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La Lupa

¿Y dónde quedó el cacareado nacionalismo del gobierno?

El viceministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, afirmó el 13-1-22 que “no quiero confirmar ni descartar nada” acerca del eventual envío de recursos militares rusos a Cuba y a Venezuela. El portavoz de la presidencia de Rusia, Dmitry Peskov, remató con que “el Kremlin está considerando diferentes escenarios para la seguridad de Rusia”. Sendas declaraciones son parte del juego geopolítico entre Occidente y Rusia en el este de Europa. Es el tic-for-tat de la Federación frente a los EUA. Aunque el pulso geopolítico afecta y afectará al mundo, soy venezolano. El ejecutivo no ha respondido de manera directa a las declaraciones de ambos funcionarios. Maduro habló con Putin, pero no se sabe si trataron este asunto. En su mensaje a la nación del día 15-1-22 solo expresó que “no retrocederemos ni un milímetro en nuestras alianzas con los poderes emergentes”. Por su parte, el general Padrino López confundió en un tuit la cooperación militar con la posible presencia en Venezuela de infraestructura bélica de la Federación. El tópico no es la cooperación. El asunto es si gobierno retrocedió en la defensa del artículo 13 de la carta magna ¿el presidente Maduro se lo habrá dicho al presidente de la Federación de Rusia?

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Caracas.- No es no. La constitución es muy clara en su artículo 13 el cual establece que, “El territorio nacional no podrá ser jamás cedido, traspasado, arrendado, ni en forma alguna enajenado, ni aun temporal o parcialmente, a Estados extranjeros u otros sujetos de derecho internacional. El espacio geográfico venezolano es una zona de paz. No se podrán establecer en él bases militares extranjeras o instalaciones que tengan de alguna manera propósitos militares, por parte de ninguna potencia o coalición de potencias. Los Estados extranjeros u otros sujetos de derecho internacional sólo podrán adquirir inmuebles para sedes de sus representaciones diplomáticas o consulares dentro del área que se determine y mediante garantías de reciprocidad, con las limitaciones que establezca la ley. En dicho caso quedará siempre a salvo la soberanía nacional. Las tierras baldías existentes en las dependencias federales y en las islas fluviales o lacustres no podrán enajenarse, y su aprovechamiento sólo podrá concederse en forma que no implique, directa ni indirectamente, la transferencia de la propiedad de la tierra” (subrayados míos).

Si bien el desmentido de la Embajada de Rusia en Venezuela que hizo en un tuit del día 14-1-22 tiene base porque la información no es como tituló Infobae, “Rusia amenazó con enviar tropas a Cuba y Venezuela si EE.UU y la OTAN se expanden hacia el este de Europa”, en la ambigüedad de lo afirmado por el viceministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, dejó la puerta abierta para que así sea. Veamos Rusia Today (RT) no Infobae. El portal tituló su noticia del 13-1-22 así, “Riabkov sobre la posibilidad de desplegar infraestructura militar rusa en Cuba y Venezuela: ‘No quiero confirmar ni descartar nada”. Esta fue la declaración del viceministro de Exteriores de Rusia. Por si fuera poco, el portavoz de la presidencia de Rusia, Dmitry Peskov, en nota de la agencia Novosti del día 17-1-22 manifestó que, “el Kremlin está considerando diferentes escenarios para la seguridad de Rusia, pero la solicitud de Estonia para albergar tropas de la OTAN confirma las preocupaciones del país. Así lo afirmó el secretario de prensa del presidente, informa el corresponsal de RBC.

“Por supuesto, en el contexto de la situación actual, Rusia está pensando en cómo garantizar su propia seguridad, pero para hablar de escenarios específicos(…) también estamos considerando diferentes escenarios’, dijo el representante del jefe de Estado, respondiendo a una pregunta de los periodistas sobre la posibilidad de desplegar una infraestructura militar de Rusia en los países de América Latina. Peskov también señaló que estamos hablando de países independientes, que no debe olvidarse”. Como se dice, “el que entendió, entendió”.

Por supuesto, sendas declaraciones entran dentro del juego de tensiones y político que hay entre los EUA y Rusia. Putin fue muy claro en una respuesta a una periodista inglesa de Sky News -por cierto, respuesta retuitiada por figuras del gobierno de Maduro- en la que respondió “¿Cómo se sentirían los EUA si nosotros ponemos misiles en sus fronteras?”. Que altos funcionarios rusos hablen de Cuba o de Venezuela son las fronteras imaginarias de Rusia que siente que sus intereses vitales como Estado son amenazados por Occidente. Putin agregó a la periodista, “¿Quién creó Ucrania? Vladimir Lenin cuando creó la Unión Soviética”. Rusia le dice a los EUA: “nosotros también tenemos nuestra Doctrina Monroe. Si no la respetas, no respetaremos la tuya”. Este es el contexto de las declaraciones en las que Rusia dibuja a Venezuela como “espacio para garantizar su seguridad” frente a los EUA en la configuración del “mundo tripolar” (EUA, China, y Rusia) como sugiere el profesor Carlos Romero.

Pero no soy ruso. Tampoco norteamericano o europeo. Soy venezolano y la declaración del viceministro de Rusia la rechazo ¿Por qué? Que mi rechazo no se confunda con el de cierta oposición que se rasgó las vestiduras con la afirmación rusa, pero apoyó una acción de fuerza desde los EUA. No estoy cercano a esa oposición a pesar que me siento cercano a los EUA como país, no con su política hacia Venezuela. Primero soy venezolano.

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Antes de Chávez, los gobiernos de Venezuela buscaron -y lograron en mi opinión- tener una política exterior venezolana, que no significaba ser anti. Una no alineada, que podía conversar con todos pero así como el gobierno de Betancourt rompió con Cuba, el de Leoni protestó de manera enérgica contra la invasión de los EUA a República Dominicana en 1965, y el de Luis Herrera cerró filas con Argentina durante la Guerra de las Malvinas en 1982. Fue una política exterior que podía hablar con Mubarak al mismo tiempo que se comunicaba con Begin. La política exterior que hizo posible a la OPEP. Betancourt y Kennedy se cartearon por este tema, cada uno con sus posiciones, pero las relaciones fueron fluidas con sus diferencias. LHC jugó duro a favor de Argentina en Las Malvinas, pero hizo una visita de Estado a los EUA cuando Reagan fue presidente. No se habla mucho de la política exterior de los gobiernos democráticos entre 1958-1998 pero -sin ser conocedor del tema- la democracia logró una política exterior de Estado.

Esa política se perdió a partir de Chávez. Para éste, la reforma o solo la mención de la palabra, era una ofensa y optó por dejar lo no alineado y se alineó a los países anti-EUA. Una cosa es la integración latinoamericana, la “Patria grande”, o lograr acuerdos para revitalizar la OPEP y recuperar el precio del petróleo –lo último, un logro de Chávez en sus inicios como presidente- y otra es cómo lo construyes. Con un anti o con diferencias, pero también acuerdos. AMLO está más en lo último, por ejemplo, cuando en julio de 2021 propuso una organización que sustituya a la OEA. En cambio, Chávez promovió lo primero, el “anti norteamericanismo”. El comandante vino a hacer una “revolución” no una reforma. Y las “revoluciones” son ineficaces pero ruidosas.

El presidente Maduro mantiene esa línea, pero a diferencia de Chávez, busca una comunicación con los EUA. El “punto de honor” de Maduro es que acepten su sistema político tal cual es. Algo como, “no soy en principio antinorteamericano, pero nuestro sistema no replica las democracias que le gustan a los EUA” (las democracias liberales).

Noto a un Maduro que quiere recomponer las relaciones internacionales con países con las que están deterioradas. Es la impresión que me dejó la entrevista que tuvo con el canal árabe Al Mayadeen el día 26-12-21. El periodista buscó una “noticia”. Maduro muy “polite”. Le preguntó acerca de Venezuela, Isreal, y el mundo árabe. El presidente no dijo nada sobre Israel. Fue muy diplomático.

Pero Maduro sigue la línea “bolivariana”. Fue Canciller. Con el agregado que se alineó a países anti-EUA por motivos de política doméstica. Frente a una oposición que buscó a los EUA para derrocarlo, la respuesta de Maduro fue cerrar filas con los aliados del gobierno que vienen desde Chávez. Aquí entramos en el famoso terreno de la “equivalencia moral” que tanto inquieta a la oposición “del quiebre”. Que nadie se ponga nervioso. La responsabilidad es del gobierno porque Chávez rompió una política de Estado para convertirla en una política de un partido con una meta para la región. Ser el “faro anti-EUA”. El “ALCA al carajo” simbolizó el punto culminante de esta idea.

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Pero la oposición no es inocente. Desde la “real politik” tenía que buscar el apoyo de los EUA frente a un gobierno alineado con otras potencias, pero la lógica fue la muy venezolana de “si no haces, te hacen”. Si el otro malgasta (Pequiven), también malgasto (Monómeros). Para apoyar están los corifeos digitales que espetan “estamos en guerra” y “no se puede equiparar al gobierno con la oposición” para justificar el “hacen” de los movimientos que se oponen. De manera que, en el plano de la lucha política, la oposición tuvo razón en buscar a los EUA. El problema es que no preservó su carácter de oposición nacional. Así como el gobierno se cuida en no molestar a “Papá Putin”, la oposición se cuida en no molestar a “Papá EUA”.

Esa lucha en particular la ganó el gobierno. Su alianza con Irán hizo posible que en mayo de 2020 llegara gasolina, con la que llenamos nuestros tanques vacíos sin hablar de la “equivalencia moral”. Su relación con Rusia hizo viable la venida de las Sputnik, con las que muchos están vacunados, sin quejarse por la “equiparación”.

Una de las tareas pendientes en Venezuela será recuperar una política exterior propia, que no sea espejo de potencias, sean las “viejas” o las “nuevas”. Nuestro carácter no alineado, capaz de hablar con Putin pero también con Biden.

Mi rechazo a las declaraciones del viceministro Riabkov tiene dos elementos.

El primero es nacionalista. Venezuela como un “bargain chip” de Rusia frente a los EUA. La médula de la declaración del funcionario de Rusia -que “pasó por debajo de la mesa”, como todo lo importante en Venezuela, solo pendiente de titulares para “indignarse”- fue cuando expresó que, “(…)En el estilo americano, la opcionalidad de la política exterior y militar es la piedra angular para asegurar la poderosa influencia de ese país en el mundo. Depende de las acciones de los colegas estadounidenses’, aseveró Riabkov”. (subrayados míos). Esta es la cita de RT no de Infobae. Rusia hace de la “opcionalidad” algo propio con un “depende” que permite meter a Venezuela en el pulseo que tiene con los EUA. Somos un “depende” que Rusia proyecta en los EUA.

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Lo central es el término “opcionalidad” que la Federación quiere replicar aquí. No sé del tema, pero esa expresión me hace pensar que no es un “bluf” un escenario en donde Rusia traiga activos militares a Venezuela, como sugieren no pocos conocedores del tema. Que no son “tropas” necesariamente. Que se materialice es otra cosa. Pero que Venezuela sea una “barajita” -de Rusia o de los EUA- molesta. No sé si el gobierno de Rusia consultó a su par de Venezuela. Me parece que no. Maduro habló con Putin el día 20 y Riabkov declaró el día 13 de enero. En cualquier caso, el gobierno de Maduro queda mal. Si no lo consultaron, queda como un pelele de Rusia. Si lo consultaron, no hizo honor a su tan cacareado “nacionalismo”.

La respuesta del general Padrino López a las críticas a lo dicho por el viceministro de Rusia es pobre. Veamos su trino del día 13-1-22. El general expresó que, “No asombra ver a la vil vocería de la antipatria hablar de soberanía nacional después de rogar intervención militar y sanciones contra Venezuela, cuando Rusia asoma la posibilidad de profundizar las relaciones de cooperación militar de nuestras naciones, las cuales YA EXISTEN”. El jefe del CEO, general Hernández Lárez tampoco se quedó atrás en la perorata “nacionalista”. El mismo día tuiteó lo siguiente, “La naturaleza de esa vil vocería es la traición, más temprano que tarde serán confinados en la Judeca de Alighieri, ¡en el noveno círculo del infierno por sus viles infamias apátridas!”.

No entendí mucho el tuit del general Hernández Lárez y hubiese preferido uno más institucional. El general Padrino tiene razón en cuestionar a cierta oposición que hoy se rasga las vestiduras, aunque quiso lo mismo desde los EUA. Incluso firmó un frustrado convenio con una PMC -contratista militar privada- Silvercorp. Pero Padrino confunde la tesis de la “opcionalidad” que enarbola Rusia para replicar a los EUA con acuerdos de cooperación militar, los que efectivamente existen. Confunde la “gimnasia con la magnesia”.

El ministro de la Defensa pudo tuitear algo nacionalista, que separara la “opcionalidad” de la cooperación militar. Algo como, “XXX….el artículo 13 de la constitución establece que…..eso será respetado o es un mandato…..y la cooperación militar se rige por XXX”. Al no hacerlo, deja la puerta abierta a que la especulación de Infobae pueda, eventualmente, ser una realidad. No hay que olvidar la visita de los Tupolev a Venezuela. Tampoco hay que olvidar sendos tuits -no sé si borrados- uno de la ZODI Vargas durante la “operación Gedeón” en mayo de 2020, en la que mencionó la presencia de asesoría de Rusia para abortar esa operación. Otro más reciente -en diciembre de 2021- de la ZODI en el estado Miranda en la que habló acerca del adiestramiento de personal de la GN con una PMC de Rusia, Vega Strategic Services Ltd. Esta no es una PMC para enviar personal armado a combatir sino es una para entrenar a fuerzas de seguridad. Si los peores escenarios se dan –en su rueda de prensa del día 19-1-22 Biden aseguró que Rusia invadirá a Ucrania- y ocurre una confrontación entre los EUA y Rusia ¿Venezuela prestará su territorio para que Rusia mueva sus activos militatres? Sería bueno una respuesta categórica del gobierno. De otro modo ¿la cooperación militar con Rusia está sujeta a la constitución o ésta está sujeta a la cooperación militar con Rusia? 

En su mensaje a la nación, el presidente Maduro no abordó el tema. Habló de las alianzas y respondió de forma indirecta cuando dijo que, “no retrocederemos ni 1 milímetro en las alianzas con las potencias emergentes”. Pero la pregunta para el jefe del Estado se mantiene ¿retrocederá o ya retrocedió en la defensa del artículo 13 de la constitución? La respuesta debe ser clara no indirectas ¿Maduro le dijo algo a Putin acerca de este particular cuando hablaron por teléfono el día 20-1-22? Si me atengo al comunicado de la cancillería, no. Solo indirectas. El texto habla de un nuevo término: “respaldo multidimensional”. Tampoco en el programa de Diosdado Cabello del día 19-1-22, al menos en su parte editorial (antes de los videos de Chávez). Cabello tiene un programa en el “canal de todos los venezolanos” en el cual hostiga a venezolanos de la oposición y de la sociedad, pero no habló del artículo 13 de la carta magna. Ningún vocero importante del gobierno lo hizo. Pudieron afirmar algo como, “XXX la cooperación militar, pero el artículo 13 de la constitución lo defenderemos o está primero”. No. Silencio o indirectas, pero nada del artículo 13.

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Mi segundo punto para rechazar como ciudadano de Venezuela las declaraciones de Riabkov es lo relativo a la cooperación militar. Este punto es por la parte venezolana. El gobierno puede decidir con cuál país establecer planes de cooperación militar. Venezuela no será la primera nación en comprar armas de Rusia -Perú fue pionera en este tema en los 70’s- pero quizás sea el Estado que tiene un asesoramiento militar ruso muy estrecho, aunque otros países de la región lo tienen, incluso naciones adversarias del gobierno de Venezuela como Brasil, Paraguay, y Uruguay.

Es una decisión política del gobierno del Estado decidir los países para tener cooperación militar. Con Rusia viene desde 2006. De acuerdo a la base de datos del SIPRI -consultada el día 17-1-22 a las 10:30am- desde 2006 a 2020 Venezuela recibió cerca de 7.200 equipos militares de Rusia que van desde los Sukhoi a los Igla, clasificados por el SIPRI en 29 sistemas de armas. En el lapso 1958-1998, Venezuela recibió de Rusia 18 helicópteros de transporte, de acuerdo al SIPRI.

El problema es el siguiente ¿Quién conoce los términos de los acuerdos de cooperación militar entre Venezuela y Rusia? (o con otros países). Al menos para el público, debería haber alguna información, si nos atenemos a la tan publicitada por el gobierno “corresponsabilidad” del Estado y la sociedad en materia de seguridad y defensa, que establece el artículo 326 de la carta magna. Nadie los conoce. Solo el “alto gobierno” y quizás no todos.

Mi crítica es a unos acuerdos de cooperación militar secretos. Ni siquiera sabemos si Venezuela actualizó el “concepto estratégico de la nación” que el artículo 323 de la constitución define como obligación para el Codena ¿Alguien lo conoce, que no sea la versión de 2005? ¿Se aprobó el “concepto estratégico militar para la defensa integral de la nación” (numeral 22, artículo 31 de la LOFANB) y se comunicó al país? En fin, la mentada “corresponsabilidad” se limita a la idea del “pueblo en armas” pero sin información. Sin algo como los llamados “libros blancos” de la seguridad y defensa que casi todos los países democráticos presentan. La defensa es un bien público. Por lo tanto, su marco conceptual y políticas deben ser conocidas por todos. Aquí entra la AN como poder contralor y contrapeso del ejecutivo.

No aspiro a que los convenios de cooperación militar se presenten en público. Seguramente tendrán elementos secretos, propios del área de defensa. Pero sí una sesión a puerta cerrada con la comisión de defensa del parlamento para, al menos en los símbolos o en “lo que se ve”, mostrar que la AN conoce o tiene información sobre elementos sustantivos de la defensa del país, que incluye conocer los convenios de cooperación militar con Rusia y otras naciones. Puede ser una solicitud que haga la fracción opositora en el parlamento. Así la “corresponsabilidad” será algo más que una consigna pero que oculta información necesaria, que forma parte de la “corresponsabilidad” del Estado con la sociedad.

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Por estos dos motivos, mi rechazo a las declaraciones del viceministro de exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, y mi crítica a la falta de nacionalismo del gobierno de Maduro.



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