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La Lupa

Reforma del Estatuto de Transición: PJ y VP regulan conflicto ¿y la estrategia?

El día 3-1-22 la AN elegida en 2015 aprobó la reforma del estatuto de la transición. Portales reportaron que la norma se votó por una mayoría de los diputados, salvo la fracción 16J. Que haya sido así, revela un intenso proceso de negociación entre PJ –partidario de un “interinato reducido”- y VP –defensor de un “interinato con poderes ejecutivos”- que terminó en un estatuto que describe una suerte de “gobierno concurrente” entre el interinato y la comisión delegada del parlamento de 2015. Guaidó mantiene capacidades para hacer designaciones, pero la delegada autoriza. Algo como “el interinato propone, pero la delegada dispone”. Las negociaciones fueron exitosas en mantener la unidad del G4 y acordar un instrumento que regula el conflicto entre PJ y VP. Sin embargo, se mantiene la estrategia de la “presión y el quiebre”. La apuesta ahora es que “en algún momento” o “algún día” se producirá el “quiebre” dentro del gobierno. Esa estrategia no ha funcionado ni creo funcionará

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Caracas.-En la noche del 3-1-22 diputados realizaron el segundo debate acerca de la reforma del estatuto de la transición, la cual fue aprobada por todos los partidos menos por la fracción 16J vinculada a Vente. Portales hablaron de una asistencia de 132 diputados entre principales y suplentes. Agregaron que la reforma fue votada por una cantidad que va de 105 a 107 parlamentarios.

Cada vez que escribo acerca del interinato hago una aclaratoria. Mi posición antes de su creación y luego, es que más que una estructura “de gobierno” la oposición debió concentrarse en construir un movimiento político nacional que le diera representatividad frente al país, y participar en las elecciones con las reglas del sistema autoritario para ganarle en una presidencial, y lograr la alternancia en el poder. En dos platos, sudar al autoritarismo con organización, discurso, programa, participar en las elecciones, y confiar en los votantes. Mi visión se acerca a algo similar al plebiscito de 1988 en Chile, con las diferencias que hay en el Siglo XXI. O, para el caso venezolano, lo que hizo el pueblo de Barinas el día 9-1-22. Esa ha sido mi prédica en el tiempo: el voto es el medio para un cambio de gobierno. Mientras en Caracas las élites y sus círculos juegan “a la resistencia” en Barinas, con el sufragio, decidieron una alternancia en el poder luego de casi de un cuarto de siglo de gobiernos regionales en manos de la familia Chávez.

Era mi aspiración para la AN elegida en 2015. Voté por eso. No por una estrategia para cesar al gobierno de Maduro a través de la “presión y el quiebre”. La oposición tomó ese camino el cual llegó a su punto máximo con la creación del interinato el 23-1-19 y el peso de la estrategia de la “presión y el quiebre” se puso en el exterior. Principalmente en Trump con la “máxima presión” y el “regime change”. Se pensó que con las amenazas del “catire” y los “incentivos” –principalmente a las FAN- el “régimen se quebraría”. No pocos auguraron la “fractura” en semanas, pero van 3 años. En marzo de 2020, se insistió en la misma estrategia con el “framework” que propuso Pompeo, ayudado por dos destroyers que Trump puso a navegar en el Caribe, para ver si ocurría el esperado “quiebre en la coalición dominante”. No ocurrió.

Llegamos a 2022 y el interinato es una estructura que se convirtió en un medio de vida para muchos. Es un status quo sin horizonte. Hoy no pocos descubren que el interinato “es para lo externo”, pero que hay que hacer el trabajo de organización interno. Era lo que había que hacer desde 2015. Estaba claro desde entonces. Para eso los venezolanos votaron por la MUD. Para que la oposición confiara en la sabiduría política del pueblo venezolano –como lo mostró el 21-11-21- y no en Trump y en su política de sanciones.

De la “transición en semanas” de 2019 se pasó al “en algún momento” y “algún día” de 2022. En un editorial “que no fue joda” de El Chiguire Bipolar con fecha 28-12-21 titulado “¿El chavismo ganó?”, muy comentado por la oposición cercana al interinato y a su estrategia; aunque el título es una interrogante, el editorial deja ver que “el chavismo ganó”.

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No creo que el “chavismo ganó”. Ganará cuando aborde de verdad su profunda corrupción e incompetencia en la gestión y acepte la alternancia en el poder. Cuando eso suceda, habrá “ganado”.

El párrafo final del texto de “El Chiguire” encierra el estado de ánimo y la esperaza del público que se identifica con el G4, “no sabemos cuándo, cómo o ni siquiera si existirá algún cambio político a mediano plazo”, afirma el editorial. Pero llegará “en algún momento”. Mientras el “momento” llega, hay que contentarse con las “pequeñas victorias del día a día”. Es la nuez del editorial.

Cualquier situación se asume como un “deus ex machina” que producirá el “quiebre”: Barinas, la CPI, la gasolina, el “koki”, las FARC, el ELN, las sanciones, “la pelea con Diosdado”, la abstención, si Maduro no fue a los desfiles militares, la reforma a la ley del TSJ, los rectores del CNE, Kazajistán, y pare usted de contar. Si, en el país de Asia central derribaron estatuas de Nazarbayev pero Tokaev sigue en el poder, dio la orden de “disparar a matar”, y recibió el apoyo de tropas de la OTSC –principalmente de Rusia- para “restaurar el orden público”. No estamos en los autoritarismos ni en el mundo de la Guerra Fría. Los autoritarismos de la segunda mitad del Siglo XXI ni siquiera se parecen a los autoritarismos del año 2000. Igualmente, represivos, pero para usar dos expresiones bien manoseadas, los autoritarismos recientes son “resilientes” y “líquidos”.

La oposición pasa mucho tiempo estudiando los autoritarismos del pasado pero poco en comprender los autoritarismos contemporáneos. Venezuela se parecerá más a sus pares autoritarios del siglo XXI que a la Venezuela del 23-1-58. Sin embargo, buena parte de la oposición sigue a la espera de su 23 de enero. Creo que no vendrá, por lo que hay que replantearse la estrategia y los métodos de lucha para alcanzar la alternancia en el poder mediante una elección presidencial.

Así que haré un análisis del estatuto que rige una estructura en la que no creo desde 2019, que enarbola una estrategia en la que tampoco creo, sea “el quiebre” precursor de los años 2001 o en su versión actual, que viene desde las municipales de 2013. Pero aquí voy con el análisis.

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II

Que la reforma del estatuto de transición haya sido aprobada por todos los partidos del G4 indica que hubo un acuerdo sobre el texto a reformar. Buscar el acuerdo fue el trabajo que se hizo desde el 27 de diciembre hasta el 3 de enero, como lo reconoció Guaidó en sus palabras el día 5-1-22 al ser prorrogado en el interinato. Basta ver los cambios en el texto del estatuto desde la reforma aprobada en primera discusión el día 27-12-21, al documento para la segunda discusión, y a la norma finalmente aprobada, para darse cuenta que hubo un proceso muy intenso de negociaciones que terminó en una reforma sustancialmente diferente a la acordada el día 27-12-21.

El estatuto reformado define una suerte de “gobierno concurrente entre el ejecutivo y el parlamento” o un “gobierno con un control más robusto por parte del parlamento”. En sencillo, Guaidó decide, pero el parlamento que culminó en 2020 evaluará sus decisiones para autorizarlas. En criollo, “Guaidó propone, y la delegada en casi todos los casos, dispone”. Por eso hablo de “concurrente”. Se requiere la autorización de la delegada o del parlamento de 2015 para decisiones que el interinato tome de manera autónoma, pero la delegada también lo tiene en algunos casos como la designación de personas como “representantes internacionales de la Asamblea Nacional” (artículo 16).

Para darle soporte a esta idea del “gobierno concurrente”, hice un análisis morfológico simple de las veces que palabras vinculadas a la comisión delegada y al interinato aparecen en el texto integrado del estatuto y son (junto a sus derivados): autoriza 12 veces y designa 5 veces para la delegada; solicita 2 veces, presenta 1 vez, propuesta 2 veces, y designa 4 veces para el interinato.

Para la delegada, aparecen en el texto 17 veces palabras vinculadas a autorizar o a designar. Para el interinato, resultaron en 9 expresiones vinculadas a solicitar, presentar, propuesta, o designar que se observan en la norma de 2022.

Si los números totales (17 + 9) se llevan a una categoría que puede llamarse “iniciativa ejecutiva o de control” para ejemplificar la relación entre la delegada y el interinato, la primera tiene un 65% de la iniciativa y el segundo un 35% de la iniciativa.

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Lo que se quiere decir es que, en la reforma del estatuto para la transición, el control de la delegada sobre el interinato se fortaleció dado que en el texto modificado con respecto a la norma de 2020, los supuestos para las autorizaciones que la delegada otorga a las propuestas hechas por el interinato aumentaron.

Es evidente que se acordó una reforma para un interinato más acotado, si se compara con estatutos pasados. Veamos en los estatutos lo relativo al presidente encargado (subrayados nuestros).

En el estatuto original de 2019 se definió así, Artículo 14. El Presidente de la Asamblea Nacional es, de conformidad con el artículo 233 de la Constitución, el legítimo Presidente encargado de la República Bolivariana de Venezuela. Los actos del Presidente encargado serán sometidos al control parlamentario de la Asamblea Nacional de conformidad con el artículo 187, numeral 3, de la Constitución”.

En el estatuto modificado el día 26-12-20 se estableció que, “Artículo 15. El Presidente de la Asamblea Nacional es, de conformidad con el artículo 233 de la Constitución, el legítimo Presidente encargado de la República Bolivariana de Venezuela. Ejercerá sus funciones bajo los lapsos y circunstancias determinados en el artículo 12 del presente Estatuto. Los actos del Presidente encargado serán sometidos al control parlamentario establecido en el artículo 187, numeral 3, de la Constitución”.

En el documento aprobado el día 3-1-22 –Gaceta Legislativa Nº 56 del 6-1-22- se escribió que, “Artículo 15. El Presidente de la Asamblea Nacional actuará como encargado de la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela a los efectos de defender la democracia y dirigir la protección de los activos del Estado en el extranjero. Ejercerá sus funciones bajo los lapsos y circunstancias determinados en el artículo 12 del presente Estatuto y la Constitución. Sus actos serán objeto de las potestades de control de la Asamblea Nacional”.

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Ya en 2020 se acortó al interinato si se compara con 2019 porque se redactó que “(…)ejercerá sus funciones bajo los lapsos y circunstancias determinados en el artículo 12 del presente Estatuto”, redacción que se mantuvo en el cambio de 2022. Pero hay una modificación interesante. En 2022 se suprimió la frase de los estatutos de 2019 y 2020 que hacen referencia a, “(…)de conformidad con el artículo 233 de la Constitución, el legítimo (presidente)(…)”. En 2022 se le define de manera menos ostentosa y más demarcada, “El Presidente de la Asamblea Nacional actuará como encargado de la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela a los efectos de defender la democracia y dirigir la protección de los activos del Estado en el extranjero”.

Tiene dos funciones solamente “a los efectos de”. De manera que se limitó la figura del interinato. Si bien esta definición estaba en el estatuto de 2020, se le ubicó en las “competencias” del “encargado”. En la reforma de 2022 son estos dos atributos los que definen al “presidente encargado”, y no hay un artículo sobre las “competencias del presidente encargado” como en la reforma de 2020.

Este cambio igualmente se observa en lo simbólico. Si bien Guaidó mantiene su carácter de “encargado”, en el estatuto de 2022 si se compara con el de 2020, se precisan y delimitan más las competencias de la delegada.

En el estatuto de 2020 no hay un artículo relacionado a la política exterior, solo un numeral como parte de las competencias de la delegada. En la reforma de 2022 se mantienen las 16 competencias de la delegada pero se agregó un artículo particular sobre “política exterior” que define la fuente de legitimidad del “interinato”: es la AN, no el reconocimiento de países. Dice el artículo 16, “El presidente de la asamblea nacional podrá, actuando como encargado de la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, en el marco de sus funciones ejecutivas establecidas en la constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en el artículo 15 del presente estatuto, designar jefes de misiones diplomáticas ante los países que reconozcan la legitimidad de la institucionalidad derivada de la Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre de 2015, solo mientras persista este reconocimiento(…)” (cursivas nuestras). Es decir, son representantes de la AN no de Guaidó. Cuando un país no reconozca al parlamento de 2015, ya no son representantes independientemente de la voluntad del interinato como instancia.

La reforma también busca abordar las afirmaciones y hechos que comunican poca transparencia y manejo ineficiente de recursos públicos por parte del interinato. Guaidó habló de “decretos” para eliminar algunas instancias y la norma habla de reestructurar al centro de comunicaciones.

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Con respecto al borrador para la segunda discusión -que no fue aprobado- en el cual se especificaron instancias del interinato a suprimir, efectivamente Guaidó publicó “decretos” para eliminar estructuras del interinato (Gaceta Legislativa Nº 56 del 6-1-22), pero no todas las que estaban en el borrador para la segunda discusión. Se mantienen la comisión para el Plan País, la de Ayuda humanitaria, y la de Salud y migrantes. Que estas supresiones se hayan quitado del texto integrado, pero se hicieron realidad, es otra evidencia de los acuerdos alcanzados entre el interinato y sus críticos dentro del G4.

Igualmente, la reforma aprobada planteó que no habrá un presupuesto con nuevos ingresos sino operará con los recursos no empleados en presupuestos anteriores, pero no indicó el monto de los recursos no usados antes, ni tampoco fueron mencionados por Guaidó o Guanipa en sus palabras el día 5-1-22.

III

La lógica política que le encuentro a este acuerdo para la reforma del estatuto de la transición es que tanto PJ como VP cedieron en sus propuestas máximas para encontrar una que los satisfizo. Mi análisis es que se busca igualar el juego político dentro del G4. Será un control entre los partidos que lo integran. Algo como que “todos se vigilan”, por lo que, en teoría, todos tendrán “incentivos” para “no meter la pata” porque todos se observan. Ya no es necesario el consejo político que estaba en la reforma de 2020 –el cual nunca se designó- porque ese consejo era una instancia aparte para supervisar al interinato, pero ahora el consejo político es la delegada con un Guaidó centrado fundamentalmente en la protección de los activos del país que esta instancia tiene bajo su control y “defender la democracia”.

Es muy probable que PJ tuviera aprehensiones hacia VP porque el interinato tenía mucho poder y sin contrapesos, terminó en un poder de los “amigos de la causa” que desbalanceó la dinámica interna dentro del G4, con un VP con poder y recursos –incluso de chantaje contra movimientos o figuras del G4 y fuera de ella que tuvieran críticas al interinato, su estrategia, y manejo de recursos públicos- que dictaba la pauta y los otros partidos tenían que acatarla aunque estuvieran en desacuerdo, para no pagar un costo en la opinión pública, ser llamados anti-unitarios, y recibir el chantaje de las redes sociales que favorecen al interinato, las que espetan a los críticos que “son alacranes”, “ayudan a Maduro”, “y es mejor no hablar de eso porque estamos en guerra”.

VP cedió poder dentro del G4 a cambio de mantener a Guaidó y la figura de la “presidencia encargada”. PJ cedió poder en no suprimir o disminuir mucho esta figura a cambio de tener un parlamento con mayores capacidades para controlar al interinato.

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El igualar el juego político viene porque la delegada autorizará lo que el interinato presente y es razonable suponer que los partidos del G4 tendrán sus representantes en el cuerpo de 18 personas. Igualmente, Guaidó y el procurador estarán obligados a asistir a esta instancia, verse cara a cara y debatir con sus pares. Algo como que la delegada será el “Borgen venezolano”, ya que en esa instancia harán vida y se verán la cara todas las fracciones políticas que la integran.

Al ser una instancia en la que todos “se verán la cara” porque ahora todos tienen “incentivos” para estar allí, todos se van a vigilar y las aprehensiones acerca de quién tiene más poder que otro, pueden bajar. Es la lógica política que le veo a la reforma del estatuto de la transición.

Hay que ver cómo la reforma opera en la práctica porque es una suerte de híbrido entre el ejecutivo y el parlamento como un gobierno concurrente. La desventaja es que muchas manos pueden tomar malas decisiones. La ventaja es que los intereses de cada partido serán más visibles en la delegada. Cualquiera de sus integrantes podrá reclamar al otro de manera privada o pública, y esto es un fuerte mecanismo de control frente a intereses que no se hacen transparentes.

Una fortaleza política a mediano plazo de la reforma es que fue acordada entre todos, lo que significa que la unidad del G4 se mantiene, aunque las diferencias son entre PJ y VP. AD y UNT no han terciado mucho, pero al votar por la reforma asumo que están de acuerdo y no ocurrió lo de 2020 cuando se reformó el estatuto por primera vez, que AD salvó el voto.

La ventaja política puede ser que los partidos al no sentir que hay alguien por encima –Guaidó mantiene su “presidencia” pero es uno más que deberá comparecer mensualmente a la delegada o cuando sea requerido- porque todos son una especie de “primus inter pares”, puede crear una rutina en donde los partidos del G4 vuelvan a tener confianza entre sí y puedan trabajar de manera más coordinada. El espacio para lograrlo puede ser la delegada en donde todos estarán igualados.

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Al tener un espacio común para discutir sea el tema del revocatorio o de las presidenciales de 2024, por ejemplo, los partidos pueden acordar reglas para lo que parece serán las inevitables primarias y crear instituciones en las que hasta María Corina Machado decida medirse y pueda lograrse una candidatura más sólida por parte de la oposición G4.

En resumen, la reforma del estatuto de la transición es la manifestación normativa de un acuerdo político. Este es que todos aceptaron ser iguales y vigilarse. No hay nadie por encima de otro, situación indispensable para generar confianza intra e interpartidista y poder actuar coordinados si así lo deciden en el G4. Si resulta, no habrá aprehensiones que es lo que causa la figura del interinato, que maneja dinero –aunque los partidos reciban de esa figura- designa funcionarios, controla las comunicaciones, y otra serie de funciones que los partidos no VP y quienes no están en el grupo Guaidó vieron con recelo como un poder que estaba por encima de ellos, que no rinde cuentas, y que solo les quedaba aceptar sus decisiones en aras de la unidad, “sin aviso y sin protesto”, para evitar ser chantajeados en redes sociales.

No se descarta que otro motivo para la reforma sea que los propios partidos del G4 vieron que su gestión administrativa es poco transparente y muy cuestionable –el caso Monómeros lo ejemplifica, que es uno sumamente grave pero no parece relevante dentro del mundo del interinato- y decidieron ellos mismos limitarse por la situación en que está Monómeros -la intervención de Supersociedades de Colombia se prorrogó, porque todavía el estado de la empresa es de cuidado- y por la presión de buena parte de la opinión pública, no solo nacional sino internacional que los percibe como nada transparentes en el manejo de recursos de la nación.

Para evitar deteriorarse más como partidos y perder credibilidad en su público, decidieron limitarse y crearon una suerte de control al interinato desde la delegada.

Parece que el G4 aprovechará el momento para abordar dos temas importantes.

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El primer tema, lo relativo a los recursos y la transparencia en su manejo. Guanipa afirmó que la conducción del caso Monómeros afecta la imagen de la oposición. El G4 tiene conciencia que su manejo de los recursos públicos no es transparente y que sus decisiones, en el caso de Monómeros, llevaron a que la empresa tenga el control de Supersociedades de Colombia. Esto sin mencionar algo muy serio: el intento de toma hostil que fue reconocido por Guanipa en sus palabras del día 5-1-22, quien señaló que “se detuvo” esa maniobra.

Si bien Guaidó secundó a Guanipa en este llamado y empleó el “carajo” con el que quiere mostrar dureza y arranca los aplausos de sus seguidores -aunque no es la primera vez que lo dice- el hecho es que el interinato y la oposición G4 no tienen buena opinión en el tema del manejo y empleo de los recursos públicos. De hecho, en sus palabras del día 5-1-22 Guanipa señaló que se nombró otra comisión para el caso Monómeros, pero que está paralizada porque falta un integrante para conformarla. Es evidente que no hay interés de los partidos del G4 en que esta investigación avance porque todos deben estar involucrados en el mal manejo que tiene a la compañía en la penosa situación financiera que exhibe.

Pero no es solo Monómeros. El día 3-1-22 también se aprobó la ley del fondo de salvación, pero poco se sabe de ella, más allá que el monto a solicitar es el mismo de 2020: 80 millones de dólares (artículo 3 de la ley, Gaceta Legislativa Nº 56 del 6-1-22). Del estatuto se habla y se conoce, pero de este instrumento no se habla ni siquiera, cuánto es el dinero no empleado de los presupuestos anteriores. La nota de la web de la AN que habló de este asunto titulada “AN aprobó en segunda discusión reforma parcial de la Ley del Fondo para la Liberación de Venezuela y Atención de Casos de Riesgos Vital” del día 4-1-22, no abordó nada de las inquietudes que hay sobre los recursos manejados y de los que dispone el interinato.

Otro ejemplo de la poca información del interinato es que el día 12-2-21 se aprobó la resolución Nº 009 publicada en la Gaceta Legislativa Nº 41 de fecha 18-2-21, que exigió a los funcionarios de “alto nivel” del interinato presentar su declaración jurada del patrimonio para el día 31-3-21. Este lapso se prorrogó hasta el 30-4-21 (resolución Nº 18 de fecha 30-3-21 publicada en la Gaceta Legislativa Nº 43 del 31-3-21).

Entré en la página web de la contraloría del interinato –www.consejodecontraloria.org revisada el día 8-1-22 a las 3:40pm- y no hay ninguna noticia que informe que se cumplió con esta exigencia. No hay que decir nombres, solo informar que se cumplió con esta etapa. Pero no hay información. La noticia más reciente va para el año: 4 de abril de 2021, en la que se comunicó la prórroga para entregar la declaración jurada del patrimonio. Aparece una nota del contralor del interinato con fecha 26-2-21 en la que llamó a cumplir este requisito el cual, de acuerdo al funcionario, también incluye a quienes ocuparon altos puestos en el interinato.

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¿Alguien sabe si las declaraciones juradas del patrimonio se entregaron?

El segundo tema –que Guaidó abordó en sus palabras el día 5-1-22- es trabajar para la llamada “reunificación de la oposición”. Que se haya aprobado el estatuto con el voto de todos los partidos del G4 es un primer paso, pero hay que ver dos cosas.

La primera, la situación dentro de los partidos del G4. Lo anterior porque si bien se logró un acuerdo, persiste el tema de las diferencias sobre la estrategia, que el estatuto de transición no abordó porque su reforma es más para controlar al interinato que para definir una estrategia aunque tiene metas, en la que todos están de acuerdo. Es lo que parece, pero puede que no.

El día 5-1-22 Capriles hizo una serie de tuits en su lenguaje críptico, pero luce que son una crítica a la AN de 2015. El dirigente de PJ tuiteó, entre otras cosas, que “Hoy 5E se oyeron discursos que sólo quedarán en los oídos de una parte de la dirigencia. Los barrios, comunidades y urbanizaciones de una clase media golpeada claman por cambios reales; haremos todos los esfuerzos en esa dirección. El venezolano habla y no podemos quedarnos viendo pa’ los lados. Acompañar, ayudar, proponer y luchar con los venezolanos sobre la base de la realidad y la verdad debe ser prioridad, quizás ello permita ser nuevamente una alternativa que despierte el interés de la mayoría”.

Mensaje que recibió un tuit de respuesta de Yon Goicoechea de VP, “Qué mala es la soberbia… Hay gente que ni lava ni presta la batea!. Me sorprende la incapacidad de Capriles de plantear ideas útiles, más allá de sus esfuerzos por destruir a la propia oposición. Cómo la loca del muelle de San Blas, esperando el ‘tiempo De Dios”.

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¿Son diferencias entre VP y PJ o dentro de PJ hay diferencias por el acuerdo logrado con VP para reformar el estatuto de la transición? Es decir, a lo mejor el acuerdo fue de un grupo de PJ con VP en el que no está Capriles. Si es así, las diferencias sobre la estrategia se mantienen, aunque Capriles no termina de precisar la suya y solo la deja en un lenguaje misterioso, como es su costumbre.

Los partidos del G4 lograron un acuerdo para reformar el estatuto, pero no está claro si hay acuerdos más densos, sobre la estrategia y tácticas.

Otro asunto es cómo se lleva este acuerdo fuera del G4. En este tópico, desde 2019 Guaidó no ha sido exitoso más allá de lograr el apoyo de su círculo y de otras figuras como María Corina Machado, quien luego marcó distancia con el interinato. Hay que recordar que en la euforia de la “máxima presión” y del “quiebre inminente” se dejó de lado al Frente Amplio y solo se habló de esa instancia en agosto de 2020, para dejarla de lado nuevamente. En otras palabras, Guaidó no ha tenido éxito en acercarse a movimientos políticos y sociales distintos al G4 o movimientos satélites que lo apoyan.

Lo que se logró con el acuerdo para reformar el estatuto de la transición fue evitar que la oposición mostrara diferencias con dos estatutos a discutir el día 3. Pero hay que ver cómo funciona la relación entre la delegada y el interinato porque en la norma de 2020 había prescripciones para la rendición de cuentas, no tan claras como las de 2022, pero existían, no funcionaron, lo que desató la crisis entre PJ y VP, que llegó a su pico con las afirmaciones críticas contra esta figura hechas por Julio Borges en diciembre del año pasado. Hay que ver si en esta ocasión el “check and balance” opera y el G4 puede actuar con mayor cohesión, coordinación, y eso le permita acercarse al mundo político y social que no está en el G4 y que tiene críticas a esta instancia política y al interinato.

PJ y VP lograron regular su conflicto pero ¿y la estrategia? es la “materia pendiente” desde 2013.

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