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Ricardo Sucre: El interinato nunca existió

El politólogo tiene una evaluación desfavorable sobre los resultados de la consulta popular y el interinato de Juan Guaidó. «No tiene base jurídica ni política», dice

Miguel González

Caracas.- Ricardo Sucre piensa que la oposición debe reconectarse «con la realidad política» del país para llevar a cabo una «iniciativa eficaz». Y es que para este politólogo, la administración interina de Juan Guaidó no existe. Nunca existió, ni siquiera en 2019, apunta. Y luego sentencia: «La oposición se ha anulado a sí misma».

Ricardo Sucre es Politólogo de la Universidad Central de Venezuela; Comunicador Social egresado de la Universidad Católica Andrés Bello y Psicólogo Social de la Universidad Simón Bolívar. Entre los años 2009 y 2014 formó parte del equipo asesor de la extinta Mesa de la Unidad Democrática, y es autor de «La amenaza social y el autoritarismo en Venezuela».

En una entrevista concedida a El Cooperante, Sucre discutió la estrategia ejecutada por la oposición, particularmente luego de la jura de Juan Guaidó el 23 de enero de 2019, cuando el mantra del «cese de la usurpación» se convirtió en eso: un mantra y nada más, pues Nicolás Maduro sigue aferrado al poder y las fuerzas democráticas parecen diluirse entre pugnas internas y la incapacidad para cumplir con los objetivos trazados.

De allí que Sucre proponga que la oposición debe «reconectar con la política», pues en los partidos «cada quien anda por su lado» y el balance de las últimas semanas, tras la consumación de la Consulta Popular y la declaratoria de continuidad constitucional del Parlamento, «es muy pobre».

Fracasado el mantra del cese de la usurpación: ¿Debe la oposición planteare un viraje en la estrategia?

Sí. El problema que yo veo en la oposición cómo se reconecta o cómo se conecta de nuevo con la realidad política venezolana, con la capacidad de poder hacer alguna iniciativa con eficacia. Yo veo a la oposición muy aislada, en su mundo. El precio de todo eso ha sido el abandono de la política, el abandono de hacer una propuesta, un discurso, una narrativa. La oposición se ha anulado a sí misma.

¿A qué llama usted «reconectar con la política»?

A la capacidad que pueda hacer algo, es decir, cuando te digo poder hacer algo, es ser importante, tener ideas, tener un planteamiento, desde que se tome en cuenta. Yo por ejemplo ahorita noto en redes sociales que las noticias de la oposición, todas, no tienen el peso de antes. Entonces es la posibilidad de hacer algo, de que seas noticia, de que puedas tener una idea, un planteamiento, una propuesta o que puedas accionar políticamente en términos relevantes.

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¿A qué llamo yo relevante? que tengas de capacidad de poder movilizar, que tengas poder social, tengas poder sindical o que tengas poder, me refiero a eso. La vía que yo encuentro, por supuesto además la vía por excelencia venezolana que te reconecta o te vincula rápido es la vía electoral. Reconectarse es que ese potencial político pueda manifestarse: desde ser noticia hasta de poder tener la capacidad de poder lograr o una negociación con el gobierno o ir a unas elecciones.

¿Qué papel están jugando el G4 en esa reconexión o en ese intento de conexión con la base? ¿O es que no hay un esfuerzo por conectar con la base por parte de los partidos políticos?

Hay un esfuerzo, pero cada quien por su lado. Yo noto que eso está muy desunido, noto que no es un esfuerzo conjunto. Cada uno está haciendo su esfuerzo por su lado y como te decía en una de las preguntas anteriores, dando unas vueltas, unos saltos de garrocha. Veo que bueno Acción Democrática pareciera acercarse al tema electoral regional. A Primero Justicia también la veo en la misma onda, pero la diferencia es que PJ busca polarizar con el tema sobre los municipios mirandinos. Todavía no tengo una señal clara por dónde va Un Nuevo Tiempo. Y Voluntad Popular pareciera seguir en la misma estrategia, del quiebre, de la fractura.

¿Fue entonces un error plantear la vía insurreccional a sabiendas de que no tenía la capacidad para llevarla a cabo?

Yo estoy en el grupo que planteó que eso nunca debió haberse hecho así. En buena parte de la historia política venezolana se cuenta que frente a un gobierno autoritario hubo insurrección. Pasó con Juan Vicente Gómez, con Marcos Pérez Jiménez, pasó en la lucha armada y pasa ahorita. Hay una historia de que la política de la insurrección es viril y lo demás es fresita. La segunda razón es como una mezcla de acción y reacción; es decir, efectivamente el gobierno ha reprimido a la oposición y la reacción por supuesto que se consigue frente a eso es si te golpea tu respondes. Y la tercera razón yo diría que es también una suerte de mucha irresponsabilidad, yo diría del público, porque eso es lo que también pide el público, entonces los políticos están muy atados hoy a lo que pide el público. El público venezolano pide un política insurreccional como si eso fuera tomarse un refresco. El ecosistema en el que se mueve el público opositor es el de las redes sociales.

¿Por qué la oposición responde a ese público de redes que no es mayoritario?

Yo creo que ese público de las redes sociales representa muy bien a lo que es el público de la oposición. El público opositor en su gran mayoría quiere medidas extremas, una intervención militar externa, no quiere ir a votar… Twitter es una red social que utiliza más el mundo opositor, aunque no de la generalidad del país.

El argumento para abstenerse de participar en las elecciones legislativas fue la ilegitimidad de las autoridades del Consejo Nacional Electoral. ¿Cómo ir a elecciones si no cambian las condiciones, por ejemplo?

Pareciera que van a ir más grupos a estas elecciones y no solo lo grupos de participación de diciembre pasado. En todo caso yo creo que la vía como se va a resolver eso es un poco por lo que hemos hablado anteriormente. ¿Cómo darle la vuelta? No vas a decir directamente vamos a las regionales porque evidentemente eso genera un rechazo y esa matriz está muy solida en ese público opositor, pero pienso que la solución es presentarlo como la lucha por la integridad de nuestro municipio en caso de los mirandinos, o por la integridad de nuestro gobernador que está siendo atacado, en el caso de Barreto Sira en Anzoátegui.

Habría que ver cómo la gente lo toma y si decide y a participar pero creo que esa será la vuelta que se le va a dar. Si no cambia sistema electoral o no hay condiciones, ese es otro asunto para la discusión.

¿Cuál es el balance que deja al país el ejercicio de la consulta popular de diciembre?

Yo diría que el balance es muy pobre. Una de las cosas que a mí me llama la atención es que ni los propios promotores de la consulta le han sacado el jugo a la consulta; es decir, se hizo y eso quedo así para mi sorpresa, porque yo pensé que la consulta iba a ser un elemento dentro de un discurso para legitimar unas acciones. Internamente yo noto que ni siquiera los promotores de la consulta hablan de ella, ni siquiera para darle fuerza a sus posiciones. No fueron unos números malos, pero son unos números que te invitan a trabajar políticamente. A lo mejor pensaban que obtendrían unos 10 millones de votos, pero eso no pasó. Siento que sus propios promotores han sido inconsecuentes con la propia consulta.

Luego de esa consulta popular, la oposición agrupada en el Parlamento saliente declaró la continuidad constitucional de la legislatura. ¿Cómo valora esa continuidad a la luz de la práctica?

Yo no tengo una evaluación favorable. No la tuve tampoco cuando en el 2019 Guaidó asumió el interinato. Yo entiendo la estrategia: se quiso hacer la famosa tesis del poder dual, que a través de la presión se iba a crear una crisis en el chavismo y en los militares y ahí se produce una figura para la transición. Eso dice el manual y está bien, pero en la práctica no se dio así . Tienes un gobierno interino que a mi modo de ver no existió ni en el 2019 ni en el 2020 ni en el 2021. Ya no hay un reconocimiento unánime de la comunidad internacional. Ninguno reconoce tampoco a Maduro, eso es una realidad. Pero que no reconozcan a Maduro o a las elecciones parlamentarias no quiere decir que reconozcan un interinato.

Parte del fracaso de la estrategia opositora fue jugar al interinato. Lo lógico era que te hubieras declarado como un gran líder político o gran cabeza o una gran construcción de un movimiento nacional social que iba a luchar por elecciones, no por un mantra de uno dos y tres. Pero creaste un gobierno interino y eso terminó en una cosa burocrática, de casos de corrupción, en señalamientos. El interinato está muy disminuido y no da inmunidad. La inmunidad de Guaidó, es que él es Guaidó y es una figura conocida, pero no porque sea de un interinato. Es insistir en un error que complica al G4 y dificulta el planteamiento de la primera pregunta: la revisión y la reorientación. El interinato no tiene base jurídica ni política.





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