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La Lupa

Trabajo infantil en Venezuela: flagelo presente, pero invisible al Estado

El término "trabajo infantil" se define como toda actividad que priva a los menores de edad de su niñez, potencial y dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico; los pone en riesgo y viola el derecho internacional como legislaciones nacionales, apuntó Cemlides en su informe

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Caracas / Foto Portada: Cortesía.- Hace unos años, los veíamos comer de la basura, pedir en el metro, pedir en panaderías. "Los niños de la calle" no son ajenos a la crisis económica, y el país los ve en esquinas, calles, locales comerciales; pero también trabajan. Venden caramelos, limpian parabrisas, cargan cestas de verduras y frutas en mercados. Embolsan tus paquetes en el supermercado. El trabajo infantil es una realidad, pero invisible al lente oficial porque no existen cifras al respecto. Cecodap explicó que es precisamente la ausencia de una estadística sobre los niños que trabajan en las calles de Venezuela lo que invisibiliza este flagelo.

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De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), se estima que hay aproximadamente 160 millones de niños trabajando; es decir, casi uno de cada 10 en el mundo. En Venezuela, la crisis económica, el cierre de escuelas por la pandemia de COVID-19 y la violencia intrafamiliar son las principales causas que empujan a niños, niñas y adolescentes a trabajar, afirmó el director de Cecodap, Fernando Pereira.

En entrevista telefónica concedida a El Cooperante, Pereira destacó que no existe en el país, un sistema de información sobre datos que tengan que ver con la protección de los niños.

"No solamente del trabajo infantil, sino de cualquier situación que les pueda generar algún tipo de riesgo de desprotección. No disponer de esta información es uno de los principales problemas, porque al no tener esos datos, evidentemente se invisibiliza o se considera que no es un fenómeno prioritario y se tiende a decir que son casos aislados, que son microfenómenos en determinado lugar, pero que no tiene la connotación de un problema nacional o regional que pueda ser priorizado y que se le deba brindar atención".

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El Centro de Estudios para Las Mujeres el Liderazgo y Desarrollo (Cemlides), compartió la semana pasada, los resultados de su primera encuesta sobre el trabajo infantil en Venezuela. Cemlides entrevistó a 700 personas en los 24 estados del país, entre el 1 y 9 de septiembre de 2023.

62,4 % de la población encuestada dijo no conocer programas para la atención del trabajo infantil; 35,1 % dijo que sí conoce y 2,5 % contestó no sabe-no responde. Además, 58,7 % la población reconoce no conocer a niños que trabajen, seguido de población que sí conoce con un 39,6 % y No sabe No responde con un 1,7 %.

De los que dijeron que sí conocían a niños que trabajan en las calles: 58,6 % describió que se dedican a ventas; 19,5 % servicios al comercio; 9,1 % prostitución infantil; 8,4 % colector de transporte y 4,4 % se dedican a trabajos recreativos.

Pereira explicó que existe una relación directamente proporcional entre la crisis social y económica que ha padecido Venezuela, durante los últimos ocho años y el trabajo infantil.

"En la medida en que las familias tienen más problemas de exclusión, pobreza y dificultades para poder mantener la manutención de los niños, así como poder garantizar que vayan y se mantengan en las escuelas, por supuesto crece ese fenómeno de niños expuestos a cualquier tipo de actividad de sobrevivencia en las calles", destacó.

Estos niños, siguió, se enfrentan a situaciones riesgosas de todo tipo, a cambio de obtener algún dinero para poder llevar alimento a casa.

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"Muchos se dedican a trabajar en los campos, en actividades agrícolas, también en las minas del sur del país, a la pesca. No son trabajos formales, no son trabajos en empresas donde estén los permisos que se expiden en Concejos de Protección, no existe un registro por parte del Ministerio del Trabajo. Entonces, de allí la dificultad para poder cuantificar formalmente cuántos niños están trabajando en Venezuela, porque todos estos son muchachos que se mueven en ámbitos que no están registrados en ámbitos formales", lamentó.

Asimismo, Cecodap desconoce la cifra de deserción escolar porque la mayoría de las escuelas debido a la misma crisis, tienen horarios mosaicos.

"Las escuelas trabajan dos mañanas o dos tardes a la semana, y esto contribuye a que ese tiempo se convierta en un promotor de que estos niños al tener carencias en su hogar, se vayan a la calle a buscar algo para poder ayudar o simplemente mantenerse, es cuestión de supervivencia".

Cemlides preguntó a los encuestados "¿Quién cree usted que es el responsable del trabajo infantil en Venezuela?": 37, 7 % respondió que el conflicto social; 27,7 % responsabilizó a la familia; 13,9 % la familia; 11,9 % cree que las sanciones internacionales y 9,2 % no sabe-no responde.

¿Quién los atiende?

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Cemlides indicó que 80,8 % de los venezolanos -encuestados- no está de acuerdo que exista el trabajo infantil en Venezuela, a pesar de que el estudio refleja que el 62, 4 % de los encuestados no conoce sobre la existencia de programas públicos o privados para la atención de este flagelo.

Respecto a la asistencia, Pereira afirmó que Cecodap desconoce de programas que estén específicamente dirigidos a la prevención del trabajo infantil en Venezuela. Ni públicos ni privados.

"En tal caso, esto dependería de que haya condiciones sociales favorables; planes de compensación para las familias con dificultades de mantener a sus hijos; que las escuelas estén bien dotadas que puedan ofrecer programas de alimentación escolar. Además, que los muchachos tengan buenas condiciones para permanecer estudiando, entiéndase, garantizar que puedan pagar el transporte, estar en las escuelas estudiando, para que no tengan que estar en las calles buscando dinero".

Pese a que reconoció que desde lo privado existen organizaciones no gubernamentales que brindan apoyo a la población que tiene dificultad para mantenerse, así como aquellas que brindan asistencia a menores que enfrentan dificultades de violencia intrafamiliar, remarcó:

"No hay capacidad para la atención de toda la cantidad de niños, niñas y adolescentes que necesitan atención y apoyo. Los programas que las ONG pueden brindar a esta población en situaciones de riesgo, no son suficientes. No son suficientes los programas gubernamentales ni no gubernamentales, debido al ritmo que crecen los problemas que afronta la población venezolana".

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La Ley Orgánica de Protección al Niño, Niña y Adolescente (Lopnna) reconoce el trabajo como una garantía específica, es decir, hay un conjunto de derechos y garantías para adolescentes trabajadores a partir de los 14 años, recordó Pereira. Es decir, que debe haber un contrato de trabajo, seguridad social, incluso el derecho a huelga y a formar parte de un sindicato.



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