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La venta de vacunas en dólares, una alternativa que muy pocos pueden pagar

El Cooperante | 4 junio, 2018

Caracas.- La crisis económica y la desidia gubernamental que azotan a Venezuela, ha generado un sinfín de problemáticas que han afectado notoriamente a la sociedad, la cual ha quedado expuesta a los estragos del sector alimentación y salud, este último, uno de los más deficientes actualmente. Ya en 2016, los estragos de la crisis sanitaria, eran evidentes, sin embargo, fue el pasado año que la situación empeoró, cuando enfermedades erradicadas, como la difteria, hicieron su gran reaparición, esto debido principalmente a la escasez de vacunas.

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En el año 2014, el Ejecutivo ya estaba al tanto del negativo efecto que generaría la no vacunación de la población naciente y de la flotante, por lo que decidió crear la “Empresa Socialista para la Producción de Medicamentos Biológicos”con la cual, se produciría principalmente la vacuna DTP (difteria, el tétanos y la pertussis).

Según el coordinador de la planta productora de vacunas del Ministerio de Salud, Gerardo Briceño y Malva Betancourt del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, esta empresa, fundada en junio de 2014, tendría la capacidad de producir 120 millones de dosis al año, de las cuales, 50 millones serían exclusivamente de DTP. En su página web, Espromed Bio señala que en septiembre de 2015, se realizó la dotación de 197.248 dosis de pentavalente, que incluye DTP , HB y Hib. Este es el único reporte público del laboratorio a casi cuatro años de su fundación.

La nueva alternativa

En este tiempo, el déficit de vacunas se ha incrementado notoriamente, lo que ha expuesto a la población venezolana ante un sinfín de enfermedades que han proliferado en los últimos años, siendo los recién nacidos y niños en edad escolar, los más afectados por esta situación, de la que ha surgido una nueva modalidad comercial, en la que las indispensables inmunizaciones son vendidas en dólares.


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“Entre USD 120 y 150. Depende de la vacuna”, dijo a esta redacción una fuente que prefirió mantenerse en el anonimato, quien reveló haber acudido a este método por necesidad. En julio pasado, se vio obligada a comprar al pediatra de su hija la dosis de BCG, debido a que no la consiguió en los dispensarios públicos. Desde entonces, acude al especialista para que le suministre las vacunas traídas del extranjero y las reserve para su hija.

“Es una locura, pero no me queda de otra”, explicó la madre, quien aseveró que como ella, muchas otras acuden a esta opción, pese a no ser asequible para la mayoría. La venta de las vacunas pediátricas en dólares, aclaró el  epidemiólogo y exministro de Salud, José Félix Oletta, se debe al costo de compra en el extranjero y a la inversión del traslado, que por lo general, se hace desde Estados Unidos o Europa. “No la adquieren a dólar preferencial, así que no hay otra forma de venderlas”, explicó Oletta, quien apuntó que es un método sumamente costoso, puesto que algunas dosis requieren hasta cinco refuerzos, lo que se traduce a más de 500 dólares.

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Aunque es el Estado el encargado de proveer las vacunas a los hospitales, en los dispensarios públicos de la región capital, inmunizaciones para el sarampión, fiebre amarilla, influenza, rotavirus y neumococo, por mencionar algunas, están prácticamente extintas, lo que afianza la promoción de la venta dolarizada. De acuerdo con el galeno, esta situación se debe principalmente a la desidia gubernamental, puesto que el Programa Ampliado de Inmunización, está estipulado en el presupuesto anual del Ministerio de Salud. Aunado a esto, el Gobierno venezolano se niega recibir las donaciones de otros países, alegando que no existe crisis humanitaria.

Años anteriores en cifras

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cobertura de vacunación debe ser, como mínimo, de 90% de la población para ser considerada como “aceptable”, sin embargo, desde 2004, Venezuela no alcanza esta meta. El último informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), apunta que en 2016, se logró un total de cobertura de 84%, cifra que Oletta refutó y aseguró, no es cierta. “En mayo de ese año vimos resurgir la difteria, así que eso es totalmente falso. Además, si fuese cierta, igualmente demostraría que estamos muy mal, puesto que no alcanzamos el puntaje mínimo de cobertura”, dijo al respecto.

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Asimismo, un reporte ofrecido en octubre de 2016 por el pediatra y epidemiólogo, Alejando Rísquez a Crónica Uno, detalla que la cobertura de vacunas apenas alcanzó el 60% para entonces, y que estados como Amazonas, Delta Amacuro y Bolívar, apenas recibieron la mitad de esta, “con el agravante de que esas zonas se convierten en caldo de cultivo para la propagación de enfermedades que desde hace 30 años no se veían, como está sucediendo con la difteria”. La pentavalente, el rotavirus, la trivalente viral y la neumococo, fueron distribuidas de manera intermitente durante ese año, y las colas a las fueras de los maternos, se hicieron evidente. Madres desde varias ciudades del país, llegaban a Caracas para buscar las cotizadas vacunas.

Pero eso no es todo. Ya en 2015, el déficit de vacunación nacional dejaba ver sus costuras. Huníades Urbina, presidente de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, dijo al Diario 2001 que Venezuela estaba muy por debajo de lo exigido por la OMS, y es que para ese año, se registró un promedio de entre 75% y 85% de inmunización a escala nacional. Asimismo, la Sociedad registró que al menos 600 mil niños menores de cinco años, no habían recibido vacunas. “Esa población que no está protegida está susceptible de contraer una enfermedad y, a la vez, se convierten en replicadores de esa afección”, sostuvo.

En la actualidad

Durante 2017, no hubo mayores cambios positivos. Contrariamente, los efectos de la no vacunación, se dispararon, y enfermedades previsibles, reaparecieron en la palestra. En agosto de ese año, el ministro de la cartera de Salud, Luis López Chadaje, anunció el Plan Nacional de Vacunación, con el fin de atender nueve estados: Bolívar, Delta Amacuro, Monagas, Sucre, Anzoátegui, Guárico, Amazonas, Apure y Aragua. Con esta jornada, se pretendían suministrar 10 millones de dosis de toxoide tetánico, trivalente viral, antihepatitis, antipolio y pentavalente.

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Sin embargo, para noviembre, ante la inocultable realidad de la proliferación de la difteria, el Ministerio de Salud se vio obligado a ejecutar una segunda fase del plan, que comprendía la colocación de nueve mil puntos de vacunación en todo el país, pero con prioridad en los nueve estados más afectados por la erradicada enfermedad. No obstante, no se han tomado medidas contundentes para combatir el problema de raíz. Según Oletta, el Ejecutivo no ha invertido tiempo ni dinero en paliar la situación.

Aunque no existen datos oficiales, el especialista estima que Venezuela adeuda alrededor de USD 30 millones al Fondo Rotatorio de la OPS, por lo que este ya no le provee vacunas. “Son mucho más económicas por este fondo, pero si no pagan, no le surten”, explicó Oletta, quien apuntó que aunado a esto, el Gobierno solo ha realizado pequeñas jornadas que no tienen el alcance suficiente para paliar la situación. En este sentido, acotó que para mantener a la población protegida de las enfermedades, se debe vacunar durante los 365 días del año, puesto que estas jornadas, solo suman población flotante que, por lo general, no reciben las dosis consiguientes a la primera.

Centros privados

Anterior a la crisis de vacunas, hospitales y centros privados de salud, poseían suficiente dotación de dosis de vacuna antidiftérica. Para quienes no podían recurrir a los centros de salud pública, podían contactar una cita en un centro especializado en la aplicación de vacunas, sin embargo, esta alternativa, ha quedado en el recuerdo.

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Esta redacción contactó a tres de los centros de vacunación privada más reconocidos de la ciudad capital, sin embargo, el único que atendió a nuestra inquietud, no tenía disponibilidad. “Desde hace seis meses que no estamos prestando servicio”, confirmó la operadora del centro consultado, quien acotó que no sabía si repondrían las dosis en los próximos meses.

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