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¿Tiene pánico Nicolás Maduro de lo que ocurre a lo interno de la Fuerza Armada?

Danny Leguízamo | 9 enero, 2019

Caracas/Foto de portada: VTV.- Ahora ya no son señales, sino datos precisos sobre lo que ocurre a lo interno de la Fuerza Armada. Que hay deserciones por la crisis económica. Que una buena cantidad de miembros de la tropa aprovechó las vacaciones decembrinas para no volver jamás a sus puestos, es decir, han desertado. La información, primero, fue revelada por la periodista Sebastiana Barráez. Y luego, el portal La Patilla publicó un documento en el que se ha ordenado la separación de más de 4 mil efectivos de la GNB por presuntamente haber desertado. Es la confirmación de lo dicho por Barráez. ¿Tiene pánico el Presidente de la República?

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Que el régimen de Maduro es de facto. Que usurpa la presidencia. Que su reelección es ilegítima e ilegal. Que la Asamblea Nacional iniciará un proceso para la transición. Que la comunidad internacional condena al Gobierno. Que existen rupturas dentro del PSUV. Que desertó un magistrado exprés de la Sala Electoral del TSJ. Que ese magistrado exprés ha dicho que Elvis Amoroso es la conexión entre Miraflores y las órdenes que recibe el TSJ para dictar sentencias. Que han desertado 4 mil efectivos de la GNB. Que la crisis económica  es más que galopante y amenaza con una hiperinflación de 10 millones por ciento en 2019, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional. Que siempre está latente un estallido social. Que la Asamblea Nacional Constituyente es un bodrio que nadie reconoce. Tanto, que Maduro va a juramentarse en el TSJ y no frente al “poder originario”. Todas verdades.





Un militar del 11 de abril alguna vez me dijo que el problema no es que no exista descontento en la Fuerza Armada. “El descontento existe, pero no hay un líder que pueda interpretar y conducir ese descontento”. Tal vez este general tiene razón, y en la estructura castrense la incomodidad va mucho más lejos de la crisis económica, que ya es una pesada carga en los hombros de cualquiera.

Nicolás Maduro ha emprendido una estrategia agresiva de incremento de los estipendios a oficiales y soldados. De beneficios directos. Entiende que su poder se sostiene por las armas. Y quienes manejan las armas son capaces de deponer al Presidente de la República si sienten amenazados sus intereses o disminuidos sus privilegios. No es el poder “originario”, en realidad, sostén alguno para Maduro. De allí que haya preferido juramentarse en su Tribunal Supremo de Justicia y no en otro lado.

Pero los datos son contundentes. No son conjeturas, sino datos. Tal vez el hecho de que los magistrados del TSJ -según confesó Christian Zerpa- sean obligados a vivir en Fuerte Tiuna, revela el miedo de Nicolás Maduro. Que los oficiales tengan que informar cuándo, cómo y porqué van a salir del país, es otro síntoma de miedo. Y que Nicolás Maduro, en cada discurso que pronuncia frente a oficiales y soldados de la Fuerza Armada, exija, suplique lealtad, es el peor síntoma de que el Presidente de la República no se siente tranquilo ni confía del todo en quienes lo sostienen por la vía de la fuerza. 





 

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