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La Lupa

¿Y por qué no reclamamos a Argentina los barcos que Venezuela pagó y nunca recibió?

Casi 200 millones de dólares se pagaron por los barcos que PDVSA encargó a un astillero argentino y nunca culminaron. El personaje que usó 30 millones de esos dólares para su campaña electoral es un hombre de confianza de Cristina Kirchner, mientras se supo que los tribunales argentinos están juzgando el escandaloso desvío de fondos del astillero alimentado con dinero venezolano

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Caracas.- Antes de devolver el avión retenido en Argentina, lo que ese país debería entregar a Venezuela son los barcos cuya fabricación el gobierno de Venezuela pagó completo hace más de 15 años y, hasta el sol de hoy, al país no ha llegado ni un bote salvavidas.

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La escandalosa intervención en las redes del periodista y empresario argentino, Santiago Cuneo, llamó la atención sobre el tema cuando le pidió a Nicolás Maduro que en lugar de pedir el regreso del avión venezolano-iraní retenido en Ezeiza, pidiera que le  devuelvan los  buques secuestrados allá.  "Lo hablé con vos en Miraflores, en tu despacho...La plata que  mandó Chávez, Daniel  Scioli se la gastó para hacer el estadio único de La Plata,  se robó el dinero de los astilleros..."

Cabe aclarar que se refiere al ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli,  hoy embajador de Argentina en Brasil y quien ha sido  acusado de diversos hechos criminales en Argentina, desde  lavado de dinero hasta corrupción con sobreprecios. De hecho, la justicia argentina está  juzgando en estos momentos  el millonario desvío de fondos del Astillero Río Santiago (ARS) durante los años 2012 y 2013, casualmente cuando ingresaron lo enviado por Hugo Chavez..

El asunto se agrava cuando se lleva a  cifras, ya que Hugo Chávez ordenó a PDVSA el pago de 168  millones de dólares  al astillero argentino Río Santiago para la construcción de dos barcos que pasarían a formar parte de la flota de la petrolera, una de las ideas del entonces presidente Chávez para ayudar a su amigo Néstor Kirchner en su proyecto populista de "pleno empleo".  Pero los barcos nunca se terminaron. 

El que fue bautizado con champagne en 2012 como "Eva Perón" -y que costó 116 millones de dólares-, nunca zarpó.  Sebastián Aguilar, entonces portavoz del astillero Río Santiago en Argentina, confirmó que la entrega todavía no se había  realizado. “El buque Eva Perón sigue en el astillero. El mismo fue botado el pasado 12 de julio de 2012 y actualmente se encuentra en su etapa de alistamiento de equipos en muelle, previo a la entrega definitiva”.

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Y el  "Juana Azurduy", por cuya fabricación pagó Venezuela otros 56 millones, permanece abandonado e inútil en el astillero, en fase de deterioro. Una noticia  de la agencia Reuters, señalaba ocho años atrás que el director de prensa de Astilleros Río  Santiago aseguraba que el "Juana Azurduy" sería botado en el segundo semestre de 2014. Sin embargo, aún continúa en la grada principal,  sin terminar.

Pero lo más insólito de esta historia, es que en 2019 Nicolás Maduro viajó a Cuba y allí prometió a los argentinos otros 30 millones de dólares para finiquitar la entrega de los dos barcos. ¿Los entregó?. Porque de haber cumplido su oferta, la suma por los barcos ya llegaría a 198 millones de dólares, cuestión que jamás se podrá confirmar debido a la caja negra donde habitan las cuentas de los gastos y despilfarros oficiales.

¿Qué pasó con todo ese dinero?  Según Martín Ayerbe, Presidente del Foro Naval de Argentina, buena parte de esos millones de dólares fue desviada por el entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, " para terminar obras del Estadio Único de La Plata", como  declaró al canal de YouTube  Real Politik Televisión. Una obra que ahora está abandonada pero que le sirvió al entonces candidato Scioli para su campaña electoral. "No tuvo mejor idea que usar el dinero de Pdvsa para su campaña, asegura Ayerbe, campaña  que fue un fracaso absoluto para él, para el astillero y para el estadio, que nadie usa ni quiere". 

El experto en el tema asegura que no entiende como Venezuela no se ha quejado y no ha  ejecutado las cláusulas contractuales que firmó con Argentina.  "Venezuela es un clientazo, dice, y lo tolera, sin reclamar, Venezuela  tolera todo para construir unidad y hermandad con la Argentina". Una hermandad cuyo precio ha pasado a ser incalculable.



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