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¡Sus amigos lo dejan solo! Maduro pierde apoyo de la izquierda suramericana

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El Cooperante.- Al cumplirse quince años de la firma del documento de cooperación mediante el cual el presidente fallecido Hugo Chávez abrió las puertas a la injerencia cubana en Venezuela, el actual mandatario Nicolás Maduro se dispone a ratificar su dependencia política con el régimen castrista, reseña un análisis del Diario Las Américas.

En Cochabamba, Bolivia, el pasado 12 de octubre, donde llegó desde La Habana tras breve escala en Caracas, Maduro anunció la inminente firma con Raúl Castro de un plan para el lapso 2015-2030 entre los dos gobiernos. El establecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba y, la crisis económica venezolana, no significan como algunos teóricos auguraron, el fin del pacto de supervivencia entre el castrismo y la alianza chavista-militar que gobierna en Venezuela.

Colombia se suma a las críticas contra el CNE

El presidente colombiano Juan Manuel Santos se sumó a las críticas de las autoridades electorales de Brasil contra el sistema electoral implantado por el chavismo en Venezuela. Aprovechando la llegada a Bogotá de una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), para las elecciones regionales colombianas del día siguiente, Santos se refirió expresamente el pasado 24 de octubre a las limitaciones que el gobierno Maduro impone a la misión que planea enviar Unasur a Venezuela para las parlamentarias.

“Si no es una observación electoral que genere la credibilidad y genere las garantías suficientes, a Colombia, y yo me temo que a los demás países o a algunos de los demás países de la región, nos resultaría muy difícil participar en esas elecciones”. Santos, en la práctica, amenazó con secundar la posición del Tribunal Supremo Electoral brasileño que optó por no enviar delegados que legitimaran con su presencia un proceso electoral sobre el cual tienen dudas en cuanto a su imparcialidad y transparencia.

Santos, además, pidió “respetuosamente” al gobierno venezolano que “autorice lo más pronto posible al jefe de la misión que se sugirió, al exministro brasilero, Nelson Jobim”, el cual fue vetado por Nicolás Maduro para presidir la misión electoral de Unasur a Venezuela. Santos conoce personalmente a Jobim ya que ambos interactuaron como ministros de Defensa de sus respectivos países, e incluso Santos le confirió e impuso la alta condecoración colombiana Orden de San Carlos en 2012, en agradecimiento por el apoyo del brasileño al combate contra las Farc.

Pero aparte de las relaciones entre Santos y Jobim, las expresiones del mandatario colombiano dejaron en evidencia la preocupación que en los principales gobiernos de la región existe sobre la situación interna venezolana, tema que forma parte de las usuales conversaciones bilaterales entre mandatarios.

Pese a las advertencias de Brasil y Colombia, el régimen venezolano ha estado apostando a retrasar la definición y suscripción de un acuerdo entre el Consejo Nacional Electoral (CNE) y Unasur, que norme la presencia de observadores en el proceso electoral. La advertencia de Santos sobre la posible decisión de otros países suramericanos de abstenerse de enviar delegados a Venezuela, quedó confirmada el pasado 29 de octubre por una resolución de la Corte Electoral de Uruguay.

Dado que la presidencia pro tempore de Unasur es ejercida por Uruguay durante el año 2015, el organismo electoral de ese país es la entidad que dirige actualmente el llamado “Consejo Electoral de Unasur”. La Corte Electoral uruguaya, en resolución aprobada por unanimidad de sus miembros y remitida a los doce gobiernos suramericanos, señaló que “si no es posible conformar la misión en tiempo y forma, se considera que no debe realizarse” y así “preservar la trayectoria construida a favor del ejercicio democrático en la región”.

La Corte Electoral de Uruguay está conformada por representantes de todos los grandes partidos uruguayos, en su directiva y en el cuerpo de siete ministros existe una clara mayoría de miembros del Frente Amplio, la coalición de izquierda gobernante en Uruguay que ha sido hasta ahora una aliada política del chavismo. De esta forma, la izquierda uruguaya se suma a las críticas que las autoridades electorales brasileñas habían emitido sobre el sistema electoral chavista.

La opinión de Uruguay delata la pérdida de la influencia política del chavismo entre sus aliados

La opinión uruguaya puso en evidencia la pérdida de influencia política del chavismo entre sus amigos suramericanos. También constituyó una derrota para Nicolás Maduro quien intentó que el Frente Amplio uruguayo, sin mayores exigencias, asumiera la conducción de la misión electoral de Unasur para desbancar a Brasil. Maduro envió a Montevideo al jefe chavista Elías Jaua, quien sostuvo encuentros los días 21 y 22 de octubre con el expresidente Pepe Mujica y con el Secretariado del Frente Amplio, al cual extendió el deseo de Maduro.

Al término del encuentro con las cabezas del Frente Amplio, Jaua tuiteó: “Recibimos la solidaridad del Frente Amplio a favor de la paz y estabilidad de Venezuela”. Pero los naturales aliados uruguayos del chavismo no tardaron en dejar saber su versión del encuentro y lo filtraron a la prensa de Montevideo.

Aparte de prometer estudiar la solicitud de Maduro, los miembros del Frente Amplio aprovecharon la presencia de Jaua para quejarse por el incumplimiento de Venezuela en los acuerdos firmados en julio en Brasilia por Maduro y Tabaré Vázquez. Productores de queso, carne de res y pollo aumentaron sus líneas de producción ante el ofrecimiento venezolano de pagar viejas deudas y realizar compras masivas para alimentar los vacíos anaqueles venezolanos. Nada de ello se ha concretado y los jefes políticos de la izquierda uruguaya reclamaron a Jaua quien no ofreció respuestas concretas a los retrasos en pagos y contratos.

Maduro intenta crear una ilusión de abastecimiento de alimentos precio al 6D

Maduro intenta crear una ilusión de abastecimiento de alimentos en Venezuela, en fechas previas a las elecciones, para lo cual está apelando a importaciones masivas. Los productores uruguayos de pollo, por ejemplo, desisten de ventas a crédito a un gobierno maula y ya optaron por re direccionar su producción a clientes del Oriente Medio ante la obvia incapacidad financiera de Maduro.

Negocios y política se mezclan en las relaciones entre la izquierda suramericana. El presidente uruguayo Tabaré Vázquez declaró desde París el pasado 29 de octubre  sobre las elecciones argentinas aclarando que no respalda al candidato kirchnerista Daniel Scioli y anunciando que recibirá en Montevideo al candidato opositor Mauricio Macri. Vázquez, hombre de izquierda, ha mantenido una relación poco fluida con los gobiernos Kirchner a raíz de su negativa a aceptar la designación del expresidente Nestor Kirchner como Secretario General de Unasur.

De hecho, Cristina Kirchner no asistió a la toma de posesión de Vázquez, pese a la corta distancia geográfica entre las dos capitales. Maduro, tampoco lo hizo.

En tanto, el kirchnerismo y la oposición arrancaron sus acciones con vistas en la segunda vuelta electoral entre Macri y Scioli  y sobre cuyos resultados ninguno tiene certeza. Kirchner realizó un acto desde el interior de la Casa Rosada escoltada de retratos de su esposo y de Hugo Chávez, en el cual congregó activistas para arengarlos y llamarlos a cerrar filas alrededor de Scioli. En Buenos Aires los analistas políticos debaten sobre el beneficio o daño que la presencia directa de Kirchner tendrá en su candidato.

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