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Venezolanos “a la buena de Dios” por altos costos en clínicas privadas y escasez en hospitales

El Cooperante | 9 agosto, 2018

Caracas.-La escasez de insumos en hospitales públicos y los altos costos en las clínicas privadas han logrado que los venezolanos dejen su salud “a la buena de Dios”. No es para menos, una consulta, dependiendo de la especialidad, triplica el salario mínimo mensual. 

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La mayoría de los hospitales del país están completamente desabastecido de insumos y la migración de médicos en busca de mejores oportunidades ha dejado al sistema público por el piso. De hecho, ni siquiera en los Centros de Diagnóstico Integral (CDI) hay materiales médicos ni medicinas. Esta redacción se acercó a uno ubicado en Los Dos Caminos, en Caracas, y los encargados, ninguno de nacionalidad cubana, señalaron que pueden hacer un diagnóstico sencillo,  porque no tienen ni materiales ni equipos para laborar.

La historia es la misma en los hospitales. Es por ello que desde hace un mes las enfermeras de distintos centro de salud del país se declararon en paro para exigir mejores remuneraciones salariales y la dotación de insumos. Hasta la fecha no han obtenido respuesta del Gobierno venezolano.

Tal situación genera un efecto. Y no es ir a una clínica privada donde las consultas varían desde los 14 millones de bolívares. Por ejemplo, en un grupo de centros consultados por esta redacción, para ser atendido por medicina interna se necesitan al menos 10 millones de bolívares; ginecología 15 millones de bolívares (con citología incluida); traumatología desde 10 millones de bolívares; cardiología 20 millones de bolívares; urólogo desde 15 millones de bolívares, entre otros. En el caso de exámenes, desde los más sencillos, un perfil 20 puede costar 10 millones de bolívares mientras que una tomografía casi lo 100 millones de bolívares.


“Yo me olvidé de médicos, cuando me viene un dolor, me acuesto espero que se me pase o aguanto, no tengo para pagar eso, aquí estamos a la buena de Dios”, dijo la señora Marcela de 62 años, residente del barrio Campo Claro, en La California, municipio Sucre.

Hace días, una mujer declaró a los medios de comunicación que estuvieron presentes en una de las marchas del sector salud, que pacientes que son diagnosticados de enfermedades severas con el cáncer o renales, piensan en suicidarse porque no tiene como costear un tratamiento de esa envergadura.La única opción es salir del país o tener el suficiente dinero para poderse tratar en una clínica.

A esta problemática se le suma el conflicto de los seguros, pues las clínicas toman con cautela a los pacientes asegurados ya que las empresas tardan en procesarles los pagos.

“A curarse con lo natural”

Ante la problemática descrita, la rama homeopática vuelve a tener su auge. Los venezolanos buscan en las “ramas” la curación a su dolencia, por supuesto, acompañado de la “fe”.

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“La fe mueve montañas. Yo me he sentido mejor, antes no me podía ni parar, con el tratamiento que me están haciendo sé que me estoy curando”, expresó la señora “Yoya”, una paciente de 75 años de cáncer en los huesos, mientras esperaba para ser atendida en un consultorio homeopático en Catia.

La mujer relató a esta redacción que su tratamiento se basa en una alimentación sana y muchos depurativos, estos últimos realizados con plantas medicinales.

En el mismo establecimiento, estaban otros pacientes con problemas de tuberculosis, circulación y artritis.  La mayoría coincidió que esta es la única manera de sanar ante la imposibilidad de costear un tratamiento convencional. “Una cosa son las consultas, pero después estàn los medicamentos que no hay, y los que hay son incomprables” .

Por ahora, la situación en la nación petrolera parece no mejorar. Según datos aportados por la Asamblea Nacional, hay una inflación diaria  de 2.7%, que repercute en la vida económica de los venezolanos.

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