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La Lupa

¿Se disolvió el clima de distensión de comienzos de año?

A comienzos de 2022 había un clima de distensión política: visita de una delegación de los EUA, encuentro en Miraflores con integrantes del Foro Cívico, visita de la OIT, por mencionar los más importantes. Ese clima parece se evaporó a mitad del año 2022. No se ve. Lo visible es la pesada inercia de vivir en Venezuela ¿Qué pasó? ¿Es la falta de “buena voluntad” del gobierno, que los corridos en 7 plazas de cierta oposición restriegan a cada rato para confirmar “que están en el lado correcto de la historia”? Puede ser, pero tengo una hipótesis diferente, que es atrevida. Las demandas de la sociedad se expresan, pero el Estado define cómo procesarlas, sorprendido. El gobierno optó por no confrontar o reprimir a la sociedad, sino que promueve su propia distensión en algo muy característico del chavismo que es ir adelante de los hechos. Antes que la sociedad conciencie y reclame, por ejemplo, que el PSUV llevó a la AN a diputados narcos y malandros, los detiene, éstos mandan sus cartas de renuncia al parlamento “de manera voluntaria”, y la noticia apenas sale en medios o no tiene mayor relevancia. Es la lógica del gobierno: que los agravios no lo sobrepasen. El clima de distensión sí y no se evaporó. Sí, porque el gobierno no ve a la sociedad como un igual. No, porque el ejecutivo escucha los agravios de la sociedad, pero “a su manera”

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Caracas. Una nota de Noticiero Digital publicada el día 25-7-22 en la que el expresidente de Fedecámaras, Jorge Roig, habló acerca del tema de las relaciones entre el gobierno, empresarios, y trabajadores, me puso a pensar.

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El exdiputado de La Causa R manifestó que, “se supone que estamos en una etapa de paz y estas persecuciones dirigidas a criminalizar la protesta no están bien vistas”, al criticar -con razón- la detención de dirigentes del mundo sindical por protestar mejores condiciones de trabajo y contratación. Agregó algo importante: las reuniones formales entre los tres sectores -la tripartita: gobierno, empresarios, y trabajadores- acordada durante la visita de la OIT al país en abril, “se han estacando y espero que se retomen este mes de agosto porque hay que rendirle cuenta a la OIT en noviembre sobre las observaciones que se hicieron”.

Esto fue lo que me puso a pensar ¿Qué sucedió con todo ese clima de distensión de hace unos meses? Las reuniones con los EUA, con el Foro Cívico, la visita de la OIT, por nombrar los eventos más relevantes. Ese clima se desvaneció o así parece. La explicación convencional dirá que es “porque al gobierno no le interesa”, “siempre hace lo mismo, son ingenuos o cómplices quienes le creen”, o “no tiene buena voluntad porque encarna el mal”, respuestas favoritas de los corridos en 7 plazas de la política y de la vida que abundan en cierta oposición, aunque incapaces de alcanzar el poder a pesar de haber tenido recursos y apoyos jamás soñados por oposición alguna antes de 2015.

Sí y no se evaporó ese clima. Sí, porque efectivamente el gobierno no quiere una relación entre iguales. Las cosas son a su manera. No reconoce que se le pueda reclamar de igual a igual. Siempre exhibe esa superioridad moral que le encanta –curiosamente, a cierta oposición también le gusta- y frente a las críticas justificadas, responde como ofendido. Es muy delicado a pesar que “si alguien sabe de calle, somos los chavistas”, como afirmó el presidente del parlamento, Jorge Rodríguez, en la sesión del día 4-8-22.

En esa sesión, el diputado Bruno Gallo (AP) intervino para cuestionar al instructivo Onapre. La respuesta del presidente de la AN fue insólita. Entre otras cosas dijo que, “No hay un solo índice de bienestar social que no haya sido absolutamente superado, más allá de las metas del milenio, índice Gini, índice del salario, índice de desigualdad, índice de pobreza, alfabetización, acceso al agua potable, ni uno que no haya sido avanzado y superado por la Revolución Bolivariana”. Extravagante la respuesta del presidente de la AN. Especialmente en el “acceso al agua potable”. Pero así es el gobierno: te mira de arriba abajo, con una falsa superioridad, cuando se le dice que no lo hace bien.

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Pero al mismo tiempo no desapareció ese clima de distensión porque noto en el gobierno una aproximación diferente a los problemas y agravios de la sociedad. Tengo una hipótesis bastante atrevida: hay una sociedad que protesta pero que todavía no se define cómo ese contencioso se llevará con el Estado. Ese vacío en particular lo llena el mismo gobierno, al cambiar su manera de afrontar los reclamos de la sociedad. Ya no es –o menos- con el “palo a la lámpara” o el discurso cursi y desafiante que si “el fascismo….”. El mensaje está, claro, pero me luce que es para “la galería” porque en lo sustantivo del poder, el comportamiento es otro. En sencillo, a lo mejor al ejecutivo no le interesa mantener el clima de distensión porque busca otra distensión –su distensión- de manera directa con los agraviados y con las reglas de las instituciones agraviadas, si aplica.

No es que el gobierno construya su propia oposición o protesta -la llamada “oposición pret-a-porter”- sino que busca canalizar esa protesta dentro del sistema con una aproximación menos agresiva. No la puede domar o suprimir, pero la busca canalizar. Si esto es así, la sociedad también tiene una responsabilidad importante: en parte, el autoritarismo o menos del sistema político va a depender sobre cómo la sociedad lleve sus agravios. No es un chantaje sino un juego político interactivo, en el que el ejecutivo contiene su represión, pero al mismo tiempo no puede ceder para un juego equilibrado con la sociedad, porque su visión del poder es concentrada y monocrática. Lo que resulta, entonces, es un tablero complejo, que no está terminado, y que se hace en cada conflicto, principalmente el social, no el político. En un pulseo permanente y el resultado final dependerá de las “decisiones estratégicas y tácticas” tanto del gobierno como de la sociedad.

Hay dos casos en donde observo esta tendencia del ejecutivo: las elecciones para los egresados en la UCV del día 13-7-22 y la rueda de prensa del PSUV del día 25-7-22.

En el caso de la UCV, se manifestó a través de su propio movimiento dentro de la universidad, “Juntos por el patrimonio”. Es un dato interesante porque sugiere que el ejecutivo concienció que no puede seguir o menos, con las intervenciones de manera directa en la UCV porque genera rechazo en el público lo que, a su vez, afectaría el clima de estabilidad política que el gobierno quiere mantener. En el caso de la UCV, las reparaciones que hace en la “casa que vence la sombra”. Así las cosas, luce que dará la pelea dentro de las instituciones de la universidad.

El día 21-7-22 “Juntos por el patrimonio” emitió un comunicado en el cual desconoció el último recuento en la facultad de humanidades y educación. Por lo tanto, no validó el resultado en la instancia del consejo de facultad, en una mesa de la escuela de educación (se recuerda que se votó por 4 instancias en las elecciones del 13: claustro, asamblea de facultad, consejo de facultad, y consejo de escuela).

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El tercer recuento hecho en esta facultad es lo que Juntos no reconoce. Fue un comunicado con poco lenguaje chavista, y más para fijar una posición, lo que muestra que el gobierno sabe el terreno que pisa. Asume que no puede intervenir de manera directa en la UCV y parece que dará la pelea política dentro de la UCV. Sin embargo, obtuvo del TSJ un amparo que anuló el recuento en esa mesa y, por ende, la proclamación en esa instancia en particular de las elecciones de los egresados. Aún con esto, mantengo que el chavismo dará su pelea con las reglas de esta elección.

Otras veces el chavismo ha ido a un TSJ que domina para tener decisiones a su favor. La diferencia ahora es que, en primer lugar, esta decisión no trajo ruido. El chavismo no ha hecho una bulla por eso. Uno puede pensar que busca que se tramite dentro de las reglas que hay. No se ha metido el ejecutivo sino Juntos lo tramita. Puede ser algo como, “den ustedes su pelea, aunque los vamos a apoyar, pero no es nuestra pelea”.

Lo segundo es que es un amparo para una mesa en particular, con un recuento en específico. De acuerdo al comunicado de Juntos, no objetó los dos recuentos previos sino el tercero, el que consideró impuesto, y sin avisarle. Es lo que reclama. Lo que infiero es que el contencioso se quiere llevar dentro de las instituciones que hay en la UCV.

Si es así, será interesante ver cómo se da la lucha entre el gobierno que es minoría en la UCV y la oposición que no tiene la fuerza política organizada en el país, pero sí la posee en la UCV. Si el gobierno se mantiene dentro de las reglas, u optará por “darle el palo a la lámpara” si ve que no puede ganar en este caso en particular.

No creo sea casualidad porque es una obra que no se puede hacer de un día para otro, pero la comisión de reparaciones del gobierno que trabaja en la UCV, buscó mejorar la placa que Jorge Rodríguez padre tiene en la universidad desde 1977.

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No pienso que tenga que ver con el comunicado de Juntos, pero sí muestra cómo el gobierno se ve dentro de la UCV: algo como “es nuestra universidad” pero lo nuevo es que no hay una acción fulminante para imponerse. Trata de hacerlo con menos beligerancia. El tuit de Jorge Rodríguez del día 25-7-22 sobre la placa de su papá no fue en “términos chavistas” –“los heraldos de la muerte” de Vallejo que cita mucho para referirse a la oposición, pero no ve los heraldos que hay en el gobierno al que pertenece- sino él y Delcy visitaron el lugar para “saludar a los trabajadores” y puso la foto del aviso cuando la placa se presentó en 1977. Un tuit para afirmar y no para aplastar, que puede dar apoyo a mi hipótesis que el gobierno busca llevar el conflicto dentro de ciertos marcos. No atizarlos, sino en un clima de gobernar en normalidad para atajar los agravios. La novedad es que escucha pero no es una relación entre iguales con la sociedad.

En esta línea de canalizar los reclamos sociales para no estimularlos, se inscribe la rueda de prensa del PSUV del día 25-7-22. Cabello reiteró que lucharán contra la corrupción y fustigó a los funcionarios a los que no les gusta que “el pueblo reclame”.

Nunca será ocioso ni cansón repetir que la corrupción de los gobiernos chavistas no tiene parangón en la historia de Venezuela. Tampoco tiene comparación su despilfarro y pésima administración, la que botó buena parte de 1,3 billones de dólares en fantasías ideológicas y delirios de grandeza, mayormente durante la época de Chávez, quien todavía tendrá el famoso “60% de popularidad” pero fue un pésimo administrador de los recursos de los venezolanos. 

Es evidente que el gobierno está consciente de los agravios de la sociedad y los casos de corrupción, los que ya no son solo de robo sino casos malandros que tocan a figuras del mundo oficial. Ultimas Noticias publicó que un diputado del GPP (de los Tupamaros) fue detenido por estar relacionado con el Tren de Aragua, y vinculado al asesinato de un policía de Aragua hace semanas. Por cierto, hay que ser bien caradura para hablarle a la policía – a propósito del día del policía, que fue el 16-7-22- cuando el PSUV llevó a la AN a un diputado vinculado con una banda criminal señalada de matar a un agente, grupo que se extendió a América del Sur para cometer sus crímenes. También el impreso informó que otra diputada del GPP por el estado Lara, fue capturada por estar vinculada al mundo narco.

Ante esta demoledora realidad de corrupción y delincuencia en sus filas, el gobierno cambia su manera de abordar el descontento que hay en la sociedad y lo hace a través de tres vías: busca canalizar los agravios y denuncias que vienen desde la sociedad con sus métodos –el 1 x 10 o “Bricomiles” por ejemplo- o porque se entera por los medios; no atiza el ambiente social –por ejemplo, el tuit de Jorge Rodríguez por la placa de su papá- y tener una gestión, línea que desarrolla por lo menos desde 2018.

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Todo esto se inscribe dentro de lo que considero es una de las estrategias centrales del gobierno: que el conflicto se canalice en sus instituciones o con su supervisión, pero con reglas de otras organizaciones, como puede ser el caso del recuento en las elecciones de egresados de la UCV.

Me parece un paso importante del gobierno, pero hay un problema. Será limitado si no ve a la sociedad como un igual. Su distensión no es una distensión, es cooptación. Así no va a funcionar. Funcionará si no busca cooptar los reclamos de la sociedad. Escuchar a la sociedad y tramitar sus reclamos para una pugnacidad menos desigual y más plural, que será su verdadera prueba porque hacerlo va contra su concepción monocrática del poder, que es propia de la izquierda insurreccional. Como mucho, acepta una “democracia supervisada”, pero no la pluralidad de una democracia verdadera que es lo que Venezuela necesita hoy para gestionar sus urgentes problemas. Necesita empatía, no una “lecture” de una “infalible vanguardia revolucionaria” como la ensoberbecida respuesta del presidente de la AN a su colega el diputado Gallo, cuando éste reclamó el instructivo de la Onapre.       



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