personalidades, porque cada red  tiene su propia personalidad. Esto me parece un tema de estudio. Lo que me molesta en las redes es el anonimato, porque me parece una forma hamponil de esconderse para insultar.

También me molesta ver tanta superficialidad. Uno quisiera ver más alma, pero no es posible. Quizás esa superficialidad es algo que  también me encantaría tocar en mis dibujos,  ver cómo la gente se transforma o se proyecta. Cómo la gente quiere ser  lo que no es. O cual es su ideal en las fotos, por qué posan así, por qué publican cosas materiales. Quizás, como decía Einstein, la estupidez es infinita en el genero humano y ha sido siempre así desde las cavernas.  Pero ahora como que se nota más la idiotez porque la gente tiene a mano un teléfono para publicar cualquier sandez.  Y ya ni siquiera hay límites ni para la intimidad, porque todo se publica

-¿Qué detestas de las redes y la tecnología actual, que es lo que te molesta tanto.  Y qué rescatas de esos instrumentos? Cual debería ser para ti el justo medio

Hay muchísimas cosas que si me gustan. La tecnología llegó a mí hace mucho tiempo, siempre la he tenido de la mano aunque me gusta dibujar con tinta y papel. Pero el hecho tecnológico es algo ineludible y me parece que las redes ya es un vocabulario. Sobre todo para la generación nuestra que estudio Comunicación con máquinas de escribir. Y todo eso que estudiamos hemos tenido que reorientarlo, porque la Comunicación con la que se trabaja actualmente, nunca la aprendimos. La hemos tenido que aprender en un proceso táctil - no somos una generación táctil-, y ahora estamos en esto, en  otro lenguaje diferente y maravilloso. Nosotros venimos  de lo analógico y hemos pasado por todas las etapas posibles...  eso me parece fantástico, toda esa evolución y esa compañía de la tecnología me parece magnifico... Yo no soy anti redes sociales, porque sí quiero hacer un trabajo donde se muestra las bondades o las desventajas de las redes, no significa que sea anti redes.

No es blanco y negro y eso tiene que ver con el algoritmo de las redes, porque en las redes no hay argumentos, lo que hay es "Me Gusta" o "No me Gusta", sí o no.  Entonces todos entramos a jugar un juego un poco macabro  y tiene que ver con que soy fanático. Lo que más extraño en las redes son los argumentos, la posibilidad de nutrirnos con una conversación diversa y podamos  decir, esto no me gusta y esto sí ... toda esa idea global del argumento como motivo de vida, de cambio, las redes no te lo permite. Tú eres solo un botón, me gusta o no me gusta  Y eso es muy limitante.

La caricatura posterior a la que causó indignación, también es una critica a  la manera en que se usa el WhatsApp. ¿Tienes ahora entre manos  ese nuevo tema, el uso y abuso de las redes?

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Ahora tengo una pauta sobre tecnología que me la dio la misma gente. Porque cuando me di cuenta de que había tanto alboroto sobre ese tema, me di  cuenta de que no se había dicho casi  nada sobre las redes desde el punto de vista crítico. Quizás hay muchos intelectuales que sí lo hayan hecho, pero a nivel de  humor no se ha trabajado tanto. Entonces me parece fascinante poder desarrollar un trabajo reflexivo con humor e inteligencia dentro de las mismas redes sociales para que le llegue a mucha gente. Y no lo hago para que los demás quieran pensar igual que yo, simplemente es una pauta de trabajo que nos pone a pensar.

 El uso de las redes ha generado una especie de "yoismo" exagerado en cada quien. Ha habido un desarrollo del ego mayúsculo porque cada quien se siente una vedette ahora. Cada quien es en sí mismo un comunicador y cree que lo que dice es muy importante.  Eso fue lo que generó el rechazo a tu caricatura por tanta gente, que sintieron su ego vapuleado

Más que un "yoismo", las redes sociales han exacerbado un narcisismo enorme en la gente, quizás  desde el mismo selfie, que es una oda al narcisismo. Fíjate que  lo que acaba con el selfie en esta época, ha sido la mascarilla, porque ya mucha gente no se lo toma la foto  porque esta enmascarada.  Pero hay una frase que me encanta del maestro Pedro León Zapata y que decía: "Lo bueno que tiene Twitter es que uno puede  difundir sus idioteces como si fueran frases célebres".. Eso me parece que engloba la respuesta a lo que me estás preguntando.


Las caricaturas no están hechas para que le gusten a un bando o a otro. La caricatura no tiene esas concesiones, quizás un  día te puede gustar y otro no, porque tocó tema que para ti es doloroso o estas en contra de lo que se planteó allí. Y eso es muy normal. Pero hay que quitarse el velo del totalitarismo que hemos aprendido en todos estos años de dictadura, y que aun siguen, y tratar de entender que el mundo plural y diverso se nutre de un pensamiento diverso y diferente.

Pareciera que la gente cuando no está de acuerdo con una caricatura lo ve a uno como un enemigo, como alguien que le agredió. Entonces, creo que esas son las secuelas del totalitarismo que hemos vivido porque el único que impuso la norma de que una persona que piensa diferente a ti es tu enemigo, fue Chávez en su discurso de  odio, que caló muy bien en Venezuela y  se propaga aun. La caricatura no sale a la calle para insultar ni para burlarse, mas bien sale dando una pauta de reflexión, de pensamiento y tratando de hurgar ,eso si, en los temas incómodos.  Allí es donde tiene que estar.

¿Vaticinas la desaparición de los medios por culpa de las redes?

La tecnología marca la pauta actualmente. La vida de una persona esta puesta en un aparato telefónico, en unas aplicaciones y todo lo demás esta desfasado. Y eso seguirá porque es indetenible, porque es el futuro donde  estamos apostando. Y eso me parece fascinante. Yo  no hago la critica de los cambios porque este negada a ellos, todo lo contrario. Me encanta la tecnología y cómo se proyectan todos estos cambios en la humanidad, que a través  de las redes yo reciba comentarios en mi contra,  forma parte de la libertad de expresión. Sería demasiado narcisista de mi parte creer que todo el mundo me va a amar y adorar por mi trabajo. Me parece maravilloso que podamos tener disidencia, diferentes enfoques y puntos de vista y que la gente los comente y los publique. Yo los leo y me quedo fascinada porque también aprendo muchísimo de la gente. De eso se trata la libertad de expresión. 

Lo que sí pienso en que las críticas tienen que venir desde el respeto, no desde los insultos a nivel personal o de cualquier otro tipo. Creo en los argumentos, no en los insultos. Me parece fantástico que podamos conversar,  nos podamos reír de nosotros mismos y de los demás. Y todo eso nos nutre, pero con el debido respeto. Porque a veces las redes generan  ansias de linchamiento colectivo que tienen que ver con modos modernos de asesinato. Asesinato virtual de la gente. Ya vimos como a Érika de la Vega le cayeron encima porque dijo su opinión y mucha gente que la conoce se quedó callada.

Igual pasó con Sumito o Luis Chataing.  Hay que tener cuidado con ese detonante y no tratar de jugar el juego de odio que hay en las redes.
No deberíamos seguir en el fango de la mala interpretación de las cosas. Así nunca vamos a poder ver la luz maravillosa del entendimiento. Nos merecemos  buena comunicación y leer cosas inteligentes. Y que el periodismo se exalte en su mas fina forma de generar ideas.





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