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Venezolanas son acosadas sexualmente en Perú: “Nos miran como a una prostituta”

El Cooperante | 24 agosto, 2018

Caracas/Foto: El Comercio.- La crisis que actualmente agobia a Venezuela, ha hecho que muchos connacionales huyan hacia otras naciones en busca de un mejor futuro. Sin embargo, el éxito les ha llegado a pocos. Jasmily Meza, de 29 años, después de un largo viaje desde Mérida, se ha cruzado con hombres que le tendieron una mano por empatía y solidaridad, pero la mayoría de ellos le ofrecieron dinero, comida y hospedaje a cambio de “algo más”.

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Nosotras caminamos mucho en Colombia, y llegamos hasta Bucaramanga, con los pies adoloridos. En una estación un señor nos vio casi llorando y nos pagó la carrera y un hotel. Pero resulta que en el hotel habían muchas prostitutas venezolanas. Un cliente incluso le preguntó a la recepcionista si nosotras también nos dedicábamos a eso”, dijo en exclusiva a El Comercio de Perú.

Al conocer esta situación, ella y su prima de 26 años pasaron solo una sola noche ahí y luego se marcharon, sin dinero y sin un lugar adonde llegar y dormir. “Muchos hombres nos paraban y nos decían que podían ayudarnos, pero a cambio de acostarnos con ellos. Intentaron aprovecharse de nosotras”, contó.

Su prima agrega que “muchas venezolanas que vienen a trabajar se desesperan rápido, porque tienen familia y deben enviar dinero a sus familias, entonces optan por lo más fácil. Ambas descansan en el paso fronterizo de Zarumilla. Jasmily dice que a lo largo de su ruta hacia Ecuador, “muchos hombres nos dijeron que nos quedáramos, que nos darían todo. Nosotras le dijimos que íbamos a Perú y que no necesitábamos esas cosas (prostituirse), que si nos daban ayuda fuera de corazón”.


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Añade que “es lamentable que muchas venezolanas vengan a prostituirse, nosotras pensamos que hay muchas maneras de buscar trabajo, de pedir ayuda. Sin embargo, la mayoría de hombres nos miran como a una prostituta, pero nosotras no venimos a eso”.

Su prima acota que “si uno viene a hacer algo (indebido) que no hacía allá, entonces nada tiene sentido, ni el sacrificio”. Ella trabajaba en Venezuela en una tienda de fotografía, pero la situación se agravó y decidió dejar su país. Ahora esperan que un grupo de voluntarios españoles las ayude para seguir su viaje a Lima, donde serán recibidas por unos primos que también escaparon de la crisis.

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