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¿Vamos hacia una definición violenta?

Vladimir Villegas | 18 marzo, 2019

Caracas.- El escenario político nacional no arroja muchas luces a pesar de que fue superado, quién sabe si definitiva o temporalmente, el terrible apagón que sufrimos los venezolanos. Seguimos mas o menos en lo mismo. Un gobierno que a todas luces no tiene la calle, por muchas marchas que convoque, y una oposición bajo el liderazgo de Juan Guaidó, que logró activar y movilizar el descontento existente pero que no ha logrado el quiebre de lo que John Mgadaleno llama la coalición dominante .

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El país, mientras tanto, ve empeorar su situación. Una economía cada vez más paralizada y cada vez más dolarizada. Una moneda convertida en sal y agua. Casi nadie se agacha a recoger un billete del esmirriado bolívar soberano, y en las estaciones de gasolina prefieren no cobrar a recibir billetes de baja denominación. El apagón mostró lo mal que estamos y lo peor que podemos estar. Fue un pequeño ensayo de lo que podríamos vivir si el país deriva hacia un escenario de anarquía o confrontación política que lleve definitivamente hacia la violencia.

Aunque se anuncie una reunión entre representantes de Estados Unidos y Rusia para abordar la situación venezolana, no podemos descansar en que dos potencias sean las que decidan por nosotros. Ni que lo haga una por su cuenta y la otra tampoco. Ese no debería ser el destino de Venezuela, aunque tampoco debería ser la prolongación indebida de este terrible momento, en medio de un proyecto político y un modelo económico que hacen aguas aunque se mantengan a lo mero macho.

Nicolás Maduro le ha pedido la renuncia a su gabinete. Pero el problema mayor es él mismo. Es su manera de dirigir al país, de gobernar con la terquedad como herramienta fundamental, sin hacer caso omiso a quienes desde hace años le vienen advirtiendo que está llevando a país por la bajada de Tazón, sin frenos y mirando el celular. Apelando a la represión, a la des institucionalización del país y a la repetición de viejas y gastadas promesas de nuevos planes que a nadie entusiasman y que nadie cree. Ni su propia gente . Si se sostiene en el poder será a costa de la profundización de la crisis.


Y en la oposición, Guaidó, reconocido como presidente interino por una cincuentena de países, sigue asumiendo el rol de líder por ahora indiscutible. Le ha sonado la flauta. Tiene un gran poder de convocatoria que se ha puesto en evidencia repetidamente. Un peligro lo acecha, la tentación de sucumbir a la desesperación de sus seguidores y por ende caer en el inmediatismo, en la tentación de forzar una barra que podría degenerar en violencia, porque el chavismo gobernante existe y no ha dado muestras hasta ahora de querer ceder el poder y menos por “las malas”.

En la oposición hay reservas frente a una estrategia que no conocen del todo los diversos factores que componen ese bloque . Y como no ha sido consultados algunos de ellos, no pasará mucho tiempo para que una política que acelere un posible choque de trenes comience a generar grietas y controversias serias en su seno. La política, como casi todo en la vida, se mide por resultados . Y en el caso venezolano hay que agregarle otros elementos, como la desesperanza, el miedo al fracaso y la necesidad de producir resultados rápidos y contundentes.

Todo esto puede generar una gran presión sobre Guaidó y quienes lo acompañan en la toma de decisiones.

¿Nos dirigimos inevitablemente hacia un choque de trenes? ¿Nada puede detenerlo ? ¿Murió la alternativa no violenta ? ¿Se cerró el camino de la negociación? ¿Toma fuerza la posibilidad de una intervención militar ? ¿O seguirá funcionando la presión política y económica contra el gobierno? ¿Cómo va a reaccionar la población si, como se anuncia, vienen cada vez medidas más duras que impactarán negativamente en la población? ¿El anunciado cambio de gabinete es cosmético o encierra un giro significativo en la política del gobierno frente a la peor crisis que se ha vivido en nuestro país?

Y tal vez la pregunta más importante de todas, ¿la Fuerza Armada Nacional mantendrá su declarada y reiterada lealtad a Maduro, pase lo que pase y en el escenario que sea?

No hay manera de perderse los próximos capítulos.

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