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La Lupa

Una maestra dejó su oficio para vender frutas: «Nuestros bolsillos están vacíos y abandonados»

Docentes del sector privado ganan hasta 200 dólares mensuales, mientras que los del sector público cobran no más de 10 dólares al mes

Cortesía Juan Manrique

Caracas / Foto Portada: Cortesía Juan Manrique.- El ministro de Educación de la Administración de Maduro, Aristóbulo Istúriz anunció que las clases a distancia iniciaban el 16 de septiembre. Han pasado más de 20 días: los maestros del sector privado aún están en período de inscripciones, y los maestros del sector público se debaten entre reincorporarse a las actividades o dejar definitivamente las aulas, pues ganan menos de 2 dólares al mes, un sueldo que ha empujado a muchos a buscar fuentes alternativas de ingresos.

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El pasado 6 de septiembre, la Federación Venezolana de Maestros (FVM) emitió un comunicado en el que ratificó su posición institucional de «no incorporación de los docentes» a las actividades académicas, pues no existen en el país las condiciones necesarias.

«El docente tiene un salario de hambre, gana menos de 1 millón 600 mil bolívares mensuales. El Ministerio del Poder Popular para la Educación no ha mostrado voluntad para atender la situación salarial del docente. Exigimos pago de la deuda de la Convención Colectiva del 280% que adeuda el Ministerio de Educación», se lee en el documento.

Los docentes de instituciones públicas se debaten entre reincorporarse o no a las actividades debido a que muchos adoptaron otras formas de sobrevivencia durante la cuarentena que inició en marzo. En entrevista concedida a El Cooperante, la maestra de preescolar Yelitza Arocha dijo que decidió reincorporarse a las actividades pero solo a distancia, pues ahora vende frutas y pulpas de jugo, un negocio que le genera definitivamente le genera más ganancias que ser maestra.

Yelitza da clases a niños de dos y tres años en el preescolar Negra Hipólita ubicado en Santa Mónica, Caracas. y contó cómo hace para poder comer con un sueldo de 800 000 bolívares al mes.

«Mi esposo trabaja como fiscal en una línea de autobuses y eso nos ayuda un poco ya que diariamente recibe efectivo. Antes de la pandemia yo tenía otro trabajo como cajera en el que ganaba 1 millón de bolívares mensuales. Hace unos meses mi esposo y yo decidimos hacer otra cosa. Ahora compramos fruta y la vendemos en la casa. Cada pulpa a un dólar y se vende bastante. También vendo cambur, plátano, durazno, melón y fresa. Yo amo mi trabajo, adoro a mis niños y mi profesión, pero la realidad es que con esos sueldos nadie come», lamentó.

La mujer de 42 años, obtuvo hace 12 años el título de docente en educación preescolar en el Iutirla, tiene una hija de 15 años y para ella, lo más fuerte es seguir trabajando en medio de la crisis.

«En la escuela nos pidieron que fuéramos durante los días de flexibilización, pero nadie puede. El pasaje lo están cobrando hasta en 40 000 bolívares, a la semana son 200 000 bolívares, allí se te fue lo poco que ganas. Nosotros recibimos por el sistema Patria 600 000 bolívares más, eso tampoco es suficiente. Los bolsillos de los maestros están vacíos y abandonados», sentenció.

La maestra precisó que iniciaron actividades administrativas del 16 de septiembre, pero no fue hasta una semana después, el 21 de septiembre, cuando empezaron a enviar actividades a sus alumnos de primer nivel. La modalidad usada es correo y WhatssApp: las maestras envían las actividades los días lunes, con las debidas instrucciones a un grupo que coordinan los padres y representantes. Al final de la semana, las actividades deben estar en el correo del curso para su evaluación.

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Cortesía Juan Manrique.

Más del 35% de los maestros ha abandonado las aulas

Gustavo Padrón, docente y director del Colegio El Junquito, ratificó que no hay condiciones para volver a las aulas de clases como propuso Maduro en septiembre. En conversación telefónica con El Cooperante, aseguró que el 35% de los maestros de su plantel han abandonado.

«El 35% de los maestros ha abandonado la escuela porque cuando van y hacen cualquier tipo de oficio de albañilería, cargar agua en los barrios o herrería, les resulta económicamente más beneficioso que esperar los 4 dólares del salario. Vemos a maestras que terminan planchando ropa en casa de los vecinos, haciendo tortas, limpiando casas y les pagan 5 o 10 dólares y cobran mucho más en un día que en una quincena como docente. Al maestro no le resulta factible seguir viviendo así», fustigó.

El representante de educación privada condenó que los maestros no tengan ni cómo poder vestirse.

«Antes la educación y el estudio eran vistos como un trampolín de ascenso social. El que estudiaba podría comprarse una casa o un carro, eso no existe porque actualmente, ningún profesional puede comer bien, menos vestirse ni calzarse. A los maestros le sobra vocación y amor a su trabajo, lo que le falta es llevar comida a su casa. Cuando vea alguna protesta de maestros, véale los zapatos y la ropa y allí tendrá mucha tela que cortar», enfatizó.

Reprochó que Istúriz haya calificado de «exitosa» la culminación del año escolar 2019-2020 y destacó que hay maestros que ni siquiera tienen teléfono para poder conectarse y cumplir con las actividades a distancia.

«Es falso que se conectaron 8 millones de jóvenes a las escuelas. La educación a distancia no es solo mandar tareas, la conexión a internet que hay en Venezuela no ayuda a que docentes y alumnos puedan realizar las actividades. Por eso el maestro protesta, porque no hay condiciones para volver a clases bajo esta modalidad, no podemos pagar la renta del teléfono ni dictar clases a distancia. Hay maestros que no tienen computadora. En dos platos: en 20 años acabaron con la educación», concluyó.

El Colegio El Junquito todavía celebra reuniones con padres y representantes para acordar la modalidad más adecuada de las actividades académicas. Detalló que las clases a distancia de primaria iniciaron el 16 de septiembre y las de secundaria el 1 de Octubre. Según Padrón, el costo de la inscripción fue de 46 dólares y la mensualidad quedó establecida en 8 dólares.

Foto: Cortesía Revista Florencia

La principal limitación es la conectividad: solo 1 de 3 hogares tiene internet fijo

Fernando Pereira, educador y coordinador de los Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap), consultado para este reporte, explicó que según el Informe especial actual de la educación a distancia en Venezuela, elaborado por Cecodap conjuntamente con Datanálisis, solo 1 de cada 3 hogares cuenta con internet fijo. Pereira subrayó que ante esta realidad los más desfavorecidos son los estudiantes y docentes que no tienen acceso a la conectividad ni tienen dispositivos electrónicos que les permitan mantener una educación a distancia efectiva.

Apuntó que el estudio que se hizo a nivel nacional, reveló que el 72% de las familias de todos los estratos sociales califica como deficiente la educación a distancia.

«La principal dificultad que manifestaron son los problemas de conectividad. El 87% manifestó que el internet es la herramienta indispensable e idónea para la educación a distancia, pero solo 1/3 de los hogares entre 30 y 40%, dependiendo de la región tiene acceso a internet fijo; y cerca del 80% de las familias manifiestan que la conexión es a través de datos de un celular. Todo esto limita y condiciona las posibilidades de la educación a distancia, que para algunas familias se ha reducido a recibir alguna información por WhatsApp sobre las tareas que tiene que entregar el niño o un correo para bajar una guía de los trabajos que deben enviar en una fecha determinada. Todo esto tiene muy poco que ver con la educación digital en el siglo XXI, que implica una posibilidad de conexión de simultaneidad sincrónica, pero en Venezuela en muchos casos, el estudiante no tiene acceso en tiempo real a las instrucciones o clases que da el docente», criticó.

Desconoce hasta ahora si el ministerio de Educación ha hecho alguna modificación para mejorar esta realidad y cuestionó que la Administración de Maduro pretenda convertir a Vive en un canal educativo para facilitar la educación a distancia, cuando solo el 10% de las familias consideran que la televisión y la radio son un recurso de apoyo valedero para la educación a distancia.

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Pereira señaló que el 83% de las familias que participaron del estudio dijo «no estar de acuerdo» con que sus hijos se reincorporen a clases presenciales o semipresenciales, pese a los problemas de conectividad.

«8 de cada 10 familias manifiestan que no hay condiciones, no lo consideran seguros, ni estiman que haya condiciones. Recordemos que pese a que Maduro dijo que lo estaba evaluando, la condición fundamental para las clases presenciales, según la OMS,  tiene que ser el control de la curva de contagio, de manera que se pueda minimizar o mitigar la posibilidad de contagio de los niños, docentes y otros miembros de la comunidad. El 85% de las familias consultadas manifiesta que los centros educativos no están preparados para recibir a los estudiantes y tener clases presenciales. Las crisis de los servicios públicos tienen un impacto fundamental. Hay un alto porcentaje de escuelas que no tiene agua, energía eléctrica o que las instalaciones no han recibido mantenimiento durante los 7 meses que ha durado la pandemia, sin mencionar la crisis de gasolina que afecta especialmente a regiones más golpeadas».

Sobre la región del interior que tiene peores condiciones para el regreso a clases presencial, señaló que el 100% de las familias respondió que no hay condiciones en la región oriental y centro occidental.

El especialista en aprendizaje sostuvo que una de las dudas más frecuentes que plantean las familias tiene que ver con la falta de lineamientos claros sobre las actividades a distancia. Estimó que no existe por parte de las autoridades unas directrices claras de en qué consiste la educación a distancias o cuáles son las franjas de su aplicación.

«Familias con niños en distintas escuelas indican que lo que hacen unos no tiene nada que ver con lo que hacen los otros. Depende de cada centro y de cada docente que está en capacidad de desarrollar los planes educativos. Una tendencia que se presentó durante las primeras semanas del año pasado tuvo que ver con la saturación de trabajos, tareas y asignaciones, porque eso de alguna manera generaba la idea de que se iba a dar todo el contenido, de que los docentes sí estaban haciendo su trabajo, y que los niños no estaban perdiendo el tiempo. Pero, hemos tenido información de que hubo una calibración y una autoevaluación en los propios centros de educación debido a las quejas de las familias y de los propios docentes que estaban desbordados por la cantidad de trabajos que le devolvían las familias», agregó.

Pereira resaltó que este nuevo año escolar empezó «sin tener claros los límites» y añadió que los más afectados en medio de todo esto, son quienes no disponen de formación académica para suplir y apoyar a los niños en este proceso.

«Son las casas que no tienen libros, bibliotecas, enciclopedias, documentales, ni un mundo cultural que permita que los muchachos puedan seguir aprendiendo y ejercitando la lectura. Es esa población la que necesita mucho más del regreso a las clases presenciales, debido al riesgo de quedarse rezagados. Sin embargo, como lo plantea la ONU, eso solo será posible a medida que la pandemia lo posibilite. Sin lugar a duda la COVID-19 genera una brecha educativa entre una minoría de estudiantes con mayor capacidad de formarse y educarse, y una mayoría que recibe una educación muy deficiente», concluyó.

Foto: Cortesía El Nacional

Maestros del sector privado ganan de 30 a 200 dólares mensuales

En entrevista concedida a El Cooperante, el presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Educativas Privadas (Andiep), Fausto Romeo, aseguró que cada día son más los docentes que migran del sector público al privado debido a los sueldos de hambre y las malas condiciones laborales.

«En el sector privado tenemos saturado el sistema, porque pagamos a los maestros de 30 dólares hasta 200 dólares. Ante esta disyuntiva que le ponen al educador de la educación a distancia, no les dan Tablet, no les dan teléfonos, no les pagan el pasaje, no les pagan uniforme; mientras en el sector privado les pagamos eso y más. Muchos de los maestros del sector público renuncian. En el sector privado llegamos a tener 95 000 maestros, ahora bajó a 75 000 por la diáspora de los últimos años, pero ahora mismo, estamos saturados por la cantidad de currículums que nos llegan a diario», confesó.

Romeo dijo que hay mucha «incertidumbre» respecto al inicio del nuevo año escolar e informó que la mayoría de las instituciones privadas están en proceso de inscripción.

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«La educación a distancia llegó para quedarse. Lo que deben entender los padres es que la educación es una necesidad, es un derecho y por un lado tenemos a maestros que ganan dos y cuatro dólares mensuales y por el otro lado, maestros del sector privado que ganan desde 30 a 200 dólares al mes. Hay una desigualdad muy fuerte producto de una mala política económica del gobierno. No hablo de cambiar gobiernos, sino que se debe cambiar y mejorar el sistema económico», apuntó.

Y es que para desarrollar una educación a distancia efectiva, los primeros que deben recibir orientación son los padres:

«En marzo dijimos que no solo se trata de WhatsApp. Al inicio de la pandemia, los maestros mandaron una churrada de guías porque pensaron que esto duraría dos o tres meses, pero los teléfonos empezaron a colapsar porque no es lo mismo que el maestro mande una tarea a 30 alumnos, a que 30 alumnos le manden 30 tareas a un maestro. Es un tema que debemos comprender porque la orientación debe ir a los padres», recalcó.

Romeo apuntó que Andiep ha sellado convenios con Movistar que han permitido que docentes del sector privado reciban cursos de Zoom, de Youtube y otras aplicaciones tecnológicas, a fin de mantenerlos actualizados y a su vez, hacer lo propio con los padres y alumnos.

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