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Detienen en México a pareja de venezolanos que reclamaron por educación de su hijo

Christhian Colina

Jose Á. Palacios.- Antonio José Urbina y su esposa Coral Rojas, una pareja de venezolanos que residen en México desde hace seis años, se encuentran desde hace ocho meses privados de libertad después que denunciaran el colegio Westhill Institute de Santa Fe, donde estudiaba uno de sus hijos. Las autoridades del recinto educativo habrían usado influencias en el Gobierno para tratar de contrarrestar la denuncia; por lo que habrían movido influencias para que los apresaran.

Herman Cruz, abogado de la familia, denunció la arbitrariedad durante una entrevista radial a un periodista español. Explicó que la unidad educativa promovió a tercer grado de primaria a mitad de año, de forma indebida e inconsulta, a su hijo de 12 años en el período escolar 2011-2012 sin notificar a la Secretaria de Educación Pública (SEP).

La institución habría falsificado exámenes para hacerlos pasar por los del niño con el fin de obtener una boleta de 4to grado que no aparece en los sistemas de control escolar de la SEP, por medio de una dudosa acreditación. Ante este procedimiento de la institución el matrimonio dejó de pagar las matrículas de la onerosa escuela, a manera de presión, mientras se buscaba una solución. Al mismo tiempo que los denunciaron ante las autoridades correspondientes por la negligencia con la que llevaron el tema educativo de su hijo.

El colegio, en lugar de presentar sus alegatos en el juicio civil, haciendo uso indebido del tráfico de influencias y abuso de poder en contra de esta familia, transformó el asunto en un caso penal, encarcelando a los padres para obligarlos a quitar la demanda a sabiendas que obraron mal en contra de este niño y su familia. De esta forma intimidan indirectamente a cualquier padre que decida reclamar al Instituto Westhill cualquier derecho.

Los tres hijos de la pareja, de 12, 5 y 2 años, están al cuidado de la abuela paterna, quien tuvo que viajar de emergencia desde Caracas a México, para evitar que, con los dos padres presos, los niños terminaran en un asilo u orfelinato.

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