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Tiendas cerradas y empleados deambulando: Así fue el primer día de racionamiento en el Sambil

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Saimar De Santis.- Un silencio extraño embarga el Centro Sambil. Son las 12:30 del mediodía y por los pasillos del famoso centro comercial caraqueño camina poca gente. Las tiendas están vacías en su mayoría y en la Feria de Comida no hay más de 10 mesas ocupadas. “La gente comienza a llegar a la 1:30”, dice una vendedora en una pizzería. Pero a esas personas no se les podrá atender por el racionamiento de energía impuesto por el Gobierno nacional.

14Al recorrer el Sambil no escapa a la vista que solo dos tiendas tienen gran movimiento de gente e incluso colas para pagar: las dos sucursales de Farmatodo. En estas farmacias están vendiendo pañales, pero con partida de nacimiento del menor y cédula de identidad de los padres para vender.

A las 12:45 de la tarde empieza un movimiento extraño. Las tiendas comienzan a bajar sus santamarías y quienes estaban caminando por el centro comercial empiezan a salir. En un restaurante de comida rápida no saben cómo proceder. “Ahorita vino una persona del ministerio y habló con la gerente. Parece que vamos a cerrar de 1 a 3 y después volvemos, pero no sabemos si nosotros nos tenemos que quedar aquí”, dice una vendedora mientras toma una orden de hamburguesas.

10La misma vendedora se queja del horario de racionamiento, que no consideró los horarios de trabajo de los empleados del centro comercial. “Los que trabajamos en la mañana entramos a las 8, aunque abrimos a las 11, porque tenemos que limpiar y arreglar todo para la apertura. Pero los del turno de la noche entran a las 4 y se van a las 9 (de la noche). ¿Van a trabajar menos que nosotros?”, dice.

Olvídese de la cita nocturna en el cine

Un empleado atiende la única taquilla del cine que funciona en el Sambil antes de que inicie el racionamiento. Con un aire aburrido explica que las funciones inician a las 3:00 de la tarde, cuando vuelvan a poner la luz, y que el cine cerrará a las 7:00 de la noche, por lo que dará chance de proyectar solo dos películas por sala en el día.

Ahora ni distraerse puede uno”, sale vociferando la señora que preguntaba los horarios al joven. Muchas personas se detienen ante la taquilla y siguen de largo. Tampoco habrá funciones de mediodía. La queja se traslada al teatro, pues la mayor parte de las obras que se presentan en los espacios del Teatro Sambil inician, justamente, a las 7:00 de la noche.

El otro cine del Sambil ni siquiera ha abierto sus puertas. Sus empleados apenas están acomodando los parales para arreglar las colas y limpiando la zona. “La última función empieza a las 5:00 de la tarde”, dice un hombre mientras pasa una mopa por el piso. “Si quiere salir con el novio, venga el sábado o vaya a comer a otra parte. ¡Olvídese de la cita en el cine!”, dijo.

Empleados dando vueltas

La orden indica que los locales tienen que cerrar y sus empleados deben salir. Los trabajadores del centro comercial bajan las escaleras mecánicas apagadas, se amontonan en los pasillos y se ubican en la feria. No hay  aire acondicionado ni luz en los pasillos, pero no se nota por la luz del sol. “Imagínate cómo va a ser esto a las 7:00 de la noche”, se queja una joven uniformada con los colores de una conocida librería.

El Centro Sambil cuenta con una planta eléctrica privada, sin embargo, está será activada para abastecer de energía a las Farmacias. Luego del primer corte, la gerencia del Sambil informó que garantizarán que los restaurantes puedan trabajar de 10 de la mañana a 8 de la noche, y garantizó a las cadenas de cine la electricidad para todas sus funciones.

Mientras tanto, un grupo de empleados se queja de la medida y el horario de la “dieta eléctrica” que afectará precisamente los horarios en los que más se vende comida: “Si ya la gente no nos estaba comprando, ¡ahora no venderemos nada!”.

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