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Venezolanos con VIH recurren a un brebaje de hojas ante escasez de antirretrovirales

El Cooperante | 13 diciembre, 2018

Caracas.- Con cuidado, el hombre escoge las hojas verdes del tamaño de la palma de una mano e introduce 50 de ellas en una licuadora a la que agrega 750 centímetros cúbicos de agua.

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Luego cuela el líquido verde, lo sirve en un vaso de vidrio y lo bebe despacio. “Sabe a lechuga con agua”, dijo a Reuters el hombre que vive con VIH y mantiene el anonimato porque sus colegas de trabajo desconocen su diagnostico en medio de los prejuicios que aun subsisten.





El licuado se hace con las hojas de guásimo, o guazuma ulmifolia, un árbol mediano oriundo de la América Tropical. Y pese a que su efectividad es cuestionada por expertos, su uso se impuso en Venezuela entre las personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ante la escasez de fármacos antirretrovirales, una de las facetas más dramáticas de la crisis económica de la nación OPEP.

Con cinco meses sin tomar sus medicamentos porque no los había en el estatal Instituto de Seguros Sociales, que los venía entregando de forma gratuita desde inicios del año 2000, su médico le recomendó a mediados de año tomar el licuado. “No tengo nada que perder (…) la mente lo que te trabaja es de una manera: me voy a morir, mi vida llegó hasta acá por un desfase en el Gobierno, que no está cumpliendo con la medicación”, recordó.

Aunque el brebaje se ha tomado por años en distintos países de la región, entre ellos Brasil, como un tratamiento natural y complementario a enfermedades como la diabetes y el VIH, a Venezuela llegó por recomendación de algunos médicos porque dicen que mantiene altas las defensas de las personas con VIH que no estaban tomando sus medicinas.





“Es un tratamiento complementario (…) porque el componente macerado de esas hojas es el tanino, que es un componente bioquímico que aparentemente tiene propiedades antivirales”, dijo el médico Carlos Pérez Pérez, parte del equipo de la organización no gubernamental Acción Solidaria, surgida en 1995 y que brinda atención integral a personas con VIH.

Desde inicios de este año cuando se acentuó la escasez de antirretrovirales, Pérez ha recomendado beber el licuado de las hojas de guásimo dos veces al día por un mes, en un consumo que puede ser una vez o dos al año.

Esa bebida “no sirve absolutamente para nada, ni son tratamientos que tienen soporte”, dijo el médico internista José Félix Oletta, exministro de Salud y miembro de la no gubernamental Red Defendamos la Epidemiología.

Agregó que no sólo personas con VIH recurren a esos tratamientos naturales, sino también personas con enfermedades cardiovasculares, cáncer, hipertensos, entre otros, por la falta de medicamentos. “Hay una omisión del Estado que tiene que proteger la salud (…) el gobierno se hace de la vista gorda”, señaló.

 

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