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#UnCrimenUnaHistoria: Adriana Urquiola, la muerte de dos inocentes a manos del “Capitán Bolívar”

Lysaura Fuentes | 3 julio, 2018

Caracas/Foto Portada: Gráfica con uso de foto Diario Avance .- En los brazos de su amado dio su último aliento, dos proyectiles habían marcado el final de su vida, que estaba llena de éxitos y de amor al prójimo, su cuerpo estaba en medio de una exaltada multitud que había pedido a gritos su “libertad” contra el Gobierno. Era la noche del 23 de marzo de 2014 cuando la noticia sobre la muerte de la intérprete de señas, Adriana Urquiola, había corrido como pólvora.

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En ese año la situación en Venezuela era de agitación constante. Los venezolanos colmaron las calles exigiendo la salida del Gobierno de turno, presidido por Nicolás Maduro.

Las protestas iniciaron en Mérida, luego se desarrollaron en Táchira hasta llegar a la capital. Personas vestidas de blanco, algunos con los colores de su partido de preferencia, con la Bandera Nacional en manos, y consignas rechazando la crisis existente en el país, se manifestaron en contra del jefe de Estado y su gabinete.

La crisis económica, la escasez, el alto costo de la vida, la censura, la impunidad, el encarcelamiento de presos políticos, fueron las motivaciones de los venezolanos para salir a las calles. En medio del proceso 43 vidas se perdieron en diferentes hechos que quedaron marcados en la historia venezolana.


Una joven talentosa

Adriana era una niña sin igual, cariñosa, comprometida y talentosa. La música era parte de su vida llevándola a grabar para un grupo de gaitas del Liceo Luis Eduardo Egui Arocha.

De joven llevó a cabo varias grabaciones en un estudio para personas sordas en Los Teques, donde comenzó a enamorarse de esta comunidad, siendo partícipe de sus eventos y estudiando Educación Especial en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel), donde se graduó con la mención Deficiencias Auditivas.

Tanta era su pasión por esta comunidad que terminó siendo intérprete de señas en Venevisión, donde se ganó poco a poco el cariño de sus compañeros, quienes manifestaban que era “un ángel de luz” por su sonrisa y carisma.

La muerte a manos del “Capitán Bolívar”

Adriana con su vestido de novia, blanco como la nieve y de encaje, con una corona como una princesa, contrajo matrimonio con su pareja Alex Ruíz.

Durante su matrimonio continuó con su pasión que era la comunidad de sordos, siendo parte activamente, enseñando y aprendiendo.

Ya tenía 28 años cuando presentaba un embarazo de siete meses, su ilusión de tener un hijo se mantenía latente, al igual que el miedo de perderlo.

Alex Adrián era el nombre que tenía pensado colocarle a su hijo y ya estaba planificando el Baby Shower, para ello aquel 23 de marzo de 2014 salió con su esposo al centro comercial La Casona, situado en San Antonio de Los Altos, para llevar a cabo unas compras.

Adriana y Alex compraron los implementos para el Baby Shower, luego comieron unos helados y se dispusieron a regresar a su hogar en la residencias El Encanto, Los Teques.

Era una tarea difícil regresar a su hogar, debido a que la zona estaba agitada por barricadas que colocaron para rechazar al Gobierno de Maduro.

La pareja se trasladaba en una unidad de pasajeros cuando a la altura de Los Nuevos Teques el conductor de detuvo.

El chofer le manifestó a los usuarios que trataría de buscar otra vía para continuar, pero Adriana y Alex, decidieron bajarse de la camionetica para intentar llegar a pie o en taxi hasta su lugar de destino.

En medio de la travesía para esquivar la barricada, en el sitio  se registraron varias detonaciones y Adriana cayó a los pies de su esposo, quien en un intento por salvarla pidió ayuda a cuerpos policiales llevándola a un centro médico, pero ya era muy tarde: había perdido mucha sangre y falleció.

Su esperanza de ser madre había acabado en ese instante cuando dos proyectiles impactaron contra su humanidad.

Los testigos del hecho sabían que desde una camioneta Toyota 4Runner habían realizado los disparos, y por ello anotaron las placas del vehículo que condujeron a la identificación del homicida Yonny Bolívar conocido como “Capitán Bolívar”.

Un escurridizo

Yonny Bolívar, quien tenía en su haber un prontuario criminal, que iba desde secuestros, usurpación de título militar y obtención de pasaporte con falsedad, que se hizo pasar por piloto de la Fuerza Aérea (por ello el seudónimo) y acusado de la masacre de Uribana, quien fuera preso de Tocorón y Vista Hermosa con negocios de armas, licor y prostitución era el principal acusado del asesinato de Adriana y su hijo.

Tras los hechos, el autor material del crimen, quien tenía su residencia en San Antonio de Los Altos, llamó desde su casa a la Policía Nacional Bolivariana (PNB), ya que tenía un carnet que lo acreditaba como funcionario, y pidió a una comisión que lo llevara a la urbanización Los Nuevos Teques debido a que afirmó que tenía el conocimiento de que una mujer fue asesinada en la manifestación.

Cuando regresó al sitio se identificó como funcionario para conocer todo lo que se manejaba en el lugar y luego regresó a su vivienda.

Los funcionarios del Cicpc tras las investigaciones llegaron hasta la vivienda de Bolívar por la placa del vehículo y éste manifestó que le había prestado la camioneta a su hermano.

Siete días después del crimen, Bolívar en la clandestinidad, luego de huir del país, ofreció una entrevista a El Nacional y admitió los hechos. Dijo “yo venía de Valencia eran las 8 pm y luego de salir de Tejerías cuando estaba en la semicurva de Los Nuevos Teques había una barricada, se veía fuego y habían encapuchados que comenzaron a lanzar piedras y botellas. Vi a varios venir hacia mi carro, se escucharon gritos y tres tiros. Fue un gran error, me bajé, desenfundé mi arma y di unos tiros al aire”.

Testimonios

Manuela Pérez, madre de Adriana, todavía recuerda como si fuera ayer las batallas que tuvo que enfrentar para que el caso de su hija no quedara impune.

Con voz firme y sin una pizca de vacilación, Manuela rememoró en exclusiva para El Cooperante los detalles de aquella noche trágica cuando perdió a su hija y a su nieto.

“Yo en ese momento recibo la noticia de parte de mi yerno, que me llama y me dice que me vaya a Los Teques urgente, cuando llego al Hospital donde estaba mi hija y me dan la noticia es cuando yo siento que se confirma, que mi hija y mi nieto habían muerto, tenía muchas llamadas en el celular de gente que quería saber lo que había ocurrido, pero no contesté y estaba negada a la verdad”, contó Manuela.

La madre de Adriana tuvo que enfrentarse al Gobierno para pedir justicia en el caso de su hija y que no quedara impune. Llevó a cabo varias campañas y le dio la cara a varios miembros del gabinete, entre ellos la ministra del Servicio Penitenciario, Iris Varela. “Ella había tenido la pérdida de un hijo también en ese entonces  por eso entendió mi dolor”, reveló.

Manuela Pérez, madre de Adriana Urquiola (Foto: Lysaura Fuentes)

“Este proceso de exigir justicia fue tenaz, de investigación, fue duro, conversé con mi yerno  y me fui enterando que el asesino de mi hija era un pran, que era peligroso, poco a poco me fui enterando quien era Yonny Bolívar, que estaba vinculado a varios crímenes y comencé a entender que no era un simple asesino, iba mucho más allá. Muchos me preguntaron si tenía miedo, pero mi motivación era que mi hija merecía justicia”, narró Manuela.

El primero de abril de 2015 activaron la alerta roja de Interpol contra Yonny Bolívar, quien se había fugado del país. Antes de ello andaba libremente por las calles, fue visto en Margarita y Lara, luego de cometer el crimen contra Adriana y su hijo.

 

El  11 de junio de 2015 fue capturado en Barranquilla, Colombia, por miembros de la Interpol y el 18 de junio de 2015 ya se encontraba en Venezuela tras ser extraditado. Desde ese momento el proceso en su contra inició con una batalla de Manuela Pérez y sus abogados para sentenciar a Bolívar.

El abogado Luis Sucre, quien tuvo el desafío de defender a la familia Urquiola en los tribunales de Los Teques, a donde llevaron a Yonny Bolívar, recuerda que le imputaron los delitos de Homicidio calificado, uso indebido de arma de fuego y porte ilícito de arma de fuego. Luego fue trasladado a un tribunal de Caracas.

Tras admitir los hechos fue sentenciado a 17 años, tres meses y 21 días, pero esta sentencia fue negada por la parte acusadora y por el Ministerio Público, quienes apelaron la decisión, llevando a que presentara una pena de más de 27 años y fue recluido en la cárcel Fénix de Lara. “Hace dos semanas conocimos que todavía estaba en esa cárcel, pero desde 2016 más nunca le vimos la cara en los tribunales “, contó Luis Sucre.

“El 2 de julio mi hija cumplió 33 años, tantos recuerdos me llenan de mucha nostalgia, para una madre perder a su hijo creo que es algo que ni una palabra describe una pérdida como esa, las ilusiones de madre de mi hija, haber perdido todos sus sueños es la parte más cruda, imaginarme que ella pudo celebrar el lunes (2 de julio) su cumpleaños es la parte más dolorosa.  Muchos dicen que porqué no me he ido del país, no lo hago porque tengo una misión que me dejó mi hija con la comunidad de sordos, estoy preparándome en la universidad para ello y crear una fundación”, sentenció Manuela Pérez.

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