Conéctate con nosotros

Hola, ¿qué estás buscando?

La Lupa

Una protesta más ¿O así serán las protestas del futuro?

El pasado 4 de marzo los pasajeros que desembarcaron en Maiquetía no atendieron el llamado para hacerse la prueba PCR obligatoria y a un costo de 60 dólares. Sobrepasaron al personal del aeropuerto. Aunque en Venezuela se habla con mucho orgullo de las famosas “miles de protestas que ocurren todos los días”, ésta en particular llamó mi atención porque puede señalar cómo serán las protestas del futuro: distributivas entre los ganadores y perdedores del “ajuste a lo Maduro”. Por quién tiene dólares, “se puede prender la cosa”

EFE

Caracas.- En Venezuela, ya es un lugar común referirse a las famosas “miles de protestas que ocurren todos los días”, con orgullo, como si la protesta por sí sola fuera motor de cambio. También una protesta sin orientación puede ser para lo contrario: darle estabilidad a un sistema político, al funcionar como “válvula de escape”.

Lea también: Psiquiatra venezolana y su madre piden ayuda para superar la COVID-19: cada tres días deben pagar 5000 dólares

Lo anterior porque el 4 de marzo se informó que pasajeros que llegaron a Maiquetía, al desembarcar, no atendieron las indicaciones para realizarse la prueba PCR, que ahora es obligatoria cuando se arriba al país. El pasajero debe pagar su prueba que cuesta 60 dólares.

Esta manifestación en particular llamó mi atención porque puede ser una suerte de “proto-desobediencia civil”. Asumo fue un comportamiento colectivo, con antecedentes que catalizaron en la protesta de los pasajeros del día 4-3-21.

Para la psicología social, un comportamiento colectivo -lo defino a partir del enfoque clásico de Le Bon y de enfoques más modernos como el de Moscovici- es un conjunto de personas anónimas que de forma transitoria y catalizados por un evento, toman conciencia de sus agravios y buscan repararlos a través de una manifestación que se contagia, se expande, y luego termina. La protesta libera, pero es finita. Es la espuma que sube y baja. Todos los comportamientos colectivos tienen etapas, que van desde la “fase expansiva” en la que los agravios se manifiestan de muchas maneras y la masa muestra fuerza, hasta la etapa organizacional, cuando el comportamiento deja de serlo y se convierte en un movimiento social o político, que puede tener un propósito de poder (llegar a un puesto político) o abrir una nueva tendencia o moda (el reconocimiento a derechos para grupos o poner temas en la sociedad).

Seattle posiblemente trajo a Obama. Los indignados a Podemos, empujó a Ciudadanos, y tramita a Vox. La crisis de 2008 fue un envión para Trump. La huelga petrolera de 1936 posiblemente le dio cocción a los futuros partidos políticos que definieron nuestra historia. El 27F no terminó en un movimiento político, sino luego de la etapa expansiva de los primeros días, fue tomado por la violencia delincuencial, como la analizó el eminente psiquiatra José Luis Vethencourt en un artículo muy citado ese año. En el 27F no hubo política, tampoco anti política, sino violencia del Estado y violencia delincuencial.

Sin embargo, el 27F trajo el 4F de 1992 y al movimiento chavista, como el 14 de febrero de 1936 empujó a los partidos modernos que más tarde serían puntales de la democracia; partidos que promovieron las protestas al final de la dictadura de Pérez Jiménez, la que a su vez con la llegada de la democracia, catalizó a los partidos que formaron parte de la lucha armada. Las protestas contra Chávez durante 2001-2005 trajeron los movimientos políticos que manifestaron contra Maduro. Las protestas de hoy están en el proceso para definir su forma política.

Los comportamientos colectivos crean política, buena o mala; liderazgos, buenos o malos; situaciones, democráticas o autoritarias. Por eso en la historia, la literatura, el cine, los movimientos sociales son admirados pero temidos por los cambios desconocidos que traen (aunque las teorías contemporáneas inglesas no los ven con temor). La Revolución Francesa reina en la representación social del mundo de lo que significa un comportamiento colectivo y lo que puede hacer en una sociedad y en una época.

No pretendo ni remotamente decir que lo ocurrido en el aeropuerto tenga el nivel de los ejemplos citados, pero sí es una incipiente señal que comunica un malestar en el público.

Esta protesta en particular puede reconstruirse con la teoría para los comportamientos colectivos de la psicología social.

Anuncio. Desplácese para continuar leyendo.

Cuando se anunció la medida y comenzó a aplicarse el 3-3-21, dos cosas reportadas por portales indicaron que lo que ocurrió al día siguiente podía suceder. La primera, colas para hacerse la prueba. La segunda, el pago era en efectivo, no había vuelto, ni “punto”, ni nada. Todo esto fue ventilado en redes sociales, y la reacción del público fue de rechazo y se produjo de manera virtual una variable que tiene todo comportamiento colectivo: la percepción de sentirse obligados, arreados a algo que la gente no quiere.

En la teoría de los comportamientos colectivos las colas son promotoras de muchedumbres. En psicología social, hay diversos estudios sobre cómo la “gerencia de las colas” han sido causa de estampidas en la peregrinación a La Meca. Incluso, trabajos recientes en la disciplina desarrollan una “tecnología” para hacer colas y cómo disponer de las barreras de entrada para evitar estampidas. No hacerlo bien puede ser la causa de fugas de gente como la sucedida en noviembre de 2019 en el fallido concierto de Neutro Shorty que se haría en el Parque del Este. El 27F tuvo este componente. No fue casual que el epicentro haya sido en las llamadas en ese entonces, “ciudades dormitorios”. El no poderse mover por la subida en el precio del pasaje, produjo la percepción de encierro que disparó los agravios acumulados por el deterioro económico de Venezuela desde finales de los 70’s.

Pero se requiere un factor catalizador de los agravios acumulados para que la manifestación se concrete. El 27F fue el ajuste del pasaje. En el caso de Maiquetía, fue el pago en efectivo. Seguramente los pasajeros que llegaron el 4 vieron en redes sociales las colas y la ausencia de vuelto, y se sintieron “atrapados sin salida” y por eso la reacción al salir del túnel que conecta el avión con el terminal. Seguramente al ver al personal con los trajes biológicos, fue “la señal”, y la masa respondió de forma instintiva a ese símbolo “de opresión” y rompió la barrera, para “desobedecer” la norma que obligaba a ir al laboratorio para la prueba PCR.

Detrás de todo esto está otra variable que explica movimientos colectivos: la legitimidad de la acción. El caso de la prueba PCR se construyó como algo obligatorio, pero en el público generó sospechas que solo un laboratorio podía hacer la prueba. En el ambiente de lucha existencial venezolano y donde “la matraca” es norma de quien pide, pero también de quien ofrece -en tuiter, una “joda” es poner la foto de un billete de 20$ y llamarlo “salvoconducto”; con lo que en broma, como todo en Venezuela, también se avala la corrupción- la atribución fue a “guiso de algún enchufado” y las personas reaccionaron con un sentido básico de la justicia, al sentir que no había opciones de laboratorios o medios de pago. Aquí está la probable “desobediencia civil”: no se quiso pagar un monto importante porque se considera que no hay legitimidad para cobrarlo porque es un “guiso”; además, la medida se percibió como impuesta, sin facilidades porque solo era en efectivo, y los pasajeros sintieron que no tenían salida. Su respuesta fue romper la barrera para protestar por esa prisión subjetiva.

Si el costo de la prueba hubiera sido menor -hay que recordar que el gobierno alardea que en Venezuela “la prueba PCR es gratis mientras en otros partes cuesta” en su ridículo clivaje capitalismo-socialismo, y ese discurso caló en una sociedad pícara como la nuestra- o hubiera habido facilidades de pago y tal vez dos o tres laboratorios diferentes para hacer el examen, posiblemente no hubiese pasado lo que sucedió el jueves 4.

También las protestas tienen su economía política. Quizás la del aeropuerto sea una señal de las protestas futuras en Venezuela que serán distributivas porque la dolarización genera desigualdad. La apertura a lo Maduro tiene ganadores -no todos son del gobierno- y perdedores -no todos son de la oposición- y esto crea presiones para protestar. Un sector que incuba una protesta distributiva es el universitario. Aquí los profesores, por ejemplo, son perdedores, pero vienen de una experiencia -los más adultos- de una mejor calidad de vida que hoy no tienen y el deterioro es grotesco con profesores titulares que ganan 4 o 5 dólares al mes. Se produce privación relativa en ese grupo que compara su situación objetiva con lo que estima debe tener por ser docente y servir a la sociedad, y allí está el origen para protestar: irse de la universidad, a otro país, buscar otros trabajos, “reinventarse”, pero parece que no todos pueden o quieren y se produce un conflicto distributivo. Una primera señal fue una movilización en la UCV el día 15-3-21. Si será otra de las famosas “miles de protestas que ocurren todos los días en el país” que se la tragará la inercia venezolana o una movilización de mayor calado, el tiempo lo dirá. La diferencia entre una y otra la hace el liderazgo, el contenido, y la organización.

Tal vez este sea el futuro de las protestas sociales en Venezuela en una lógica similar a la que refirió Tocqueville en su “Antiguo régimen” o Barrington Moore en sus “Orígenes sociales”. Los “perdedores” de este desordenado y desigual ajuste económico, protestarán como en Maiquetía. Por quién tiene dólares, “se puede prender la cosa”.

Anuncio. Desplácese para continuar leyendo.





Artículos relacionados

Destacados

Guevara señaló que el encuentro se dio como parte del acuerdo político entre el Gobierno, la oposición y la comunidad internacional, propuesto por el...

Internacionales

Dicha práctica ha sido rechazada por los médicos, quienes han señalado que no existe evidencia científica que compruebe su efectividad

Nacionales

La vicepresidenta Delcy Rodríguez aseguró que el estado Zulia contabilizó el mayor número de infecciones con un total de 142 contagios

Sucesos

Douglas Rico relató que el grupo delictivo se había contactado con la familia del joven, para exigirles una gran suma de dinero a cambio...