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Sebastiana Barráez reveló cómo funciona la estructura de torturas en sede de la Dgcim

El Cooperante | 1 julio, 2019

Caracas.- La periodista especializada en la fuente militar, Sebastiana Barráez, informó que en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) desde hace un tiempo, pero con mayor énfasis durante 2018 y en loo que va de 2019, una estructura de poder para liquidar por vía física y psicológica a quienes son detenidos por presunta conspiración.

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En una nota publicada en el medio Infobae, la periodista afirmó que los encargados de las torturas no son cubanos, sino policías y militares venezolanos. Señaló que uno de los hombres clave en ese “triángulo de terror” en lo que se convirtieron los sótanos de la sede de la Dgcim, en Boleita, es Alexander Enrique Granko Arteaga, mayor de la Guardia Nacional Bolivariana, egresado de la II promoción de Las Flecheras, en la Academia Militar en 2014.

Granko Arteaga ocupa el cargo de jefe de la Unidad de Asuntos Especiales de la Dgcim. Barráez explicó que el efectivo es un hombre de absoluta confianza de Iván Hernández Dala, jefe del organismo de inteligencia militar, lo que le ha permitido “imponer actos brutales” contra los detenidos.

“El otro factor en ese entramado de tortura lo constituyen los tribunales militares y la Corte Marcial. Una de las demostraciones más relevantes de la participación de la justicia militar es lo que ha sucedido con la juez del Tribunal primero de control Claudia Carolina Pérez Benavides de Mogollón. Ella no solo hace caso omiso cada vez que un militar detenido ha sido presentado con evidentes signos de tortura, sino que además ha sido determinante para desarrollar maniobras que les impida a los detenidos presentarse con su abogado privado”.

La periodista aseguró que la juez, a través de subterfugios, hace que los imputados sean asistidos por defensores públicos militares que, por supuesto, “nunca los defienden porque obedecen a sus jefes superiores”.

Asimismo, indicó que otro elemento a considerar es un grupo de médicos forenses del Hospital Dr. Domingo Luciani​, en El Llanito, que se limita a firmar las certificaciones sobre la situación de salud de los detenidos. “Ellos omiten las marcas, moretones, golpes, heridas y cicatrices recientes de los militares presos”, dijo Barráez.

Para ampliar la información publicada por Infobae, haga click aquí.

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