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Viajes por comida: Venezolanos pagan “full day” hasta Cúcuta para paliar crisis económica

Jessica Dirinot | 30 septiembre, 2019

Un bolso, tres arepas con queso y una inversión de 150 dólares en efectivo, fue lo único que acompañó a Daniela Duque en su odisea por encontrar una alternativa para sopesar la crisis económica en su hogar.

Daniela tiene de 34 años de edad, vive en San Martín, una zona popular en la ciudad de Caracas. Trata de llevar una vida tranquila junto a sus dos hijos y esposo, pero por más esfuerzos que haga la familia Duque, la situación económica de Venezuela cada vez oscurece su panorama financiero.

Con la incertidumbre de saber o no si su aventura hasta Cúcuta funcionaría, Duque decidió adentrarse en el “nuevo negocio” que está -a su juicio- liderando los mercados en Venezuela.





Tomó una camioneta en el Terminal Privado Expresos Camargüi ubicado en San Martín, cuya ruta marcaba como destino San Antonio del Táchira, la ciudad más cercana a la frontera con Colombia. Unas 16 horas de viaje y cientos de kilómetros le dieron inicio a lo que se convertiría en su nueva entrada de dinero.

Productos de limpieza vendidos en 2 dólares en Venezuela.

Podemos encontrar todo lo que en Venezuela no encontramos, pero que antes sí teníamos (…) Ya había escuchado por otras amistades que allá (Cúcuta) se podían encontrar las cosas en mejor precio, además de ser una oportunidad de negocio”, asomó Duque.

Fueron pasando las horas y al pisar suelo colombiano, Daniela tomó todo lo que necesitaría para abastecer su estantería, y el nuevo “abastico”, el cual le prometería muchas ganancias al revender los productos en su comunidad. Sin embargo, sus ilusiones fueron un tanto opacadas tras darse un desafortunado intento de atraco, mientras retornaba a la gran ciudad.





 

“Nos cayeron a pedradas”

En una entrevista exclusiva realizada para El Cooperante, la madre de dos, ofreció detalles sobre su viaje a Cúcuta, entre las anécdotas más preocupantes resaltó que, aunque es una alternativa para sopesar la situación económica, un viaje como este podría costarle la vida a cualquier venezolano.

Perfumes vendidos por 1 dólar en Venezuela.

 “Pasando el puente del Lago de Valencia (estado Carabobo) a unos cuantos kilómetros, después del Lago, el autobús donde viajaba les cayeron a pedradas, obviamente buscando la manera de que se parara para atracarnos a todos. Gracias a Dios el conductor no se paró, pero fue traumático porque reventaron el vidrio donde justamente yo estaba sentada”, recordó Duque.

Afortunadamente, tanto Daniela como el resto de los pasajeros, no sufrieron más que un gran susto. El conductor se detuvo en la primera estación de servicio para colocar cartones y continuar con el retorno Caracas.

 

“Otro modus operandi”

El equipo de El Cooperante logró contactar a una fuente extraoficial, quien coordina los viajes desde Los Teques, estado Miranda hasta Cúcuta, y ofreció detalles sobre cómo surgió la idea de emprender estas rutas hasta la zona fronteriza con Colombia.

Foto referencial de transporte San Antonio de los Altos – Caracas

En condición de anonimato, la fuente relató que su esposo, dueño de una camioneta Encava, en vista de la situación que atraviesa el sector transporte, tomó la decisión de viajar hasta Cúcuta para comprar los repuestos de su vehículo, única fuente de ingreso.

 “Allá se consiguen todos los repuestos para el transporte. Decidimos salir hasta allá y vimos viable llevar al menos 22 personas para que también compraran productos. Ahora nosotros trabajamos así, ya no trabajamos en rutas, ni en corporativas”, explicó la fuente.

 

“20 dólares por puesto”

De acuerdo a la información suministrada por la fuente, los pasajeros deben cancelar un mínimo de 20 dólares, más 50 mil bolívares en efectivo; este último, hace referencia a las “vacunas” que deben cancelar los pasajeros a funcionarios que asistan en los puntos de control (alcabala), para así evitar ser despojados de los productos adquiridos en la zona fronteriza.

Foto referencial de dólares que circulan en Venezuela.

“En el transcurso del camino le ofrecemos (a los pasajeros) refrigerio, cafecito y hacemos como máximo cuatro paradas en las estaciones de servicio que nos queden en el camino, para que vayamos al baño y compremos cualquier cosita para continuar el viaje”, dijo.

Tanto la coordinadora del viaje, como su esposo, facilitan a los pasajeros las opciones legales para un ingreso y salida de Colombia sin inconvenientes. Emiten el carnet fronterizo y recomiendan el hospedaje en los dos únicos hoteles que se encuentran en el pueblo.

Este podría significar un escape económico al que pudiese optar cualquier venezolano. Incluso para el esposo de la coordinadora, quien se desempeñaba meses atrás como conductor de rutas suburbanas de Caracas – San Antonio de los Altos, estado Miranda. Ahora, el conductor compra sus repuestos fuera del país y genera una ganancia alrededor de 440 dólares por viaje, tomando en cuenta que cobra 20 dólares por cada puesto habilitado.

 

“Los venezolanos tienen que tratar de sobrevivir”

Para el economista venezolano, Luis Oliveros, este nuevo fenómeno de negocio, el cual podría considerarse como el nuevo “full day” de los ciudadanos,  responde a la crisis económica que atraviesa Venezuela desde hace años, así como la necesidad de las personas por darle la cara a la hiperinflación y dolarización avanzada.

Luis Oliveros, economista venezolano.

“Muchos venezolanos han usado a Cúcuta como un sitio para adquirir medicinas, y así  poder sobrevivir. Ahora tratan de adquirir otras cosas (alimentos) para poder vivir, y es algo normal (…) Si pueden lograr que se mantenga el mercado y vender esos productos (en Venezuela), entonces es positivo“, dijo Oliveros al preguntarle sobre la conveniencia de esta nueva modalidad de negocio.

A medida que se profundiza el uso del dólar en Venezuela, muchos locales y comercios ajustan semanalmente los precios en dólares, pese a que este se mantenga en la tasa paralela. Para Oliveros, esta situación no se trata de especulación, ni devaluación del dólar, sino de un desajuste entre la tasa de cambio con respecto a la inflación.

“La tasa de cambio no va al  mismo ritmo que la inflación, esa apreciación de la tasa de cambio con respecto a la inflación hace que necesites mas dólares para adquirir el  mismo bien en una semana con respecto a otra (…) Estamos en medio de una hiperinflación, no podemos compararnos con otros países con sistemas dolarizados”, manifestó.

 

“100 dólares ya no equivalen a nada”

Tal es el caso de Jonathan Contreras, quien tiene 32 años de edad y vive en un barrio popular en Los Teques, estado Miranda. Se desempeña como técnico de reparación de puntos de ventas, y labora para una entidad bancaria en Caracas. Su instrumento de trabajo y transporte es una moto Empire, cuyo mantenimiento se le ha hecho cuesta arriba.

Local de venta de teléfonos con productos de Cúcuta.

“Lo que estamos buscando los venezolanos es un ahorro, que puedas comprar más cosas, porque si te quedas en este país con 100 dólares ya no haces nada. Realmente, 100 dólares en este país ya no equivalen a nada”, aseguró Contreras, quien también decidió emprender viajes a Cúcuta para poder costear los repuestos de su moto, comida para su casa y los medicamentos de su madre.

 

A pesar de que Contreras emprendió sus primeros viajes para hacerle un revés a la crisis económica que vive su familia, éste aprovechó la oportunidad para comprar productos básicos y ofrecerlos a comercios de su comunidad, entre ellos, un abasto ubicado en el sector Brisas de Oriente, barrio donde vive.

 

Tienda de tecnología con productos de Cúcuta.

“Además de comprar mis repuestos y mi comida, yo le trabajo a una persona que tiene un local comercial y junto a sus hijas nosotros vamos y le compramos la mercancía. Compramos chupetas, harina de trigo y todo lo que necesite la gente de la comunidad”, dijo.

 

Para Oliveros, la crisis que atraviesa Venezuela, “hace que la gente busque alternativas de ingreso”, por lo que se hace cada vez más constante que los ciudadanos hallen la manera de mejorar su calidad de vida: “Esa búsqueda de negocios y oportunidades para obtener ingresos la vamos a seguir viendo en una mayor dimensión. Venezuela va a seguir dolarizándose mientras continúe la hiperinflación, y mientras siga el madurismo en el poder”, sentenció.

 

 Trochas río adentro

Claudia Vargas, venezolana experta en migración, aseguró para El Cooperante que pudo apreciar las llamadas trochas desde el territorio colombiano. En un viaje con motivo de investigación, la también profesora de la Universidad Simón Bolívar, detalló que no existen medidas de seguridad para los venezolanos que pasan por estas zonas irregulares.

Foto referencial de Las Trochas, zona fronteriza con Colombia.

“Tuve la oportunidad de verlas en el mes de abril, y hasta los puntos colombianos estaban custodiados por la Policía Nacional de Colombia, pero lo que sucede río adentro no puede ser monitoreado por las fuerzas de seguridad ni colombiana, ni venezolana. Los venezolanos están a la sombra de los Estados, están expuestos a grupos irregulares, y cobros ilícitos“, dijo.

Miles de los venezolanos que emprenden este tipo de viajes y buscan mercancía semanalmente para revender, suelen cruzar la zona fronteriza por las trochas, “puentes de rocas” habilitados por grupos irregulares. Los ciudadanos acuden a estas zonas para pasar mayor cantidad de productos, tales como brazos de cigarrillos, cauchos de moto, carro y camionetas, entre otros. 

 

Guerrilleros y paramilitares al mando

Por su parte, la diputada a la Asamblea Nacional (AN), por el estado Táchira, Karim Vera, aseguró para El Cooperante que aún cuando el gobierno interino de Juan Guaidó ha acordado con Colombia algunas medidas de protección para los venezolanos que diariamente cruzan a territorio colombiano, en suelo venezolano el mando lo tienen grupos paramilitares amparados por el régimen de Nicolás Maduro.

“La AN ha denuncia de manera reiterativa la presencia de grupos irregulares a lo largo y ancho de la frontera venezolana, estos grupos irregulares (guerrilla, paramilitares, colectivos) son quienes ejercen el control de estas zonas, no solo de las trochas, sino de los pasos oficiales, todo ante la mirada complaciente y permisiva de la Fuerza Armada, que según mandato constitucional son los llamados a garantizar la seguridad y defensa de la nación”, sentenció.

Foto referencial de grupos guerrilleros de Colombia.

Vera aseveró que desde la frontera norte, sur, este y oeste, se ha perdido la República, la cual fue cedida por el régimen a los grupos irregulares, según “a cambio de protección y jugosas ganancias económicas que provienen del narcotráfico, minería ilegal, contrabando, cobro de vacunas, entre otros delitos”.

Actualmente, existen tensiones entre el Gobierno de Colombia y el presidente de facto, Nicolás Maduro, quien ha sido denunciado ante la comunidad internacional por captar y proteger en suelo venezolano, a grupos paramilitares provenientes del ELN y FARC.

 

Al menos 30 mil venezolanos viajan diariamente

Según información suministrada por el ministerio de Relaciones Exteriores y Migración de Colombia, al menos 5.000 venezolanos viajan diariamente al país vecino sin pasaje de regreso, mientras que otros 30.000 pasan diariamente por el puente  fronterizo Simón Bolívar con papeles en regla para ir y venir con productos de Cúcuta.

Infografía cortesía de Acnur – Estudio de éxodo venezolano en 2018.

Millones de venezolanos se han visto obligados a buscar la alternativa que sea posible para paliar la crisis económica y  financiera que atraviesa el país caribeño. Pero pese a los tantos esfuerzos, cada día la situación pica y se extiende. Con un sueldo mínimo de 40.000 bolívares al mes, un ciudadano de a pié podrá comprar tres huevos y un kilogramo de harina precocida, situación que muchos no están dispuestos a seguir enfrentando.

Según un estudio realizado por la agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los refugiados (Acnur), al  final de 2018, más de 3 millones de venezolanos habían dejado sus hogares y viajado esencialmente hacia Latinoamérica y el Caribe, lo que significa el mayor éxodo en la historia reciente de la región y una de las mayores crisis de desplazados en el mundo.

 

 

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