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“Venezuela se ha venido abajo”: Apagón golpeó partes de una Caracas en crisis

El Cooperante | 18 diciembre, 2017

Caracas, 18 de diciembre.- Un apagón golpeó partes de la capital venezolana,  así como de los estados cercanos Miranda y Vargas durante la tarde de este lunes, en lo que los críticos dijeron que era otra señal del colapso económico de la nación rica en petróleo.

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Las autoridades culpan a la interrupción, que comenzó alrededor del mediodía, del colapso de un cable importante que conecta una planta de energía y una torre de transmisión. El ministro para la Energía Eléctrica, Luis Motta Domíngez, dijo que el servicio se restablecería completamente a última hora de la tarde.

La falla afectó algunas líneas telefónicas y líneas del Metro de Caracas. El aeropuerto de Maiquetía también se vio afectado. Muchos trabajadores no tuvieron más remedio que caminar hasta su casa, cerraron tiendas y restaurantes, y los venezolanos se quejaron de que otro día se vio alterado por el tumulto.

El país ya está lidiando con la inflación más rápida del mundo, el aumento de la desnutrición y las enfermedades a medida que el sistema económico liderado por el estado se detiene. “Venezuela se ha venido abajo”, dijo a Reuters David García, de 38 años, mientras hacía cola para comprar un perro caliente en un puesto en Chacao. Había pasado dos horas buscando un restaurante abierto porque no podía cocinar en casa.


En los últimos años, Venezuela ha sufrido apagones frecuentes que los críticos atribuyen a una inversión insuficiente tras la nacionalización del sector eléctrico en 2007. El Gobierno nacional en algunos casos ha atribuido los apagones al sabotaje. “Este es un síntoma de colapso de un país debido a la negligencia de los que están en el poder”, tuiteó el legislador opositor Tomás Guanipa.

Los comerciantes se quejaron de que el corte había perjudicado a las empresas y les preocupaba lo que sucedería si continuaba después del anochecer, dados los altos niveles de delincuencia en el país.  “Es un día perdido”, dijo Armindo Gomes, de 24 años, cuya familia portuguesa dirige dos panaderías, mientras señalaba la masa, el queso y la carne que deberían refrigerarse.

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