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La Lupa

Vecinos de Las Acacias se quejan de que los pacientes de Plafam "ensucian las calles"

Habitantes de los inmuebles adyacentes a la Asociación Civil sin fines de lucro Planificación Familiar (Plafam) dicen que los pacientes del centro asistencial "nos piden agua y es una falta de respeto que las mujeres amamanten a sus hijos frente a nuestras casas"

Caracas / Foto Portada: Anaisa Rodríguez.- La Asociación Civil sin fines de lucro Planificación Familiar (Plafam) es conocida por ofrecer estudios y atención clínica especializada a "bajo costo". Su labor inició hace 35 años y hoy se ha consolidado como un referente de sexualidad segura, saludable y placentera, y de planificación familiar en Venezuela. Pero los vecinos de la sede de Las Acacias, específicamente en la calle Minerva denuncian que los clientes que acuden a Plafam "obstruyen el paso y ensucian las calles", mientras esperan para ser atendidos en las instalaciones.

Lea también: Trastorno psiquiátrico lleva a exejecutivo de Pdvsa a acumular basura en su vivienda

Desde 1986, la Asociación Civil de Planificación Familiar Plafam brinda atención especializada que contribuye al ejercicio pleno de los Derechos Humanos en el área de salud sexual y reproductiva de adolescentes, jóvenes, hombres y mujeres, sin discriminación alguna, suscribe Plafam en su página web. Brinda servicios de ginecología, obstetricia, estudios de fertilidad, mastología, perinatología, urología, especialistas en enfermedades infecciosas de transmisión sexual, ecografía, laboratorio, pediatría, imagenología y unidad de atención psicológica, entre otras.

Vecinos de la sede de Las Acacias, Quinta Villa Alicia, contactaron a El Cooperante vía telefónica para denunciar "irregularidades" que ha cometido la asociación desde hace unos ocho años, pero que se han venido acentuando desde hace un año. Un equipo de esta redacción se trasladó hasta el lugar para constatar lo expresado por los vecinos.

Eran las 6:45 a.m. y ya había unas 100 personas haciendo cola para ser atendidas. Hacen cola sentados en la plaza del lugar ya que no hay más donde esperar que los llamen según el orden de llegada. Mujeres embarazadas, adultos mayores y niños acuden a Plafam por un asunto de primera necesidad: atención médica.

Pese a que los vecinos reconocen la labor y precisan que Plafam tiene 25 años establecida en la zona, hoy lamentan que la clínica se convirtió en "un dolor de cabeza". "Nosotros tenemos este problema desde hace unos ocho años, cuando el problema empezó nos reuníamos con ellos, intentamos mediar, recogimos 70 firmas y nombramos una comisión para llegar a actos conciliatorios a través del Consejo Comunal de Valle Abajo, pero ellos no han cumplido con su parte", denunció uno de los vecinos que prefiere mantener su nombre bajo anonimato.

Según el representante de la comunidad, los vecinos exigen a Plafam que implemente un sistema de citas para que no pase horas a la intemperie, porque afectan la tranquilidad de los propietarios de las viviendas cercanas a la clínica.

"Los pacientes llegan y se ponen a hacer cola, botan basura dentro de las casas, dañan los portones, hacen sus necesidades en la calle y todo esto se vuelve un desastre. Congestionan la avenida al estacionarse en todas partes, es un caos total", fustigó. "Ellos tienen que organizarse porque si no tienen capacidad para atenderlos, no deberían aceptarlos".

Otra vecina aseguró que varias personas vendieron sus casas durante los últimos años debido a la bulla que empieza a las 3:00 a.m.

Cola de pacientes de Plafam en la calle Minerva, Las Acacias.

"No somos sifrinos"

Pese al conflicto comunitario, los propietarios afirman que no están en contra de que Plafam funcione en la zona porque es parte de la comunidad, pero exigen que tengan un control de la gente.

"Queremos que le den dignidad a la gente, que apliquen su lema y se ocupen de las personas, porque en días lluviosos, ancianos, niñas, embarazadas y mujeres con recién nacidos nos han pedido refugio y no tenemos porqué dárselos; además, es una falta de respeto que amamanten frente a nuestras casas, que nos pidan agua y que nos piden el baño", expresó. "No tenemos por qué soportarlo", recalca.

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Sin embargo, ambos vecinos consideran que no se les puede calificar de "sifrinos" o "indolentes" porque están reclamando sus derechos a vivir en "tranquilidad".

"No estamos en contra de la gente pobre, porque eso no los dijo una fiscal que vino a inspeccionar, pero ya que las instalaciones no tienen capacidad para implementar una sala de espera, deben organizarse y colocar un sistema de citas", reiteró. "La idea es que ellos asignen las citas por hora, desde las 7:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. y se solucione el problema". 

Otro de los reclamos es que quienes asisten al centro no cumplen con las medidas de bioseguridad contra la COVID-19.

Botes de basura que puso Plafam.

Plafam ha hecho "lo humanamente posible" para atender los reclamos

Belmar Franceschi es la directora de Plafam y atendió al equipo de El Cooperante en la sede administrativa de Plafam Las Acacias. Franceschi reconoció de entrada que han tenido inconvenientes con algunos vecinos que se han quejado de la bulla que hacen los pacientes antes de ingresar a las instalaciones.

"Pese a que se les aclara a los pacientes que hay un horario de atención, las personas llegan desde muy temprano a hacer cola, a partir de las 4:30 a.m. ya se ve gente en la calle. Plafam atiende a no más de 120 personas diarias y ya a las 9:00 a.m. todos los pacientes han sido atendidos y la calle queda sola, en el horario vespertino son menos pacientes", aseveró.

Como una de las representantes de la organización, Franceschi expresó estar consciente de que en las casas cercanas a la clínica viven personas mayores a las que les molesta la bulla y por eso piden que la cola se haga alejada de las viviendas.

"Se nos escapa de las manos, los pacientes hacen bulla al estacionar o conversando, pero nosotros hacemos una labor social. Lo lamentable de todo esto es que los vecinos alegan que nuestros pacientes son personas de bajo nivel económico, nos han preguntado si no nos da vergüenza atender a personas de tan bajo nivel cultural. Esto es muy triste porque sin importar tu condición no es correcto denigrar a las personas", condenó.

Debido a que la situación lleva varios años, Plafam ha tomado algunas medidas para atender las quejas de la comunidad:

"Tratamos de pasar a los pacientes en grupos grandes y atender de la manera más rápida posible, la mayoría del personal, incluyéndome llegamos a las 6:30 a.m. más tardar; hemos colocado botes de basura, cada vez que se ha presentado un problema o una reparación, Plafam ha aportado porque somos parte de esta comunidad; hemos colocado conos; le hemos prestado atención gratuita a los vecinos; hemos pintado aceras; hemos alumbrado. Además, hemos prestado nuestro servicio de cámaras de seguridad cuando se han presentado robos en la zona y sobre todo, siempre hemos estado dispuestos a escuchar y conciliar para estar tranquilos", precisó la gerente.

Calle cercana a Plafam.

Asimismo, destacó que gracias a la presencia de Plafam han disminuido los casos de abuso sexual a estudiantes que ocurrían en una de las entradas de la Universidad Central de Venezuela (UCV) que queda en esa misma calle.

Sobre la información de que Plafam “tiene mucho poder”, Franceschi aclaró que debido a los servicios que presta, la asociación tiene convenios con el Ministerio del Poder Popular para la Salud.

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"Eso es falso, Plafam tiene alianzas y convenios con el ministerio de Salud, atendemos de forma gratuita a pacientes de bajos recursos, refieren pacientes de hospitales para que le realicemos los estudios aquí en nuestra sede, hemos hecho jornadas de salud en barriadas de Caracas y en el interior del país".

¿Cuál es la solución?

Una comunidad está formada por diferentes actores donde todos son necesarios: centros de salud, iglesias, escuelas y vecinos. Tamara Adrián, abogada e integrante de la junta directiva de Plafam, explicó que la cantidad de pacientes se ha incrementado durante los últimos años debido a la cantidad de servicios que ofrece la asociación.

"Plafam es prácticamente el único sitio en Caracas -y en Venezuela- en el que las mujeres pueden obtener métodos anticonceptivos y asistencia en salud sexual a precios módicos. Y, por supuesto, cuando una caja de pastillas anticonceptivas supera los 15 dólares, la gente viene. Y por supuesto, es gente modesta; y esto es lo que le molesta a los vecinos: no les gusta que haya colas de gente", declaró.

Adrián se ha convertido en una defensora de los derechos de la comunidad LGBTI+, tiene más de 15 años en Plafam y precisó que al principio, brindaba atención y orientación psicológica y sexual a estudiantes de la UCV, pero "en 2005, el público se extendió a todas las mujeres que no podían pagar por métodos anticonceptivos, se crearon los servicios psicológicos por violencia; el laboratorio; la cirugía ambulatoria; la ginecología; resonancia; eco mamario; y, por supuesto, los servicios de implantes y métodos anticonceptivos; jornadas de esterilización masculina, entre otros".

En sus palabras, Plafam tiene la visión de convertirse en una clínica social para todos quienes necesitan de sus servicios y no tienen los recursos económicos para poder pagarlos. En Plafam existen actualmente más de 120 empleados: prestadores de salud, médicos y psicólogos.

Sobre la denuncia, informó que una vez se probó implementar el sistema de citas, pero había dos inconvenientes: "Mucha gente no llegaba; otras personas no tenían teléfono inteligente para pedir la cita por internet, y no podíamos tener un servicio de citas telefónico, por falta de líneas suficientes".



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