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La Lupa

Violación y asesinato de la adolescente argentina Natalia Melmann: su familia sigue exigiendo justicia tras 20 años

Melmann fue raptada, torturada, violada y asfixiada por al menos cinco oficiales de la policía

Caracas / Foto Portada: Clarín.- El jueves 4 de febrero, se cumplieron 20 años desde que la adolescente argentina Natalia Melmann fue hallada muerta en un bosque a las afueras de Miramar. Su familia sigue exigiendo justicia por el terrible crimen que fue cometido por efectivos de la Policía Bonaerense. 5 oficiales la violaron, torturaron y asfixiaron hasta morir.

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Natalia era la hija mayor de la familia Melmann. Le gustaba andar a caballo y fue delegada estudiantil. Soñaba con ser obstetra, pues para ella, no había «nada más lindo que los bebés». Sus sueños y los de su núcleo familiar se vieron truncados la madrugada del 4 de febrero de 2001.

“Me acuerdo perfectamente de esa noche. Natalia había pedido permiso para salir a bailar. Yo no estaba de acuerdo, no quería que saliera porque se vivía un clima medio extraño. Pero no sabía realmente lo que era esta mafia policial o lo que pasaba en la costa. Si no nunca habría ido. Tenía una sensación de miedo… será que soy descendiente de judíos y tenemos el miedo constante. Recuerdo que antes de irse me dijo: `Papá, quédate tranquilo. Todo va a estar bien. Te quiero mucho´. Me dio un beso y se fue. Esa fue la despedida”, contó Gustavo Melmann, padre de Natalia a la prensa local.

La última vez que la vieron fue esa madrugada. Después de salir con sus amigas, Natalia desapareció. Todos sabían que le había pasado algo grave, pero nunca se imaginaron la magnitud de la tragedia.

“Natalia dijo que se quedaba a dormir en la casa de una amiga. Pero cuando a la tarde volví de vender facturas en la playa y no estaba en casa nos empezamos a desesperar. Fuimos a ver a todas las amigas, al hospital y a la comisaría, donde insistían en que hiciéramos una denuncia por fuga de hogar. Nosotros estábamos muy asustados y notábamos que había movimientos raros. Empezaron a llegar policías de la departamental de Mar del Plata, a tomar declaraciones. Ahí escuché a una señora que testimoniaba que había visto a Natalia subir a un patrullero en la calle 35. Me fui a la 35 a tocar timbres y a preguntar. Un señor contó que había escuchado gritos de una chica joven. En eso apareció el subcomisario y me dijo: `Tenemos detenido al sospechoso de la fuga de su hija´. ¿Qué sería ser sospechoso de la fuga de mi hija, no? Después fuimos analizando las mentiras”.

Cuatro días después, encontraron su cuerpo con poca ropa entre las ramas de un bosque de Miramar, donde fue llevada tras haber sido violada y asesinada. Tenía moretones en sus piernas, quemaduras de cigarros en su mano izquierda, el tabique roto y un violento golpe en el cráneo.

Los jueces pudieron comprobar que Natalia «fue accedida carnalmente por vía vaginal, bucal y anal por varias personas. Con el inequívoco propósito de procurar la impunidad de la agresión sexual, la víctima fue muerta por asfixia, estrangulada con un lazo confeccionado con el cordón de una de sus zapatillas», señala el fallo de la corte.

Carlos Ruckauf, gobernador para la época, se reunió con los padres de la víctima, y delegó al juez de menores Esteban Viñas, que tomó el caso como una simple fuga de hogar. Su ministro de Seguridad, Ramón Verón, relevó de su cargo al comisario Carlos Grillo, al frente de la seccional de esta ciudad. El comisario inspector Ricardo Oscar Bogoliuk, hoy procesado en la causa del falso abogado Marcelo D’Alessio, se hizo cargo en un primer momento de la dependencia.

Ante estos hechos, los habitantes de Miramar se lanzaron en una protesta que reunió a al menos 600 personas, la manifestación terminó con incidentes frente a la comisaría y enfrentamientos con algunos policías. La población reclamaba ante la inacción policial y el principal sospechoso, Gustavo Fernández, alias «El Gallo» en libertad condicional estaba prófugo.

Se desplegó un operativo sin precedentes, revisaban cada auto que entraba y salía de Miramar. «El Gallo» era buscado por todas partes. El 13 de febrero, el sospechoso llamó a su familia y dijo:

“Estoy hasta las manos, quiero todas las garantías para entregarme”.

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Tras el contacto, Gustavo Melmann, padre de Natalia, y Esther, la madre de “El Gallo”, hicieron una conferencia de prensa juntos y le pidieron al imputado que se entregara. «El Gallo» se entregó horas después y confesó con muchas contradicciones que no cometió el crimen solo. Señaló a 3 compañeros de la policía.

La investigación reveló que Natalia, que medía 1.76 metros, fue obligada a subir a una camioneta de la Policía Bonaerense cerca de las 7:00 a.m del 4 de febrero de 2001. Fue llevada a una casa ubicada en el barrio Copacabana, donde fue violada y asesinada. La muerte se produjo “por asfixia, estrangulada con un lazo confeccionado con el cordón de una de sus zapatillas” y su cuerpo trasladado hasta el vivero Florentino Ameghino, donde fue hallada por la policía.

La autopsia reveló más tarde la presencia de cinco ADN distintos en el cuerpo.

Los culpables

Cuatro meses después del crimen, en el mes de junio, fueron detenidos dos de los policías implicados: Oscar Echenique y Ricardo Suárez. Suárez, de 40 años, fue localizado en plena actividad en el Comando de Patrullas de Quilmes, donde había sido trasladado poco después del asesinato de Natalia.

“Se trata de dos viciosos que según supimos ya tenían antecedentes de haber abusado sexualmente de otras menores, aunque no había denuncias”, dijo entonces el procurador general de la Suprema Corte de Justicia, Eduardo Matías de la Cruz.

Después le tocó al sargento Ricardo Anselmini, quien junto a Echenique, Suárez y “El Gallo” Fernández fueron a juicio al año siguiente. En octubre de 2002 el Tribunal Oral 2 de Mar del Plata condenó a prisión perpetua a los tres policías al encontrarlos coautores de los delitos de “privación ilegítima de la libertad agravada, abuso sexual agravado y homicidio triplemente calificado por ensañamiento, alevosía y en concurso de dos o más personas”.

Fernández, recibió 25 años de cárcel por su participación en el secuestro (actuó como entregador), aunque esa pena luego fue reducida a 10 años.

17 años después del asesinato, a mediados de 2018 fue juzgado el ex sargento Ricardo Panadero. Si bien fue absuelto en primera instancia, una serie de planteos hizo que la Sala III del Tribunal de Casación provincial anulara ese fallo y ordenara la realización de un nuevo juicio. Pero como en el cuerpo de Natalia encontraron cinco perfiles de ADN, faltaría una persona más. La familia cree que también es policía, pero nunca fue identificada y nunca se buscó.

Según las cifras de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de Argentina, un total de 1 247 femicidios se produjeron en ese país desde 2015. Esto se traduce en que cada año mueren al menos 250 mujeres por causas violentas y por «ser mujer».



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