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La Lupa

Segunda vuelta en Colombia: innovar con la historia

Gustavo Petro y Francia Márquez ganaron la segunda vuelta de las elecciones en Colombia con una votación robusta. Los colombianos dieron un mandato claro que refleja los cambios en los valores que experimenta esa sociedad. Consideraron que Petro y Márquez son las personas adecuadas para darles forma política. Para que Colombia se parezca más a los colombianos. En ese sentido, “el pueblo nunca se equivoca”. Ahora viene gobernar. Es famosa la frase del gobernador de NY, Mario Cuomo, “se hace campaña electoral en poesía, y se gobierna en prosa”. La prosa de los actores políticos de Colombia se lee bien. Muestran altura política. Tal vez porque en América del Sur estamos cansados de lo que países desarrollados comienzan a vivir: polarización y extremismos. Queremos salir de los “blue and red states” que parece el camino que los EUA toman. En Colombia, se quiere dar otro chance a la paz con el Gran Acuerdo Nacional propuesto por Petro. No se puede hacer un pronóstico. El mundo del Siglo XXI es impredecible. Pero Petro y Márquez tienen la llave para repetir la historia o para innovar con la historia

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Caracas. Con este segundo artículo, cierro el tema de las elecciones en Colombia. El día 8-6-22 escribí para El Cooperante uno sobre la primera vuelta. Expresé un escenario cerrado -los resultados reales no fueron tan cerrados- que veía a Petro más robusto para llevar un gobierno, aunque no hice pronósticos sobre su victoria, y de una América del Sur que hace una corrección a la izquierda, pero con izquierdas variadas.

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El día 19-6-22 se hizo la segunda vuelta. Ganó Petro con el 50,4% seguido de Rodolfo Hernández con el 47,31 por ciento. A pesar de ciertos pronósticos sombríos, todo se desarrolló muy bien. Duque felicitó a Petro y ya tuvieron su primera reunión de “empalme” el día 23-6-21. Rodolfo Hernández reconoció los resultados. Uribe también y aceptó una invitación del presidente electo para conversar. Marta Lucía ya se reunió con la nueva VP, Francia Márquez Mina. Los actores políticos de Colombia han estado a la altura de lo votado por el pueblo colombiano. Es un detalle importante.

Fuente: Registraduría Nacional de Colombia. Consultado el día 26-6-22.

Lo primero que se puede decir es que el mandato a Petro y a Márquez es robusto y claro. Votó un 58% del padrón electoral, el valor más alto desde 2014, cuando sufragó el 47,9 por ciento. En 2018, participó el 54% en la segunda vuelta. Cuatro años luego, cerca de 6 de cada 10 elegible para sufragar, lo hizo.

Hubo algún amago de voto protesta porque los votos blancos pasaron de 1,7% en la primera vuelta a 2,24% en la segunda vuelta. Con los nulos, fue 1,13% y 1,19% respectivamente. Pero no empaña el triunfo de Petro. Tampoco es algo nuevo. En 2018 se dio un comportamiento parecido entre la primera y la segunda vuelta. Por ejemplo, los votos blancos pasaron de 1,76% a 4,20 por ciento respectivamente.

Petro y Márquez tienen un voto robusto porque si el 100% de los votos de Fico se hubieran trasladado a Rodolfo Hernández entre la primera y la segunda vuelta, igual Petro hubiera ganado. La fórmula Petro-Márquez sumó 11.281.013 votos en la segunda vuelta. La suma de los sufragios de Hernández y Fico en la primera vuelta, totalizó 11.011.219. Petro tiene una ventaja de 269.744 votos. Los electores claramente votaron por el dúo Petro-Márquez. El electo rompió el récord que ostentaba Duque, y ahora en valores absolutos, es la mayor votación obtenida por un presidente de Colombia dentro del marco de la constitución de 1991.

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Lo anterior no quiere decir que la propuesta conservadora haya quedado fuera del juego político. Si se observa por votantes sumados entre la primera y la segunda vuelta, Hernández agregó dos millones más que Petro. El candidato de la liga sumó entre la primera y segunda vuelta un total de 4.627.203 votos. Petro añadió 2.753.245 sufragios.

Como se observa en el gráfico de El País, entre la primera y la segunda vuelta, Petro aumentó 10% y Hernández casi 20 por ciento. Una relación de casi 2 a 1.

Fuente: El País. En: https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2022-06-20/asi-giro-colombia-a-la-izquierda.html

Es una base de apoyo que se mantiene estable. En 2018, Duque obtuvo cerca de 10,4 millones de votos. Hernández sumó cerca de 10,6 millones de votos. De manera que la base conservadora es estable. Se mantiene en valores absolutos, mientras el voto de la izquierda mantiene su pendiente positiva de crecimiento en el tiempo, lo que también sugiere adhesiones estables. Como opinó Ernesto Samper en entrevista hecha por el elDiario.es del día 21-6-22, en Colombia hay dos bloques: uno progresista que ya tiene forma, y otro conservador que ahora será oposición.

Este sector deberá definir su representación. Como pasa en las derrotas, y más en una elección crítica como la de Colombia, los votos no ganadores tienden a dispersarse y desmoralizarse aunque sean fuertes, como es el caso conservador. Tal vez por eso Uribe aceptó reunirse con Petro. El hijo de Rodolfo Hernández, por su parte, expresó que “hay rodolfismo para rato” y vaticinó que ganarán en 2026. El excandidato tuiteó que asumirá su “credencial de senador”. 

Entre tanto, el senador del CD, Miguel Rodríguez Turbay, tuiteó el día 23-6-22 que “seremos la minoría en el congreso, pero representaremos al 50% del país”. Hay que asumir la representación rápido para mantener la fuerza del voto conservador.   

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Veamos los resultados del 19-6-22 por los departamentos de Colombia:

Cuadro 1

Promedios de valores relativos por departamentos ganados por Petro y Hernández

Primera y segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2022

CANDIDATO      PRIMERA VUELTA       SEGUNDA VUELTA         GANANCIA          PERDIO 

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Gustavo Petro     53,2                                       64,9                            +11,7                 Quindio

                               N = 19                                  N=17                                                   Risaralda

R. Hernández       49,2                                       60,6                              +11,4                     -

                               N = 13                                  N = 16                                                             

Elaboración propia. Fuentes:

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Registraduría Nacional de Colombia

Primera vuelta: https://resultadosprecpresidente1v.registraduria.gov.co/presidente/0/colombia

Segunda vuelta: https://resultados.registraduria.gov.co/presidente/0/colombia

En la primera vuelta, falta Antioquía, ganada por Fico

No se incluyen los consulados

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Tanto Petro como Hernández subieron sus porcentajes en los departamentos en los que ganaron en una proporción similar (11 por ciento). La diferencia es que Petro partió de un mayor porcentaje en la primera vuelta (53,2%) que Hernández (49,2%). Esto pudiera explicar que, a pesar de perder dos departamentos que había ganado en la primera vuelta -Quindio y Risaralda- Petro ganó la elección, y compensó lo perdido con lo que obtuvo en Antioquía, junto a sus victorias en Bogotá y Valle.

En estos dos departamentos, se concentra el 33% de lo obtenido por Petro. Antioquía no la ganó en primera vuelta ni en la segunda. De 24% pasó a 33% mientras que Hernández pasó de 18 a 63 por ciento. De manera que la pendiente más discreta en Antioquía la compensó con lo logrado en Bogotá y Valle. Aunque porcentualmente Hernández creció más que Petro en estos dos departamentos entre la primera vuelta y la segunda vuelta, el hoy presidente partió con un mayor porcentaje en la primera vuelta en los dos departamentos (47,05% y 53,34% respectivamente contra 22,25% y 16,85% de Hernández respectivamente). 

Sencillamente, Petro tenía una ventaja inicial que compensó el mayor crecimiento de Hernández en departamentos con una alta población electoral. El voto de Petro es un sufragio más discreto pero constante en el tiempo, mientras que el voto por Hernández tiene una pendiente más pronunciada, como un voto de un outsider-outsider. 

El mapa no muestra mayores variaciones de los resultados entre la primera (izquierda) y la segunda vuelta (derecha).

Fuente: Registraduría Nacional de Colombia. Consultado el día 26-6-22.

Con las diferencias del caso, pudiera afirmarse que la victoria de Petro tuvo un patrón similar a las elecciones venezolanas de 1958 (aunque ganó en Bogotá, porque Betancourt perdió en Caracas), pero la lógica es que Petro sumó en la periferia y Hernández en el centro, como pasó en Venezuela con Betancourt y Larrazábal respectivamente en diciembre de 1958, aunque sin las protestas por los resultados como ocurrió en Venezuela el día 8-12-58.

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En la segunda vuelta, se mantuvo el deseo de promover nuevos valores para la política colombiana. El día 20-6-22 BBC publicó una serie de fotos de los rostros de los votantes por Petro. Comunican emoción, un “por fin”, “coño, no creí que esto iba a pasar”; un cambio esperado por años que ahora se concretó. El público de Colombia tiene más posiciones de izquierda en ciertos temas como lo revela el gráfico de El País:

Fuente: El País. En: https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2022-06-20/asi-giro-colombia-a-la-izquierda.html

Por ejemplo, en el tema del ambiente el público es “más de izquierda”. Quizás por esto, el énfasis que el tema ambiental tiene en el discurso del hoy presidente electo. También, es “más de izquierda” en el tema “bienestar para todos”, que enfatizó Petro en su discurso como ganador con una sugestiva expresión, “vivir sabroso”, que la también vicepresidenta explicó en una entrevista muy comentada que le hicieron en TV.

Rodolfo Hernández también prometió un cambio, pero que el votante se haya inclinado por Petro puede ser porque el ganador, si bien un “outsider”, lo fue dentro del sistema, con un crecimiento constante lo que revela un trabajo político tenaz. Ya tiene una trayectoria, una estructura política y posiblemente será menos volátil que Hernández, un candidato que recogió el sentimiento anti-Petro y anti-partidos del status, pero sin una estructura política y ambiguo en muchas de sus definiciones. En un sentido, Hernández era un azar muy grande que el elector no quiso, sino optó por un azar más conocido o que estima más controlable si busca excederse.

En el pasado, Petro saboreó la derrota en dos ocasiones y si es humilde, sabrá comprender que no puede imponerse o usar las instituciones para buscar perpetuarse en el poder, si es el caso como no pocos señalan. Además, puede saber que la sociedad colombiana no va a tolerar imposiciones porque Petro vivió las protestas por la reforma tributaria adelantada por Duque, y sabe que el pueblo de Colombia no quiere un autoritario en el poder sino cambiar estructuras para hacer de ese país, como dijo el ganador en sus palabras del día 19-6-22, “menos feudal”.

El discurso que Petro ofreció una vez conocidos los resultados fue, si se quiere, estándar para el ganador. Un llamado al trabajo por Colombia. Un discurso nada conflictivo, pero fastidioso y pomposo.

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En lo doméstico, el gran reto para Petro será concretar señales de cambios estructurales con un mandato claro, pero sin mayoría en el parlamento del vecino país. Con la novedad, que las lunas de miel ahora son más cortas. El caso de Boric es el ejemplo de lo corto de las lunas de miel en la opinión pública. 

En lo político, hay un voto conservador sólido. Habrá que ver si en Colombia se repite la historia o se innova. Si se repite en el sentido que luego de las “felicitaciones”, se comienza a obstaculizar al nuevo ejecutivo, y la respuesta es una deriva autoritaria de Petro, que muchos anticipan. O desgastarlo para la próxima elección, y el deseo de cambio de la sociedad colombiana se trunque. Que en la presidencia se repita lo que Petro vivió en Bogotá cuando su gestión también fue obstaculizada.

La innovación sería que los dos bloques puedan conversar y definir políticas de consenso y reglas para manejar el conflicto. Que lo tuiteado por Uribe al reconocer a Petro sea una realidad, “Primero Colombia”.

Hasta ahora es lo segundo. En su tuit en donde informó que aceptó la invitación de Petro, Uribe escribió que “son visiones diferentes sobre la misma patria”. Luce que la innovación se impone. El día 24-6-22 en un comunicado, el Partido Conservador informó que no serán oposición al gobierno desde el congreso, y anunció su apoyo al Gran Acuerdo Nacional propuesto por el mandatario electo. El Partido de la U igualmente saludó la propuesta del acuerdo nacional. Gestos que muestran nivel político.

Posiblemente porque la sociedad colombiana sabe lo que se juega porque pagó un precio muy alto para llegar a dónde está. Estos gestos políticos comunican un sentido de responsabilidad. Ojala se mantenga.

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Me parece que Petro se ha movido bien con los principales actores políticos. En su discurso la noche del 19 y cosas afirmadas por Roy Barreras –el de los “petrovideos”- me hace pensar que el presidente electo quiere dejar huella. Es decir, está consciente de lo que representa y no quiere botarlo con excesos. Al menos ahora. En Petro se nota un deseo de trascender y comunicar que su gobierno no es amenaza para ningún sector de Colombia. 

Se reunió con Duque para la “transición”. Invitó a Uribe para conversar. Habló con Biden. Petro destacó que sintió que hablaba con “un compañero”. No es casual. Quiere expresar que la comunicación con Biden fue cercana, para bajar aprehensiones. También habló con Maduro. Aquí destacó la necesidad de “restituir los DD.HH en la frontera”. Tampoco es casualidad. Es comunicar que con Maduro habló de los DD.HH, para señalar que no se habló de cualquier cosa. Esto me deja ver que Petro habló con los que tenía que hablar inicialmente. Los dolientes principales: Duque, Uribe, Biden, y Maduro.

Pero hay dolientes regionales. En un tuit del día 26-6-22, Petro informó sobre una mesa de trabajo con el departamento de Antoquia, “para establecer las prioridades en la inversión pública”. Petro no ganó en este departamento ni en la primera ni en la segunda vuelta. Rodolfo Hernández lo ganó en la segunda. En la primera, lo ganó Fico. Se dice que este departamento es “un bastión del uribismo”. Me luce que Petro habla con quién hay que hablar para comunicar un mensaje de un gobierno no amenazante.

En segundo lugar, que sabe dónde está parado por lo que destacó de las comunicaciones con Biden y Maduro. Quizás la designación de Barreras como presidente del congreso cree ruido. Pero ya fue presidente del parlamento en 2012. Es cercano a Petro y me luce, por los videos de la campaña, un político mañoso, de los que saben moverse entre diferentes partidos para construir “mayorías parlamentarias”, como expresó Barreras en un tuit. 

En lo internacional, la victoria de Petro refuerza que en la región hay una corrección política a la izquierda, pero no izquierdas insurreccionales o de la era Chávez. Se quieren izquierdas más en un tono socialdemócrata, que hay que ver si son posibles en nuestros países de cultura ñángara y en donde las desigualdades son importantes, y los grupos con poder no van a ceder tan rápido, en un clima de redes sociales de “gente sensata” pero enloquecida por la “amenaza progre” y del “comunismo”.

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En todo caso, refuerza una izquierda no chavista que tiene en Boric y Petro sus manifestaciones más recientes. Es lo que Maduro llamó “izquierdas progresistas, pero no revolucionarias”. El gobierno del venezolano está consciente de este nuevo eje. La izquierda no autoritaria tiene la carga en sus hombros, para mostrar una suerte de socialdemocracia a la latinoamericana que haga contraste con la izquierda autoritaria que encabeza Maduro en Venezuela.

Un efecto de esta corrección a la izquierda puede ser que se fortalezcan los organismos regionales como la Celac. Es probable un foro regional en donde los presidentes intercambien puntos de vista, aunque tengan discrepancias. Pero que exista un espacio para hablarlas. La identidad de América del Sur se refuerza pero también la diversidad. El signo de la región es que hay variedad en las familias de izquierda o de derecha. No hay un “One size fits all” como fue durante el progresismo de la era Chávez. Cada gobierno de izquierda tiene su propia talla y medidas.

Con especto a Venezuela, Petro reconocerá al gobierno de Maduro, pero no habrá endosos. Habrá un canal de comunicación entre las dos naciones –que comenzó con la conversación entre los dos mandatarios- y Petro puede acercarse a una relación tipo México o Argentina con respecto al gobierno de Maduro. Quizás más distante en lo político para compensar la cercanía geográfica. Por supuesto, no será un esquema Duque, del que ya todos los candidatos renegaban. Es decir, restablecer una relación con Venezuela no es algo exclusivo de Petro. Todos los candidatos lo propusieron, con más o menos apertura.

El gobierno de Maduro también está consciente que debe buscar una comunicación sin la prepotencia o la descalificación de las “izquierdas débiles” para referirse a las reformistas, que son el “coco” de los “revolucionarios” y ñángaras que es el espíritu de la izquierda venezolana. Al menos, de la de donde Maduro proviene. Tanto la cancillería como el PSUV enviaron mensajes de felicitación con un estilo discreto, cuyo contenido es que Venezuela está lista para retomar las relaciones entre los dos países.

En la rueda de prensa del PSUV del día 20-6-22, Cabello afirmó que “aupamos cualquier iniciativa para restablecer relaciones”. Añadió que “nos alegramos con el cambio que pasó en Colombia”. En su programa del día 22-6-22, Cabello no se descargó a Petro como usualmente lo hace. Lo trató con “guantes de seda”.  

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Por el lado de la oposición, Guaidó envió un mensaje también discreto a Petro. Lo felicitó y lo llamó a mantener las políticas de Duque en cuanto a la protección de los venezolanos migrantes. 

Tanto el gobierno como la oposición van “suavecitos” con respecto al nuevo gobierno de Colombia. El ejecutivo de Maduro para no crear ruido que entorpezca las eventuales comunicaciones que terminen en restablecer relaciones entre los dos países.

La oposición también va suave porque Petro no es Duque. Le interesa mantener una relación con el nuevo gobierno y no enviar mensajes que puedan ser interpretados como “muy Duque”. Es importante lograr una comunicación con el futuro gobierno de Petro. Si no la apoya como Duque, que al menos no sea un ejecutivo hostil al interinato y a la oposición en general. Entonces hay que moverse con mano izquierda.

El mosaico político de América del Sur agregó otra tesela con las elecciones en Colombia. Falta otra muy importante: Brasil, previstas para el día 2-10-22 ¿Se mantendrá la corrección a la izquierda que comenzó AMLO en México en las presidenciales de 2018?



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